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Resumen
Las instituciones de caridad para la tercera edad están cerrando en Santander, contrastando con datos que muestran la productividad de las personas mayores de 60. La reflexión destaca la importancia de la independencia financiera, el cuidado de la salud y aprender constantemente.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
Hace un par de días, al hablar con alguien sobre la problemática de la denominada tercera edad, mi interlocutor señaló: “La caridad para estas personas se acabó, nadie quiere invertir en muerte”. La expresión es dura pero quizás real, toda vez que las instituciones de caridad en estos temas vienen cerrando sus puertas en el Departamento de Santander.
La realidad contrasta con las siguientes estadísticas: “La edad promedio de los ganadores de premio nobel es de 62 años; La edad promedio de los presidentes de las compañías del mundo es de 63 años; La edad promedio de los pastores de las 100 iglesias más grandes de Estados Unidos es de 71 años; La edad promedio de los papas es 76 años. En virtud de las cifras, la edad más productiva de un ser humano se encuentra de los 60 a los 70 años y la segunda de los 70 a los 80 años. (Podcast canal de YouTube, Enfoque a la Familia, ¿Tiene un adulto mayor cerca?)
Las buenas noticias para quienes estamos cerca de los 60 se confrontan con un texto que recibí en días pasados, del cual no conozco su fuente y que al parecer fue escrito por una persona que revela unas verdades duras al llegar a los 65 años:
1. Los hijos no salvan de la soledad: Los hijos dan alegría, pero no son un escudo contra la soledad.
2. La salud no es para siempre: La salud nunca fue secundaria, sostiene toda tu vida.
3. La pensión y el dinero: Todo lo que esté más allá de sobrevivir es mi responsabilidad.
Ante estas verdades, indica el autor desconocido que reorganizó su vida con nuevas reglas:
1. El dinero es más confiable que los hijos. Amar a los hijos sí, depender de ellos, no. La independencia financiera es dignidad.
2. La salud es mi trabajo principal. Las enfermedades no eligen, pero respetan a quien se hace responsable de sí mismo.
3. Yo mismo creo mi alegría. Esperar que alguien venga a hacerme feliz es el camino mas corto a la decepción.
4. La edad no es excusa para rendirse. Hay gente que convierte la vejez en un listado de quejas. La gente respeta a quien se mantiene firme, no a quien se rinde.
5. Soltar el pasado. Aferrarme al ayer es robarle tiempo al hoy.
6. Proteger mi paz como mi patrimonio.
7. Seguir aprendiendo siempre.
Aunque no comparto todas las nuevas reglas, especialmente la primera, he podido experimente en mi vida (Efesios 6:1 “…Honra a tu padre y a tu madre…para que te vaya bien y disfrutes de una larga vida en la tierra.”).
*Abogado, conferencista y representante legal de Abogados con Propósitos SAS.