170 santandereanos ‘trabajan’ en el Congreso de la República
Resumen
El Congreso de Colombia enfrenta el nepotismo y el abuso del botín burocrático donde el intercambio de familiares es común y cargos jugosos son ocupados sin esfuerzo real. La influencia santandereana es notable, aunque no siempre bien utilizada.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
El mayor número de ‘corbatas’ en el Congreso de la República proviene de las representaciones de Antioquia, Atlántico, Cundinamarca, Boyacá y Santander. Y aunque se haya vuelto costumbre el intercambio de familiares en las ‘Unidades Legislativas’ del Senado y la Cámara de Representantes, hay que reconocer que las mejores secretarias y colaboradoras de los congresistas son ‘santandereanas’.
El director administrativo del Congreso de la República es John Abiud Ramírez Barrientos, ex alcalde de Girón, que cuenta con un botín burocrático adicional para todos los asuntos relacionados con la administración del Capitolio Nacional de Colombia, fuerza electoral que le ha generado la existencia de un equipo humano con mayor influencia en el departamento de Santander.
El botín burocrático del Congreso de la República es de marca mayor. ‘Asesores’ que devengan mas de quince millones de pesos mensuales sin necesidad de ir a trabajar; ujieres, escoltas, choferes, secretarias y empleados auxiliares al servicio de los congresistas, que mantienen la facultad de nombrar a doce (12) empleados del botín burocrático que reparten a su manera por cada uno de los ‘honorables’ padres de la patria.
Si alguien tuviera el valor civil de revisar el origen de la burocracia parlamentaria, cuantas personas que no van a trabajar, pero cobran mensualmente millones de pesos, que viven a la sombra del alero oficial, se dedican a repartir chismes, a conseguir las compañeras sentimentales de algunos congresistas, que terminan teniendo líos de faldas, que ponen en peligro la dignidad y el honor de sus respectivas familias.
En un país donde el desempleo se ha convertido en un calvario, muchas personas aspiran a los cargos de las ‘Unidades Legislativas’ del Congreso de la República, porque allí no necesitan trabajar para devengar un sueldo millonario, que despierta muchas tentaciones y envidias a granel. Muchas personas de origen humilde han logrado realizar una carrera profesional a base de esfuerzos, pero muchas otras, han desperdiciado las oportunidades que les han brindado los ‘Padres de la Patria’.
Hay parlamentarios que se mantienen a perpetuidad en los fríos sillones del Capitolio Nacional, algunos de ellos como Roberto Gerlein Echavarrìa, sempiterno congresista barranquillero, fallecido hace cinco años y como Jaime Durán Barrera, ilustre santandereano que, a pesar de haber cumplido la edad de jubilación, prefiere sacrificarse otros cuatro años, para seguir ostentando el título de ‘Padre de la Patria’, como lo dice una canción del compositor Carlos Rodríguez, donde afirma que la elección de los concejales, diputados y parlamentarios despierta envidias como nadie mas puede padecerlas.