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De denunciante a denunciado: Guerra mediática entre dos congresistas santandereanos dejó a uno con silla en la Corte Suprema de Justicia

La Corte Suprema abrió investigación contra Cristian Avendaño por presuntas injurias y calumnias en denuncias públicas hechas durante la campaña de 2022.

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Los papeles se voltean: el congresista que construyó buena parte de su imagen política denunciando presuntos actos de corrupción y señalando públicamente a sus contradictores, ahora deberá responder ante la justicia por la forma en que hizo esas denuncias. Así es la investigación que abrió la Sala Especial de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia contra el representante a la Cámara por Santander, Cristian Danilo Avendaño Fino.

 

Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Política / EL FRENTE

La decisión, adoptada mediante providencia del 25 de junio de 2026 y con ponencia de la magistrada Cristina Lombana Velásquez, marca un giro en una confrontación política que comenzó durante la campaña al Congreso de 2022 y que ahora adquiere un componente penal.

Mientras la Corte decidió inhibirse de abrir investigación contra el senador Ariel Ávila Martínez, concluyó que sí existen fundamentos suficientes para iniciar formalmente una investigación contra Avendaño por la posible comisión de los delitos de injuria y calumnia agravadas.

La querella fue presentada por Óscar Villamizar, quien sostuvo que durante la campaña electoral fue objeto de una estrategia sistemática de desprestigio impulsada por dirigentes del Partido Verde, entre ellos Cristian Avendaño y Ariel Ávila, mediante publicaciones en redes sociales, videos y declaraciones públicas en las que se le vinculaba con delitos como despojo de tierras, narcotráfico, parapolítica y estructuras criminales, sin que existieran decisiones judiciales que respaldaran tales afirmaciones.

Paradójicamente, quien durante los últimos años convirtió las redes sociales en un tribunal paralelo para señalar a dirigentes políticos, empresarios y funcionarios, ahora deberá explicar ante la Corte si cruzó la delgada línea que separa la denuncia política del posible delito contra la honra.

 

¿Configuración delictiva?

Uno de los primeros episodios analizados por la Corte corresponde a una publicación realizada el 18 de enero de 2022 en la red social Twitter. Allí, Avendaño escribió dirigiéndose a Villamizar: "No hay derecho a ser tan miserable... ¡Cogido en la mentira! ¡Se roban hasta los créditos de la gente!".

La publicación iba acompañada de un video en el que el congresista afirmó: "Porque aparte del despojo de tierras, se roban hasta...". Para la defensa del hoy senador electo, esas expresiones no constituían simples opiniones políticas sino imputaciones concretas de conductas delictivas.

La confrontación escaló el 9 de marzo de ese mismo año. En Facebook, Avendaño publicó la fotografía de un vehículo de campaña donde aparecía la imagen de Villamizar junto a la expresión "Los clanes". El mensaje agregaba que estaban mostrando "cómo funcionan realmente estos clanes mafiosos", una afirmación que, según la denuncia, atribuía al entonces candidato vínculos con organizaciones criminales.

Dos días después, el 11 de marzo, la ofensiva continuó. En un video grabado en el centro comercial Cacique, en el área metropolitana de Bucaramanga, Avendaño exhibió una pancarta donde aparecía la fotografía de Villamizar acompañada de la palabra "Investigado". Durante la grabación afirmó que esos "clanes" llevaban más de veinte años robándole a Santander, haciendo referencia al Programa de Alimentación Escolar, presuntas coimas en el estadio departamental y acueductos municipales.

Como complemento del video, el congresista publicó un mensaje aún más contundente: "Llegó la hora de la verdad. Hagamos un llamado de emergencia. Tres grupos mafiosos secuestraron la representación de Santander. La gente los trata como honorables cuando no son más que estructuras criminales".

Ese mismo 11 de marzo difundió otro video en Twitter relacionado con el Hospital Sanatorio de Contratación. Allí aseguró que Villamizar tenía ese centro asistencial convertido en "un contratadero para pagar favores políticos", afirmó que había realizado una investigación propia y sostuvo que existían supuestas "corbatas" para favorecer aliados políticos. Incluso concluyó que esas eran las "mafias" que pretendían sacar del Congreso.

 

Por ahora no es culpable

Precisamente, todas esas publicaciones fueron recopiladas por la defensa de Villamizar como soporte de la querella, argumentando que no se trató de críticas propias del debate democrático sino de imputaciones específicas sobre delitos de corrupción, estructuras mafiosas, despojo de tierras y manejo indebido de recursos públicos, expresiones que, de acuerdo con la denuncia, lesionaron gravemente su honra y buen nombre.

La Corte Suprema no está diciendo que Cristian Avendaño sea culpable. Lo que determinó es que existen suficientes elementos para abrir una investigación formal y establecer si esas afirmaciones sobrepasaron los límites de la libertad de expresión y la crítica política para convertirse en posibles conductas punibles.

El caso adquiere un componente especialmente simbólico en Santander. Avendaño edificó buena parte de su carrera política bajo la bandera de la denuncia ciudadana y la lucha contra la corrupción, utilizando videos virales, transmisiones en redes sociales y señalamientos públicos como principal herramienta de oposición. Ahora será precisamente la justicia la que examine si, en esa estrategia de confrontación permanente, algunas de sus afirmaciones terminaron convirtiéndose en un presunto delito.

La decisión judicial deja una imagen difícil de ignorar: el congresista que durante años pidió investigaciones para otros, ahora deberá comparecer como investigado ante la máxima autoridad penal del país para responder por las palabras que pronunció durante una campaña electoral. En política, como suele decirse, el micrófono amplifica los discursos, pero también puede terminar amplificando las responsabilidades.