Apuesta para que ‘Bolo Criollo’ sea deporte nacional
Se impulsa ante el Ministerio del Deporte que el ‘Bolo Criollo’, tradición ancestral de Santander, sea reconocido como deporte nacional.
Se impulsa ante el Ministerio del Deporte que el ‘Bolo Criollo’, tradición ancestral de Santander, sea reconocido como deporte nacional.
Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.
El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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Intención comenzó ante Ministerio del Deporte. En conjunto varios frentes de acción regional, universitario y con el respaldo del senador santandereano Nelson López, se busca ante el Ministerio del Deporte que una tradición y legado de nuestros ancestros, el ‘Bolo Criollo’, sea considerado deporte nacional.
La propuesta fue bien recibida por la ministra del Deporte Juliana Gutiérrez Zuluaga en una reunión liderada por el senador López, donde la dirigente del deporte colombiano dio los parámetros, labores y guías a seguir, para llevar a buen término la propuesta con un criterio que se ajuste a la reglamentación deportiva nacional.
Desde ya se realizan mesas de trabajo para sentar las bases desde la creación de las ligas en los diferentes departamentos, arqueo de escenarios en todo el país donde se practica el bolo criollo, numero de practicantes, pedagogía para continuar con su masificación y valoraciones académicas con estudios desde las facultades deportivas de las universidades, para solidificar la propuesta ante el ente deportivo del gobierno nacional.

Historial del Bolo Criollo
En el municipio santandereano de Macaravita de la provincia de García Rovira, hace algo más de 200 años, una expresión cultural, recreativa y que con el trascurrir de los años gracias a su masificación se volvió deportiva en Santander, nació el bolo criollo.
Conocido en sus comienzos como el “juego de los tres palos”, consiste en derribar tres palos de madera con una bola de aluminio de normalmente dos libras de peso, haciendo un lanzamiento aéreo directo sin que la bola toque el suelo. Cada palo derribado da un punto y el “chico”, manga o set, lo gana quien logre quince puntos.
Su popularidad se extendió por el departamento, a tal punto que en 2010 la Asamblea Departamental lo declaró patrimonio cultural gracias a su papel en la identidad santandereana y en la integración de las familias, en una práctica ha pasado a Norte de Santander, Boyacá, sur del Cesar y ya en gran parte del territorio nacional.
Ante el auge del bolo criollo, la actividad ya hace parte de los Juegos Deportivos Social Comunitarios, organizados por el Ministerio del Deporte y fue deporte de exhibición en los Juegos Nacionales disputados en 1996, en Bucaramanga.