Donald Trump arremete contra Bad Bunny por su espectáculo en el Súper Bowl

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Resumen

El espectáculo de Bad Bunny en el Super Bowl 2026, que celebraba la diversidad y la unidad continental, fue criticado por Donald Trump. El evento subrayó una división cultural profunda en EE.UU., mientras Bad Bunny se consolidó como una figura de centralidad política y cultural.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
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by Danilo Pérez
Donald Trump arremete contra Bad Bunny por su espectáculo en el Súper Bowl

El espectáculo del descanso de la Super Bowl 2026, protagonizado por Bad Bunny, desató una fuerte controversia política y cultural en Estados Unidos tras las duras críticas del expresidente Donald Trump, quien calificó la presentación como una ofensa directa a los valores del país. La reacción encendió un debate nacional sobre identidad, diversidad y el alcance simbólico del evento televisivo más visto del año.

Bad Bunny marcó un hito al convertirse en el primer artista latino en encabezar en solitario el show de medio tiempo.

Su propuesta, desarrollada completamente en español, recorrió géneros como el reguetón, la salsa y el trap latino, con una puesta en escena cargada de referencias a la cultura caribeña y latinoamericana.

El mensaje central apeló a la unidad continental, con una reinterpretación del concepto de “América” que incluyó a países de Norte, Centro y Sur del continente. La presentación cerró con consignas visuales que exaltaron el amor como respuesta al rechazo y la división.

La respuesta del líder republicano no tardó. Desde su red social, Trump lanzó una extensa crítica en la que describió el espectáculo como uno de los peores en la historia del evento.

Afirmó que no representó los estándares de excelencia del país, cuestionó el idioma de las canciones y atacó el contenido coreográfico, al que consideró inapropiado para una audiencia familiar.

Sus palabras reforzaron el malestar que sectores del movimiento MAGA habían manifestado durante meses frente a la elección del artista.

La tensión entre ambas figuras ya había quedado expuesta semanas antes, cuando el cantante puertorriqueño utilizó su discurso en una premiación musical para rechazar públicamente las políticas migratorias y defender la dignidad de los inmigrantes en Estados Unidos. Ese antecedente consolidó la percepción de Bad Bunny como una voz incómoda para el trumpismo.

En paralelo al espectáculo oficial, organizaciones conservadoras impulsaron una transmisión alternativa por internet, con artistas afines a su ideología. Aunque el evento alcanzó varios millones de reproducciones, quedó ampliamente superado por la audiencia masiva del Super Bowl, que volvió a concentrar la atención global.

Tras la actuación, diversas figuras públicas respaldaron al artista y celebraron el mensaje de inclusión.

Desde el ámbito político hasta el cultural, las reacciones evidenciaron una fractura profunda en la manera de entender el patriotismo y la representación nacional.

Más allá de las cifras de audiencia, el show de Bad Bunny dejó claro que el medio tiempo de la Super Bowl se consolidó como un escenario de disputa simbólica, donde la música, la política y la identidad se cruzan con fuerza ineludible.

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por Danilo Pérez
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