Aún no llega la época más crítica y ya están en aumento los picos respiratorios

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Resumen

El envejecimiento aumenta el riesgo de enfermedades respiratorias en adultos mayores debido a la disminución de defensas. La vacunación y el control de comorbilidades son vitales para prevenir complicaciones graves como la neumonía.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
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by Camilo Silvera
Aún no llega la época más crítica y ya están en aumento los picos respiratorios

 

Es un hecho que la población envejece en todo el mundo con más rapidez que en el pasado, se estima que, a nivel mundial, hay más de mil millones de personas que tienen 60 años o más, y la mayoría de ellas se encuentran en países de ingresos bajos y medianos, lo que hace que muchas de estas personas no tengan acceso a los recursos básicos necesarios para una vida plena y digna, y muchas otras se enfrenten a numerosos obstáculos que les impiden participar plenamente en la sociedad.

Por lo anterior, resulta fundamental establecer medidas para garantizar que todas las personas logren un envejecimiento saludable, lo que se traduce en fomentar y mantener la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez, así como en el cuidado de las defensas, pues un sistema inmunitario en pleno funcionamiento es esencial para mantener una buena salud.

El envejecimiento es un proceso biológico multifacético que impacta profundamente la función del sistema inmunológico, por eso, es fundamental reconocer que a medida que pasan los años, la disminución de la inmunidad innata y adaptativa (crucial para las respuestas inmunitarias a largo plazo) marca el proceso denominado envejecimiento inmunológico, o también conocido como inmunosenescencia. 

El doctor Cristian Serrano, médico hospitalario, coordinador de estudios y docente universitario en medicina interna y microbiología, indica que “en los adultos mayores, el riesgo de presentar enfermedades respiratorias graves aumenta a partir de los 65 años y se vuelve aún mayor después de los 75 y 85 años. En este rango de edad se registran más infecciones, más hospitalizaciones y un mayor número de muertes, especialmente por virus respiratorios como el Virus Sincitial Respiratorio, VSR, y el virus de la influenza. Esto sucede debido a que, con el paso de los años y el envejecimiento, las defensas del cuerpo disminuyen y suelen coexistir enfermedades crónicas, como problemas pulmonares, cardíacos o metabólicos”.

Y es que, el manejo tardío o inadecuado de las enfermedades respiratorias podría generar complicaciones potencialmente graves, “si las infecciones respiratorias agudas en el adulto mayor no se controlan adecuadamente y no se previenen a través de medidas como la vacunación, las consecuencias pueden ir mucho más allá de los pulmones. Pueden provocar daño respiratorio permanente, la necesidad de ingreso en la unidad de cuidados intensivos, UCI, y de ventilación mecánica. Asimismo, el padecer infecciones respiratorias agudas aumenta el riesgo de infartos o derrames cerebrales. También son frecuentes el deterioro cognitivo, la confusión y la falla de otros órganos como el riñón o el corazón. Todo esto impacta directamente en la calidad de vida, con pérdida de independencia, fatiga persistente y hospitalizaciones repetidas. En los casos más graves, especialmente cuando se requiere cuidado intensivo, el riesgo de muerte es muy alto”, agrega el doctor.

Cuidar a quienes nos cuidaron “Un acto de amor con las defensas de nuestros adultos mayores”

El doctor Juan Sebastián Bravo Ojeda, médico internista infectólogo, especialista en Docencia Universitaria, señala que “particularmente los adultos mayores representan una proporción importante de las hospitalizaciones, con mayor tasa de ingreso a UCI comparado con población joven y desafortunadamente presentan mayor letalidad”.

Es de considerar que, los virus representan una parte sustancial de las enfermedades respiratorias, incluida la neumonía, en la población de edad avanzada.

Según los datos del Boletín Epidemiológico 5 del Instituto Nacional de Salud, INS, en las cuatro semanas epidemiológicas que van de este año, las personas mayores de 60 años representaron el 19,7% de las consultas por infección respiratoria aguda, IRA, con un total de 87.453. De las cuales, para la semana epidemiológica 05 del 2026, se notificaron 1.767 atenciones que terminaron en hospitalización por IRA en sala general, y 252 en hospitalizaciones por IRA en unidades de cuidados intensivos e intermedios, UCI/UCIM, lo que evidencia el riesgo eminente de enfermedad respiratoria en los adultos mayores.1

En el periodo analizado por el Instituto Nacional de Salud correspondiente a la semana epidemiológica 05 de 2026, la actividad viral estuvo marcada en primer lugar por la presencia de Virus Sincitial Respiratorio, VSR.1 En ese sentido la Organización Mundial de la Salud, OMS, advierte que la neumonía es una de las principales causas de hospitalización y muerte por infecciones respiratorias en países en desarrollo.

 

Pilas a los síntomas

En Colombia, uno de cada cinco pacientes con neumonía fallece, y las cifras empeoran en las principales ciudades del país, donde los índices de pobreza, los niveles de contaminación y la demanda de acceso a la atención médica son alarmantes.

Dado que la neumonía puede tener múltiples etiologías, es primordial entender que las bacterias como el neumococo también pueden causar enfermedades graves como neumonía y adicionalmente meningitis, al igual que infecciones del torrente sanguíneo, y los adultos de mayor edad tienen un riesgo más alto de presentar enfermedad neumocócica.

El doctor Bravo hace énfasis en las manifestaciones clínicas más frecuentes en el paciente mayor de 60 años, para tener en cuenta como señales de alerta de enfermedad respiratoria: tos, dificultad para respirar o sensación de fatiga, fiebre ausente o baja intensidad, confusión aguda (delirium), caídas, descompensación de enfermedades crónicas como EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) o falla cardiaca.7,9

Es de considerar que el riesgo epidemiológico podría ir en aumento con la llegada del primer pico respiratorio del año, que en Bogotá suele iniciar en marzo y extenderse hasta junio, de ahí la importancia de fortalecer la vigilancia, detección temprana de incrementos inusuales y la implementación oportuna de medidas de prevención y control, en particular en los grupos de mayor riesgo, entre ellos los adultos mayores de 60 años.

Teniendo en cuenta esto y considerando la estacionalidad del pico respiratorio, los especialistas recomiendan:

•              La vacunación como parte integral de las estrategias preventivas: estudios nacionales e internacionales demuestran que la vacunación reduce hospitalización, ingreso a UCI y mortalidad.

•              El control estricto de comorbilidades: se recomienda mantener buen control metabólico durante infecciones respiratorias en patologías crónicas como EPOC, insuficiencia cardiaca, diabetes y enfermedad renal crónica.

•              Medidas de prevención como el lavado frecuente de manos, uso de tapabocas, ventilación de espacios cerrados, evitar contacto con personas sintomáticas.

•              Medidas de control y manejo de la enfermedad como evaluación médica temprana ante fiebre, disnea o confusión, manejo temprano de la oxigenación en sangre y evitar automedicación antibiótica sin evaluación clínica.

Finalmente, el doctor Juan Sebastián Bravo hace un llamado a la familia y convivientes con adultos mayores, “hay que recordar que protegerlos es una responsabilidad compartida. Si un hijo, nieto o cuidador se vacunan, también lo están protegiendo. Además, recuerda que la vacunación reduce riesgo de neumonía grave, disminuye probabilidad de ingreso a UCI, puede evitar la muerte por influenza o complicaciones respiratorias, y protege también a la familia (efecto comunitario)”.

“Cuidar a un adulto mayor también significa anticiparse a los riesgos de infecciones respiratorias graves causadas por virus y/o bacterias. La vacunación es una forma segura y efectiva de reducir complicaciones, sufrimiento y muerte. Vacunar no solo protege al adulto mayor, sino que también da tranquilidad a la familia y evita decisiones difíciles. ¡Vacunar es cuidar!”, concluye el doctor Serrano.

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