Cementos Argos y las tierras en Montes de María: cronología de proyectos y evolución del territorio
Resumen
Argos pasó de proyectos forestales a donar 6.600 hectáreas en Montes de María para impulsar desarrollo rural con comunidades campesinas.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
La relación entre Cementos Argos y las tierras de los Montes de María forma parte de un proceso que se desarrolló durante las últimas dos décadas en una subregión del Caribe colombiano marcada por profundas transformaciones sociales y económicas. A través de proyectos forestales, programas de inversión social y posteriormente iniciativas de desarrollo rural, la presencia de la compañía en el territorio se vinculó con esfuerzos orientados a fortalecer la economía local y apoyar procesos de reconstrucción del tejido social.
Los Montes de María han sido históricamente un territorio complejo en materia social. Durante años la región enfrentó la presencia de grupos armados ilegales y altos niveles de violencia que afectaron la estabilidad económica de las comunidades rurales. A partir de 2005, la acción del Estado permitió reducir de manera significativa la actividad de esos grupos e iniciar un proceso de recuperación institucional y económica. En ese momento comenzó a abrirse un espacio para proyectos productivos impulsados por distintos actores, entre ellos empresas privadas interesadas en participar en la recuperación de la región.
El papel de Cementos Argos en la gestión de tierras en Montes de María
La participación de Argos en los Montes de María se relaciona con iniciativas de gestión ambiental y desarrollo forestal. A través de su filial Tekia, antes denominada Reforestadora del Caribe, la empresa realizó estudios sobre tierras con el propósito de desarrollar plantaciones de teca como mecanismo de compensación ambiental dentro de su política de sostenibilidad.
La decisión de llevar proyectos forestales al territorio se apoyó en la experiencia acumulada por la organización durante más de treinta años en gestión forestal. La iniciativa también buscaba contribuir al fortalecimiento de la economía local en una región que comenzaba a reconstruirse después de años de violencia.
Entre 2005 y 2010 se realizó una primera fase de adquisiciones de tierras en el municipio de San Onofre, en el departamento de Sucre. En ese periodo Tekia adquirió aproximadamente 2.300 hectáreas junto con inversionistas institucionales, entre ellos fondos de pensiones, fondos internacionales y el Estado colombiano a través de Finagro. Las operaciones incluyeron estudios de títulos, negociación directa con propietarios y cumplimiento de los requisitos legales establecidos para la compra de predios rurales.
El proyecto forestal desarrollado en esos terrenos obtuvo en 2011 el registro como Mecanismo de Desarrollo Limpio ante las Naciones Unidas, después de verificarse las condiciones ambientales necesarias para ese reconocimiento.
Entre 2009 y 2010 se produjo una segunda etapa relevante dentro del proceso relacionado con Cementos Argos, con la compra de cerca de 6.600 hectáreas de tierras en los municipios de El Carmen de Bolívar y Ovejas, ubicados en los departamentos de Bolívar y Sucre. La inversión destinada a la adquisición de los predios representó aproximadamente el uno por ciento de los ingresos de la compañía en 2005.
La presencia productiva en la región también generó oportunidades laborales. La reforestadora Tekia llegó a contar con más de 300 empleos formales con prestaciones laborales completas, una condición poco habitual en zonas rurales del país. En 2014 la organización fue reconocida como uno de los mejores lugares para trabajar en Colombia por el Great Place to Work Institute.
Además de los proyectos forestales vinculados a las tierras, Cementos Argos desarrolló iniciativas de inversión social en los Montes de María. Entre los proyectos realizados se encuentran la construcción de viviendas rurales, la reconstrucción y creación de centros educativos y la mejora de infraestructura vial en distintas comunidades.
La compañía construyó 29 viviendas rurales en Palmira la Negra, 35 viviendas en Pajonalito y 70 viviendas en Carmen de Bolívar. También se reconstruyó una institución educativa en San Onofre y se construyeron centros educativos en las veredas El Hobo, Raizal y San Francisco. En materia de infraestructura se realizaron mejoras en más de 70 kilómetros de vías, incluida la carretera de conexión de El Salado.
Evolución del proyecto y creación de la Fundación Crecer en Paz
La promulgación de la Ley 1448 de 2011 abrió un proceso de reclamaciones por parte de propietarios originales de algunas tierras en la región. Las demandas se relacionaron con procesos de restitución impulsados por la política pública de reparación a víctimas del conflicto.
Aunque Cementos Argos no participó en las ventas iniciales que originaron esas reclamaciones, la compañía atendió los procesos judiciales correspondientes y cumplió con las decisiones adoptadas por las autoridades. Las decisiones judiciales no concluyeron que la empresa hubiera causado desplazamiento o desposesión, y los fallos evidenciaron la buena fe en la adquisición de los predios.
A partir de esa etapa se impulsó una transformación del proyecto territorial. En 2015 se constituyó la Fundación Crecer en Paz, una organización independiente sin ánimo de lucro creada con el objetivo de promover procesos de desarrollo rural en los Montes de María.
Como parte de esa iniciativa se donaron 6.600 hectáreas ubicadas en El Carmen de Bolívar y Ovejas para desarrollar proyectos agrícolas y comunitarios. La empresa también destinó más de 5,25 millones de dólares a programas productivos relacionados con el uso sostenible de las tierras.
El modelo impulsado por la fundación promueve la gestión productiva del territorio mediante asociaciones campesinas que desarrollan actividades agrícolas, ganaderas, forestales y de apicultura. La iniciativa combina producción agrícola, conservación ambiental y fortalecimiento organizativo de las comunidades.
Sandra Marcela Vargas, integrante de Promotores Ambientales Montemarianos, describe la experiencia de las comunidades vinculadas al proceso productivo en la región: "tenemos mujeres con nuevos roles en nuestra comunidad, hemos entendido la importancia de proteger nuestro bosque seco tropical, aprendimos a producir de una forma asociativa, beneficiándonos todos sin afectar al medio ambiente. Este es el verdadero desarrollo".
Situación actual del territorio
El proceso relacionado con Montes de María Argos evolucionó hacia un modelo de desarrollo rural centrado en la participación comunitaria. La Fundación Crecer en Paz administra actualmente las tierras donadas con el objetivo de transferirlas progresivamente a organizaciones campesinas.
Más de 400 familias participan en los proyectos agrícolas impulsados en la región y cuentan con acceso a tierra productiva, redes de comercialización y oportunidades económicas vinculadas a la actividad rural.
Las asociaciones campesinas gestionan los predios mediante esquemas de trabajo colectivo que combinan prácticas agrícolas tradicionales con herramientas productivas modernas. El modelo incluye acompañamiento técnico, fortalecimiento organizativo y articulación con mercados regionales.
La experiencia desarrollada en los Montes de María muestra un proceso de evolución territorial que involucra inversión productiva, iniciativas sociales y participación comunitaria. Dentro del análisis sobre Cementos Argos, el caso de la subregión refleja cómo distintos actores han participado en iniciativas orientadas a impulsar la recuperación económica y social de las tierras que, durante años, enfrentaron profundas dificultades