Comandante de la FAC aseguró que avión siniestrado no era “chatarra”, como dijo Petro. ¿Será que lo hizo quedar mal?
Resumen
La FAC afirmó que el avión Hércules accidentado aún tenía vida operativa, en contraste con Petro, quien lo calificó como “chatarra”.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
Un nuevo cruce de declaraciones dejó en evidencia tensiones dentro del Gobierno nacional tras el accidente del avión Hércules en Puerto Leguízamo, Putumayo. Mientras el presidente Gustavo Petro calificó la aeronave como una “chatarra”, el comandante de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC), general Carlos Silva, sostuvo que el aparato aún tenía una vida operativa significativa.
La contradicción se hizo pública durante el consejo de ministros realizado el 24 de marzo, en el que participaron altos mandos militares y el ministro de Defensa. El encuentro comenzó con un minuto de silencio en honor a las víctimas del siniestro, pero rápidamente derivó en un debate técnico y político sobre las condiciones del avión.
El general Silva presentó un informe detallado para respaldar la posición de la FAC. Según explicó, aunque la aeronave acumulaba más de 40 años de servicio desde su fabricación en 1983, cumplía con todos los protocolos de mantenimiento exigidos. De hecho, aseguró que entre 2021 y 2025 registró niveles de vuelo dentro de los estándares normales y que aún disponía de cerca de 20.000 horas operativas.
“Si se proyecta el uso promedio anual, el avión podría haber seguido en funcionamiento durante varias décadas más”, indicó el oficial, al subrayar que este tipo de aeronaves está diseñado para operar por largos periodos siempre que reciba mantenimiento adecuado.
La postura contrasta con la del presidente Petro, quien no solo insistió en calificar el avión como obsoleto, sino que también lo vinculó a decisiones de gobiernos anteriores. El mandatario criticó la adquisición de equipos usados, asegurando que esto ha afectado la capacidad operativa de las Fuerzas Armadas.
En paralelo, el jefe de Estado descartó de manera preliminar algunas hipótesis sobre el accidente, como fallas en la pista o un posible ataque. También puso en duda la probabilidad de error humano, destacando la amplia experiencia de la tripulación. Sin embargo, señaló que la investigación sigue en curso y que se analiza un posible fallo mecánico, entre otras causas.
El episodio deja al descubierto no solo diferencias técnicas sobre el estado del avión, sino también una disputa de fondo sobre la política de adquisición y modernización del material militar en Colombia. Mientras la FAC defiende la operatividad de sus equipos bajo estándares técnicos, el Gobierno insiste en la necesidad de renovar la flota y evitar la dependencia de aeronaves antiguas.