Compró un pueblo abandonado en España
Jason Lee Beckwith compró el pueblo abandonado de Salto de Castro, en España, por unos US$335.000, y planea rehabilitarlo para convertirlo en un destino turístico.
Jason Lee Beckwith compró el pueblo abandonado de Salto de Castro, en España, por unos US$335.000, y planea rehabilitarlo para convertirlo en un destino turístico.
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El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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Por más de US$330.000. En 2024, el magnate californiano Jason Lee Beckwith adquirió por unos US$335.000, el municipio abandonado de Salto de Castro, ubicado en Zamora, España; una localidad, deshabitada desde 1989 tras surgir en la década de 1940 para hospedar a los obreros de la presa del mismo nombre y que ya acumulaba más de tres décadas en el olvido.
Con una sólida trayectoria en el sector hotelero, el inversor estadounidense planea transformar este enclave en un polo de atracción para viajeros internacionales, donde se tenga alojamiento, gastronomía y actividades ecológicas. Esta iniciativa de adquirir un pueblo entero promete dinamizar el turismo rural en la región y posicionarse como un referente de reactivación patrimonial.
El interés por adquirir Salto de Castro nació cuando Beckwith, tras vender su negocio de hostelería, localizó en internet el poblado abandonado. A pesar de no hablar español ni conocer Europa, el empresario confesó que "nunca desapareció la idea del pueblo de mi mente" tras ver el anuncio.
Un detalle que lo impulsó a profundizar en la información de la propiedad y viajar personalmente para explorar el lugar.
El encanto del entorno natural determinó la transacción económica, incluso antes de estructurar un plan de restauración definitivo. Después de visitar la zona con su esposa, el inversionista formalizó la adquisición, convencido de que "se enamoró por completo del pueblo y de sus alrededores", y verlo como una oportunidad única con gran impacto potencial.
Lo que incluyó la compra
La operación inmobiliaria cerró en 310.000 euros, cifra que incluyó todos los terrenos y las estructuras existentes en la localidad. El inventario consta de 44 viviendas, una iglesia, un bar, una escuela, una piscina, áreas deportivas y un inmueble apartahotel con 14 habitaciones, aunque la mayoría de los edificios muestran el deterioro de décadas de olvido.
El nuevo propietario diseñó un plan de rehabilitación por fases para Salto de Castro. La etapa inicial contempla la restauración de edificios clave, como la iglesia y la hospedería, mientras que las fases posteriores transformarán las viviendas en alojamientos turísticos.
La propuesta busca conservar el carácter arquitectónico original del pueblo abandonado, al mismo tiempo que introduce servicios modernos para los futuros visitantes.
El empresario confía en el éxito actual. Su optimismo radica en un sólido modelo financiero que combina la inversión privada con 'ayudas públicas y fondos europeos', elementos clave que marcarán la diferencia frente a los fracasos del pasado.