Agentes de ICE podrían movilizarse hasta los aeropuertos
Resumen
Trump evalúa desplegar agentes de inmigración en aeropuertos de EE.UU. debido a una crisis por el cierre del Gobierno. Mientras algunos aeropuertos privados operan normalmente, el ausentismo en TSA se disparó. Elon Musk ofrece ayuda financiera para los trabajadores.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que evalúa desplegar agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas en los aeropuertos del país, en medio de la creciente crisis generada por el cierre parcial del Gobierno federal.
La medida, según indicó el mandatario, sería adoptada si el Congreso —especialmente los demócratas— no aprueba de inmediato un acuerdo que permita restablecer la financiación y poner fin al bloqueo presupuestario que afecta a varias agencias desde el pasado 14 de febrero.
El cierre ha impactado directamente a la Administración de Seguridad en el Transporte, cuyos empleados continúan trabajando sin recibir salario desde mediados de marzo. Esta situación ha provocado un incremento significativo en el ausentismo laboral, largas filas en los controles de seguridad y retrasos masivos en vuelos a lo largo del país.
A través de su red social Truth Social, Trump aseguró que, de no alcanzarse un acuerdo político, ordenará el despliegue de agentes de inmigración en las terminales aéreas para asumir funciones de seguridad, incluyendo la detención de inmigrantes en situación irregular. La propuesta ha generado controversia tanto por su viabilidad operativa como por sus implicaciones políticas y sociales.
La crisis ya se refleja en cifras preocupantes. Solo en una jornada reciente se reportaron más de 1.200 vuelos demorados y más de 400 cancelados en distintos aeropuertos del país. Terminales clave como Atlanta, Houston y Nueva York registran tiempos de espera que superan las dos horas en los filtros de seguridad.
El impacto también es crítico para los trabajadores. Cerca de 65.000 empleados de la TSA se encuentran sin remuneración, con salarios promedio anuales entre 50.000 y 60.000 dólares. La falta de ingresos ha llevado a muchos a endeudarse o incluso abandonar sus puestos. De hecho, se estima que al menos 366 agentes han renunciado durante el primer mes de crisis.
El ausentismo ha alcanzado niveles históricos: 21,5% en el aeropuerto de Atlanta, 21,4% en el JFK de Nueva York y 21% en Houston Hobby, lo que agrava aún más la congestión en los controles de seguridad.
En contraste, algunos aeropuertos que operan bajo esquemas de seguridad privada, como los de San Francisco y Kansas City, han logrado mantener su funcionamiento con relativa normalidad, ya que sus empleados continúan recibiendo salario. Este escenario ha reavivado el debate sobre la posible privatización parcial del sistema de seguridad aeroportuaria en Estados Unidos.
En medio de la crisis, el empresario Elon Musk sorprendió al ofrecer cubrir temporalmente los salarios de los trabajadores de la TSA mientras se resuelve el estancamiento presupuestario. Aunque la propuesta no ha recibido respuesta oficial, refleja la magnitud del problema y la presión para encontrar soluciones inmediatas.
Expertos del sector advierten que, aunque los modelos privados pueden ofrecer mayor flexibilidad, cualquier transición requeriría procesos regulatorios que podrían tardar hasta un año. Además, sindicatos han alertado sobre posibles efectos negativos, como reducción de beneficios laborales y alta rotación de personal.
La situación mantiene en vilo a millones de viajeros y pone bajo presión al sistema de transporte aéreo del país, mientras crecen los llamados a una solución urgente que permita restablecer la normalidad en una de las infraestructuras más críticas de Estados Unidos.