Dos íconos que se apagan: la desaparición de Don Jacobo y Cecilia Nassar revela la crisis del sector gastronómico en Bucaramanga

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Resumen

El cierre del Café Cecilia Nassar y la liquidación de Don Jacobo evidencian la profunda crisis económica del sector gastronómico en Bucaramanga, con dificultades financieras y cambios en los hábitos de consumo afectando su viabilidad y existencia.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
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Dos íconos que se apagan: la desaparición de Don Jacobo y Cecilia Nassar revela la crisis del sector gastronómico en Bucaramanga
La tradición gastronómica de Bucaramanga atraviesa uno de sus momentos más difíciles. En pocos meses, dos emblemáticas pastelerías que durante décadas formaron parte de la identidad social y comercial de la ciudad han desaparecido o están en proceso de cierre: la histórica pastelería Don Jacobo y el Café de Cecilia Nassar.

 

Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Política / EL FRENTE

Aunque ambos casos reflejan las dificultades económicas del sector, sus realidades son distintas. Mientras Cecilia Nassar cerró definitivamente por la crisis operativa que afecta a cafeterías y restaurantes, Don Jacobo enfrenta un proceso judicial de liquidación que busca ordenar el pago de sus obligaciones antes de concretar su desaparición definitiva, razón por la cual aún presta atención al público.

Sin embargo, la coincidencia de ambos casos evidencia transformaciones profundas en el mercado gastronómico local, el impacto de los cambios en el consumo y la creciente presión económica sobre empresas tradicionales.

Por un lado, el Café de Cecilia Nassar cerró hace poco más de 8 días tras 36 años de funcionamiento debido al deterioro de las condiciones económicas del sector gastronómico, mientras que la empresa Industrias de Alimentos Don Jacobo S.A.S. se encuentra en un proceso legal de liquidación ordenado por la autoridad societaria tras incumplir su acuerdo de reorganización financiera.

En términos simples, uno cerró por inviabilidad económica inmediata; el otro atraviesa un proceso jurídico que busca resolver deudas y proteger derechos de acreedores antes de su cierre definitivo.

 

Cecilia Nassar: el golpe de la crisis económica

Durante más de tres décadas, el Café de Cecilia Nassar fue un referente social en la ciudad. Ubicado en la calle 42 con carrera 29, el establecimiento se consolidó como punto de encuentro de políticos, empresarios, comerciantes y familias, convirtiéndose en un espacio emblemático de la vida urbana bumanguesa, y fue atendido por su propietaria hasta el último día pese a que sobre pasa los 80 años de edad, cierre que dejó sin empleo a más de 40 trabajadores.

Expertos del sector señalan varios elementos que explican la desaparición del establecimiento.

Entre ellos se cuentan un Incremento sostenido en el precio de insumos como café, lácteos y materias primas, aumento en arriendos y servicios públicos (para el caso de Cecilia Nassar superaba los 8 millones de pesos), disminución del poder adquisitivo de los consumidores, y un último factor: la transformación de los hábitos de consumo de la clientela, que mudó hacia espacios con precios más cómodos.

A estos factores se suman los altos costos laborales y tributarios, mayor competencia en el mercado gastronómico, aspecto que para algunos asiduos visitantes redujo la rentabilidad del negocio hasta hacerlo inviable, en un contexto donde numerosos establecimientos de tamaño pequeño y mediano han reportado pérdidas o disminución de ingresos.

“Más allá del cierre empresarial, la desaparición del café representa pérdida de empleos directos, una afectación del comercio en su zona de influencia, la desaparición de un espacio tradicional de encuentro ciudadano y evidencia la transformación de hábitos de consumo en la ciudad”, indicó una transeúnte que en la mañana de este miércoles se tropezó de frente contra la puerta cerrada de la icónica pastelería.

El cierre del Café de Cecilia Nassar y el proceso de liquidación de Don Jacobo reflejan una transición profunda en el modelo económico urbano de Bucaramanga. Más que la desaparición de dos negocios, se trata de señales de un mercado en transformación que exige adaptación constante.

Mientras uno de estos íconos ya apagó definitivamente sus luces y el otro avanza en un proceso judicial que definirá su destino, la ciudad enfrenta una pregunta inevitable: si los símbolos tradicionales no logran sobrevivir al nuevo contexto económico, ¿qué modelo empresarial podrá sostener la identidad gastronómica del futuro?

 

RECUADRO

Don Jacobo: una liquidación judicial, no un cierre inmediato

A diferencia de Cecilia Nassar, la emblemática pastelería Don Jacobo no ha cerrado de manera inmediata. La empresa atraviesa un proceso de liquidación judicial simplificada ordenado por la Superintendencia de Sociedades, mecanismo legal que busca resolver su situación financiera de forma organizada.

Esto significa que el futuro de la marca dependerá de los resultados del proceso, lo que podría prolongar su existencia jurídica hasta culminar la resolución de obligaciones.

Fundada en 1986 en Bucaramanga, Don Jacobo logró convertirse en una de las marcas más reconocidas del sector repostero colombiano, con presencia en más de 10 ciudades y más de 60 puntos de venta.

Su crecimiento se basó en la producción de postres tradicionales, especialmente la genovesa, que se convirtió en símbolo de la marca y parte del imaginario gastronómico regional.

El proceso de liquidación marca el ocaso de una empresa que durante décadas representó el éxito del emprendimiento familiar bumangués.

El trasfondo común: transformación económica y nuevos hábitos de consumo

Aunque las causas inmediatas son distintas, ambos casos reflejan un fenómeno más amplio: la transformación del sector gastronómico en la ciudad.

 La autoridad societaria abrió el proceso luego de verificar:

·         El incumplimiento del acuerdo de reorganización empresarial.

·         La imposibilidad de continuar operando bajo la hipótesis de negocio en marcha.

·         La solicitud presentada por el representante legal con autorización de los accionistas.

·         El proceso de liquidación no implica un cierre inmediato del negocio. Por el contrario:

·         Busca proteger el patrimonio empresarial.

·         Garantiza el pago ordenado a acreedores.

·         Permite consolidar acuerdos financieros.

·         Administra los activos de la sociedad de manera transparente.

·         Mientras estos procedimientos no se completen, la empresa no puede ser clausurada definitivamente.

·         Protección de acreedores y trabajadores

·         La liquidación judicial es una herramienta que pretende:

·         Salvaguardar los derechos de proveedores y acreedores.

·         Establecer el orden de pagos.

·         Evitar cierres abruptos que perjudiquen a terceros.

·         Garantizar un proceso técnico y regulado.

 

 

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