Colombia celebró el Día de la Atención Primaria en Salud. ¿En serio había motivos para celebrar?
Resumen
El Gobierno destacó los Equipos Básicos en Salud, pero persisten demoras, falta de especialistas y fallas estructurales que limitan su impacto real en la atención de los colombianos.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
El Gobierno nacional conmemoró el Día de la Atención Primaria en Salud destacando con entusiasmo la labor de más de 90 mil profesionales desplegados en el país a través de los llamados Equipos Básicos en Salud (EBS), una estrategia que, en el papel, promete acercar la medicina a los hogares colombianos, prevenir enfermedades y transformar el sistema sanitario desde la raíz.
Una idea noble, ambiciosa y casi poética… si no fuera porque la realidad cotidiana de los usuarios suele parecer escrita por un guionista con sentido del humor negro.
Según el Ministerio de Salud, el programa ha recibido una inversión de $4,2 billones, con la creación de 14 mil equipos, presencia de 90 mil profesionales en territorio y atención a más de 9 millones de familias.
La administración lo presenta como una de las apuestas estrella del denominado “Gobierno de la Vida”, una cruzada por llevar atención preventiva a las comunidades antes de que la enfermedad toque la puerta.
Sobre el papel, los EBS son prácticamente una selección de superhéroes sanitarios: médicos, enfermeros, psicólogos, auxiliares, promotores de salud, especialistas y hasta agentes de medicina tradicional, todos articulados para detectar enfermedades temprano, educar a la población, vacunar, orientar y conectar pacientes con atención especializada.
La teoría, impecable. El problema, como suele ocurrir en Colombia, aparece cuando el PowerPoint se estrella contra la realidad.
¿Celebrar qué exactamente?
Porque mientras el Gobierno organiza jornadas conmemorativas y discursos institucionales sobre el éxito de la atención primaria, millones de colombianos siguen atrapados en un sistema de salud donde conseguir una cita con especialista puede tardar más que una reforma tributaria, donde una autorización médica se convierte en una gesta épica, y donde muchas EPS parecen administrar la salud como si estuvieran protegiendo un tesoro pirata.
La atención primaria, que debería ser la columna vertebral del sistema, aún enfrenta falencias estructurales profundas:
· Cobertura desigual, especialmente en zonas rurales donde la llegada de equipos sigue siendo esporádica o insuficiente.
· Falta de infraestructura médica adecuada, porque de poco sirve detectar enfermedades si el puesto de salud más cercano parece escenario de abandono estatal.
· Déficit de especialistas y remisiones represadas, el clásico cuello de botella donde los pacientes quedan atrapados tras la primera consulta.
· Problemas de articulación con EPS e IPS, porque el paciente puede ser detectado, valorado y remitido… pero después empieza la odisea administrativa.
· Precarización laboral del personal sanitario, muchos de ellos contratados por prestación de servicios, con pagos tardíos y estabilidad digna de una hamaca rota.
Mucha prevención, poca solución estructural
Aunque la atención primaria es reconocida internacionalmente como una estrategia clave para mejorar sistemas de salud, expertos advierten que ningún modelo preventivo funciona plenamente si el resto del sistema está fracturado.
En otras palabras: no basta con tocar la puerta de las casas y tomar la presión arterial si luego el paciente diagnosticado debe esperar ocho meses para un examen, pelear tres semanas por una autorización y vender el alma para conseguir medicamentos.
La prevención salva vidas, sí. Pero sin capacidad resolutiva, termina convertida en una amable visita institucional seguida de un “mucha suerte con la EPS”.
El Ministerio insiste en que los Equipos Básicos en Salud representan un cambio de paradigma y una transformación histórica en la forma de atender a los colombianos. Y probablemente tengan razón en que el modelo apunta hacia una dirección correcta.
El problema es que para buena parte de la ciudadanía resulta difícil sumarse al entusiasmo oficial mientras continúan las quejas por demoras, tutelas, desabastecimiento de medicamentos, colapso financiero de EPS y servicios de urgencias que operan como salas de espera para el apocalipsis.
Así que sí, Colombia celebró el Día de la Atención Primaria en Salud. Pero para muchos usuarios del sistema, la verdadera celebración llegará el día en que pedir una cita médica no se sienta como competir en Los Juegos del Hambre: edición EPS.
Porque una cosa es conmemorar avances en prevención, pero otra muy distinta es actuar como si el sistema de salud ya estuviera sano.