Del pozo petrolero al Congreso: la apuesta extractiva de Henry Riaño para reactivar la economía colombiana
Resumen
Henry Riaño, candidato a la Cámara de Representantes, propone una reactivación económica en Colombia mediante la explotación regulada del sector energético. Defiende el fracking como motor económico y sugiere que los recursos energéticos financien el desarrollo y las energías renovables.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
En una contienda política marcada por discursos ambientalistas y profundas divisiones sobre el futuro energético de Colombia, el candidato Henry Riaño (C104) del Partido Conservador busca convertirse en la voz de un modelo que apuesta por la industria, la producción y la explotación regulada de los recursos naturales como ruta hacia el crecimiento nacional. Desde Santander, su candidatura pretende llevar ese debate al corazón del poder legislativo colombiano.
Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Política / EL FRENTE
En los micrófonos de Cadena de la Cordialidad, la voz de Henry Riaño irrumpe con un tono directo, sin rodeos, como quien habla desde la experiencia del terreno y no desde los escritorios del poder: políticamente incorrecto pero no por ello menos franco. No es un discurso tímido. Tampoco conciliador. Es la voz de un candidato que ha decidido pararse en el centro de uno de los debates más sensibles del país: el futuro del petróleo, la minería y el rumbo energético de Colombia.
Desde su aspiración a la Cámara de Representantes por el Partido Conservador Colombiano, Riaño ha construido una campaña que busca conectar con la memoria económica del departamento, recordando que Santander ha sido históricamente territorio petrolero, cuna de la industria energética nacional y escenario de profundas transformaciones sociales ligadas a la explotación de los hidrocarburos.
El candidato que salió del pozo petrolero
La historia política de Henry Riaño no comenzó en el Congreso ni en los partidos tradicionales. Comenzó en los campos petroleros, entre maquinaria pesada, tuberías y jornadas extensas bajo el sol industrial del Magdalena Medio.
Durante más de veintiséis años recorrió el mundo en la industria energética. Trabajó en operaciones en África, Medio Oriente y Europa, ocupó tantos cargos técnicos como gerenciales pues asegura haber escalado desde posiciones operativas hasta liderar proyectos internacionales en el sector. Esa trayectoria, sostiene, le permitió conocer la industria desde sus cimientos, comprender sus riesgos, sus controles técnicos y su impacto económico.
Tras regresar a Colombia, su vida tomó un giro hacia la política local con la alcaldía de Cimitarra. Hoy, su proyecto apunta a llegar al Congreso de la República de Colombia con una agenda centrada en la reactivación del sector mineroenergético. En su narrativa, la política energética no es un debate abstracto, sino una experiencia vivida.
Santander, petróleo y memoria industrial
El discurso de Riaño encuentra terreno fértil en la historia económica del departamento. En municipios como Barrancabermeja, Sabana de Torres o Puerto Wilches, la industria petrolera no es una idea lejana sino parte de la identidad colectiva.
En Barrancabermeja, por ejemplo, la presencia histórica de la refinería convirtió la ciudad en símbolo del desarrollo industrial colombiano. El auge petrolero trajo empleo, comercio y crecimiento urbano; su desaceleración, en cambio, dejó incertidumbre económica y preocupación social.
Es en ese escenario donde el candidato sitúa su mensaje: recuperar la producción, aumentar la exploración y reactivar una economía que, según afirma, ha perdido dinamismo por decisiones políticas que han frenado el sector.
Para Riaño, la caída en la producción de hidrocarburos ha reducido regalías, debilitado las finanzas regionales y limitado la inversión pública en infraestructura, salud y educación. Su propuesta plantea revertir ese proceso mediante mayor seguridad jurídica para la inversión y el fortalecimiento de Ecopetrol como eje estratégico del desarrollo energético.
Fracking: técnica, economía y confrontación
Si hay un punto que define su candidatura es su defensa abierta del fracking. En un país donde el término genera controversia inmediata, Riaño lo presenta como una tecnología necesaria para el crecimiento económico.
Durante sus intervenciones públicas describe con detalle técnico los procesos de perforación profunda, los sistemas de revestimiento metálico y los mecanismos de sellado que, según explica, aíslan las operaciones de las fuentes hídricas superficiales. En su visión, la técnica no representa una amenaza ambiental cuando se ejecuta bajo estándares industriales rigurosos.
Más que una discusión técnica, su defensa del fracking se convierte en una apuesta económica: aumentar la producción nacional, generar empleo en las regiones petroleras y fortalecer la estabilidad fiscal del país.
En su narrativa política, el fracking es presentado como una herramienta de recuperación económica, capaz de impulsar el crecimiento en municipios afectados por el desempleo y la desaceleración industrial.
Un discurso contra la estigmatización del sector
El candidato también ha hecho de la confrontación ideológica un rasgo distintivo de su campaña. Critica lo que considera una demonización de la industria petrolera y sostiene que el debate ambiental ha sido dominado por el miedo más que por argumentos técnicos.
En contraste, dirige su atención hacia la minería ilegal como el principal riesgo ecológico del país, señalando el uso indiscriminado de mercurio en explotaciones clandestinas y el control territorial de grupos armados sobre estas actividades.
Desde esta perspectiva, plantea que la minería regulada y la explotación legal de hidrocarburos pueden coexistir con la protección ambiental, siempre que existan controles estrictos y supervisión estatal.
Más allá del petróleo, la propuesta de Riaño articula una visión económica basada en la explotación responsable de los recursos naturales para financiar el desarrollo nacional. Su planteamiento sostiene que los ingresos del sector energético deben servir para reducir impuestos, mejorar servicios públicos, fortalecer la infraestructura y financiar la transición hacia energías renovables.
En su discurso, la transición energética no implica abandonar los hidrocarburos de forma inmediata, sino utilizarlos como base financiera para construir nuevas fuentes de energía. La política, en su visión, debe ser pragmática: primero generar riqueza, luego transformar la matriz energética.
En el panorama electoral santandereano, la candidatura de Henry Riaño se configura como una propuesta de contraste. Frente a discursos centrados en la restricción ambiental o en la transición acelerada, su proyecto reivindica el papel del petróleo como motor económico y como instrumento de estabilidad social.
Su campaña se nutre del lenguaje de la industria, del imaginario del progreso industrial y de la promesa de recuperación económica para las regiones petroleras.