Concejo de Barrancabermeja: reducción de subsidios para el agua tiene a la gente berraca
En Barrancabermeja, la reducción de subsidios al agua para estratos 1 y 2 generó rechazo porque más de 40 mil hogares pagan ahora tarifas más altas.
En Barrancabermeja, la reducción de subsidios al agua para estratos 1 y 2 generó rechazo porque más de 40 mil hogares pagan ahora tarifas más altas.
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La indignación crece en Barrancabermeja luego de la aprobación del Acuerdo 034 de 2025, una decisión impulsada desde el Concejo Distrital que redujo significativamente los subsidios en las tarifas de agua y alcantarillado para los hogares de estratos 1 y 2, golpeando directamente a decenas de miles de familias en medio de un panorama marcado por el desempleo, la informalidad y el alto costo de vida.
Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Política / EL FRENTE
Aunque la administración distrital ha defendido la medida argumentando sostenibilidad financiera y equilibrio presupuestal, sectores sociales, líderes comunitarios y ciudadanos consideran que el verdadero resultado ha sido un deterioro en las condiciones económicas de la mayoría de hogares vulnerables de la ciudad.
La controversia aumentó debido a que la reducción de subsidios coincidió con la implementación del denominado programa de “mínimo vital de agua”, promovido por el gobierno local como una estrategia social para beneficiar a las familias más pobres mediante la entrega gratuita de seis metros cúbicos de agua al mes.
Sin embargo, para amplios sectores de la ciudadanía, el programa no compensa el impacto generado por el recorte masivo de subsidios, teniendo en cuenta que la decisión aprobada por el Concejo redujo el subsidio para los usuarios de estrato 1 del 70 % al 60 %, mientras que para el estrato 2 el recorte fue mucho más drástico: pasó del 40 % al 10 %.
La medida afecta a más de 40 mil hogares barranqueños que históricamente dependían de estos alivios tarifarios para poder cubrir servicios básicos esenciales. Mientras tanto, el programa de mínimo vital apenas cobija a cerca de 10 mil familias clasificadas en los niveles más bajos del Sisbén IV. Ese desequilibrio es precisamente uno de los puntos que más rechazo ha generado entre la ciudadanía.
Para críticos del acuerdo, la administración terminó desmontando un beneficio amplio que llegaba a miles de hogares para reemplazarlo por una medida focalizada con cobertura limitada.
“El problema no es ayudar a los más pobres, el problema es que dejaron a la mayoría pagando más”, reclaman habitantes y líderes sociales que han cuestionado duramente la política impulsada desde el gobierno distrital.
Las críticas también apuntan a que el mínimo vital no reemplaza realmente el subsidio eliminado. Mientras el subsidio permitía reducir de manera general el valor de la factura, el nuevo esquema únicamente cubre un consumo básico de seis metros cúbicos. En la práctica, cualquier familia que supere ese límite, algo habitual en muchos hogares, termina pagando tarifas considerablemente más altas debido a la reducción de subsidios.
Para muchos ciudadanos, el efecto final es claro: cerca de 30 mil familias quedaron económicamente peor que antes.
El malestar ha venido creciendo especialmente en barrios populares, donde residentes aseguran que las facturas comenzaron a reflejar aumentos difíciles de asumir para familias que ya enfrentan dificultades económicas.
“Hablan de equidad, pero la mayoría terminó perjudicada”, expresan algunos usuarios inconformes.