Alias ‘Bendito Menor’ desafía al Estado: su aparición en Riohacha desata operativo para capturarlo
La aparición pública de alias ‘Bendito Menor’ en Riohacha activó operativos para capturarlo y reabrió el debate sobre el control de grupos armados en el Caribe.
La aparición pública de alias ‘Bendito Menor’ en Riohacha activó operativos para capturarlo y reabrió el debate sobre el control de grupos armados en el Caribe.
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El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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La reaparición pública de alias ‘Bendito Menor’, señalado como uno de los principales cabecillas de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), encendió las alarmas de las autoridades colombianas luego de que fuera visto recorriendo las calles de Riohacha en una caravana de motociclistas, pese a tener una orden de captura vigente y una millonaria recompensa por información que permita su ubicación.
Videos difundidos en redes sociales muestran al presunto jefe armado desplazándose por diferentes sectores de la capital de La Guajira junto a su compañera sentimental, conocida con el alias de ‘Bebecita’. Las imágenes generaron una ola de críticas por la aparente facilidad con la que el hombre se movilizó en público sin ser capturado.
La exhibición del presunto delincuente provocó una inmediata reacción del presidente electo, Abelardo de la Espriella, quien ordenó al general Jorge Mora, designado como ministro de Defensa, poner en marcha un operativo para capturarlo o darlo de baja durante una eventual confrontación armada si este se resiste al procedimiento. Además, lo declaró como un "objetivo de alto valor" para el próximo gobierno.
Alias ‘Bendito Menor’, identificado por las autoridades como Naín Andrés Pérez Toncel, es señalado de liderar una estructura de las ACSN con injerencia en varios departamentos de la región Caribe. En su contra pesan investigaciones por delitos relacionados con homicidio, concierto para delinquir, extorsión y otros crímenes asociados al actuar de esa organización ilegal. Por información que conduzca a su captura se mantiene vigente una recompensa de hasta 1.000 millones de pesos.
Las autoridades analizan los videos y demás elementos probatorios para establecer las circunstancias en las que ocurrió la caravana y determinar si existieron redes de apoyo que facilitaron la presencia del presunto cabecilla en Riohacha sin ser detectado oportunamente por la Fuerza Pública.
El episodio volvió a abrir el debate sobre la capacidad de los grupos armados para desafiar al Estado en algunas regiones del país y puso nuevamente en el centro de la discusión las estrategias de seguridad que deberán implementarse para combatir a las organizaciones criminales que continúan ejerciendo control en el Caribe colombiano.