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Al Qaeda vuelve a establecer centros de entrenamiento en Afganistán 25 años después del 11-S

Al Qaeda ha reactivado centros de entrenamiento en Afganistán tras el regreso talibán, mientras compite con Estado Islámico y refuerza su red regional.

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Al Qaeda vuelve a establecer centros de entrenamiento en Afganistán 25 años después del 11-S
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A 25 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Al Qaeda ha vuelto a establecer centros de entrenamiento en Afganistán, aprovechando el regreso de los talibanes al poder y el vacío de seguridad generado tras la retirada militar estadounidense de 2021.

Según funcionarios de inteligencia estadounidenses y occidentales y organismos de Naciones Unidas, la organización terrorista y sus filiales han creado al menos ocho centros de entrenamiento durante los últimos tres años. Otros grupos extremistas, incluida una filial del Estado Islámico, también han instalado nuevas bases, con presencia de organizaciones yihadistas en al menos 14 de las 34 provincias afganas.

Un escenario diferente al de 2001

Los funcionarios y expertos consultados advierten que la situación actual presenta diferencias importantes frente al periodo previo a los atentados contra Estados Unidos. Los grupos que operan actualmente en Afganistán estarían concentrados principalmente en conflictos regionales y no en la preparación de grandes operaciones contra Estados Unidos o sus aliados.

Además, los talibanes, aunque permiten un entorno favorable para estas organizaciones, mantienen cautela para evitar una reacción militar internacional. Tampoco existe actualmente una figura comparable con Osama bin Laden que tenga la capacidad de movilizar a miles de combatientes extranjeros.

Los nuevos centros estarían siendo utilizados para entrenar en armas, explosivos y tácticas de guerrilla. También existen indicios de formación relacionada con cifrado, drones, inteligencia artificial y otras tecnologías que no tenían relevancia durante la época de los atentados de 2001.

El núcleo de Al Qaeda tendría actualmente unos 100 integrantes o menos en Afganistán. Su papel habría cambiado hacia una función de apoyo y asesoramiento a organizaciones más grandes, entre ellas Tehrik-e-Taliban Pakistan, grupo que busca derrocar al Gobierno de Pakistán.

Al Qaeda y Estado Islámico compiten por influencia

El TTP podría contar con hasta 7.000 combatientes en Afganistán y tendría campamentos en al menos cuatro provincias, con participación de Al Qaeda y los talibanes. Desde territorio afgano, el grupo ha realizado numerosos ataques contra objetivos militares y de seguridad en Pakistán.

Mientras tanto, Estado Islámico-Khorasan también ha fortalecido su presencia. La organización tendría alrededor de 2.000 integrantes y utilizaría el norte de Afganistán como centro para entrenar y planificar operaciones en Asia Central.

Al Qaeda y Estado Islámico mantienen una fuerte rivalidad por el liderazgo del movimiento yihadista. Ambas organizaciones han reducido, sin embargo, la búsqueda de combatientes extranjeros y recurren cada vez más al reclutamiento local y a la captación por internet.

La vigilancia de estas actividades se ha complicado para Estados Unidos tras la retirada de 2021 y la reducción de capacidades de inteligencia en Afganistán. Aun así, la operación que terminó con la muerte del entonces líder de Al Qaeda, Ayman al-Zawahiri, en Kabul en 2022 demostró que Washington conserva capacidades para localizar y atacar objetivos de alto nivel.

Actualmente, la organización estaría dirigida por Saif al-Adel, quien permanece oculto en Irán, mientras sus redes buscan reconstruir capacidades sin atraer una atención internacional que pueda poner en riesgo su reorganización.