Dura respuesta de farmacéutica santandereana a SuperSalud, Daniel Quintero: “Aquí no hay negligencia, lo que hay es asfixia financiera”

Dura respuesta de farmacéutica santandereana a SuperSalud, Daniel Quintero: “Aquí no hay negligencia, lo que hay es asfixia financiera”

Resumen

OFFIMEDICAS negó haber incumplido la entrega de Tacrolimus y aseguró que la verdadera crisis es la deuda millonaria del sistema de salud, que afecta la continuidad del servicio.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
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by Camilo Silvera

Daniel Quintero Calle, hoy Superintendente Nacional de Salud y antes alcalde de Medellín, lanzó desde sus redes sociales un señalamiento delicado contra la farmacéutica santandereana OFFIMEDICAS S.A.. La acusación es muy grave: presunta negación en la entrega de un medicamento vital a una menor afiliada al sistema. La respuesta de la empresa no fue tímida ni burocrática; fue un contraataque cargado de cifras, trazabilidad y un mensaje que apunta directo al corazón del sistema: “Aquí no hay negligencia, lo que hay es asfixia financiera”.

 

Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Política / EL FRENTE

Desde Bucaramanga, OFFIMEDICAS levantó la voz con una mezcla de indignación y precisión quirúrgica. Lo primero que cuestiona no es menor: acusa al Superintendente de usar casos sensibles para alimentar una narrativa en redes sin tener, según ellos, el expediente completo. En un sistema donde la confianza ya camina con muletas, la empresa sugiere que la desinformación no solo erosiona reputaciones, sino que también distorsiona la discusión de fondo.

Y entonces vienen los datos, fríos pero contundentes: OFFIMEDICAS desmonta el señalamiento de “negación” con un historial detallado de dispensaciones del medicamento Tacrolimus 1 mg, un inmunosupresor crítico. La cronología que presenta es casi quirúrgica: fórmulas radicadas y medicamentos entregados el mismo día, con diferencias de minutos. Abril, mayo, junio de 2024… marzo, abril, junio, julio de 2025… marzo de 2026. El patrón es consistente. La empresa insiste en que no solo hubo atención, sino que fue oportuna, continua y sin interrupciones atribuibles a su operación. En otras palabras, el relato de abandono no encaja con la evidencia que exhiben.

 

Una deuda que asesina pacientes

Pero OFFIMEDICAS no se queda en la defensa puntual y apunta a lo que considera el verdadero elefante en la sala: la deuda monumental del sistema. Habla de una cifra que pesa como un yunque: más de 130 mil millones de pesos adeudados al gestor farmacéutico. Dentro de ese universo, juega un papel clave la NUEVA EPS, con cerca de 54.800 millones pendientes. La empresa describe un escenario donde, lejos de ser un simple dispensador, ha tenido que convertirse en malabarista financiero, sosteniendo la operación con recursos propios y crédito bancario para que los pacientes no se queden sin tratamiento.

OFFIMEDICAS plantea que “cuando hay fallas o desabastecimientos puntuales, no se trata de una decisión empresarial, sino de una cadena rota río arriba. Si las EPS no pagan, dicen, el sistema se queda sin oxígeno. Y ese ahogo termina sintiéndose en el punto más visible: el paciente que llega por su medicamento. No es una excusa”, argumentan, sino una advertencia que, aseguran, han elevado repetidamente ante la propia Superintendencia.

Para respaldar esa afirmación, la empresa recuerda una serie de radicados y comunicaciones formales enviadas a la autoridad sanitaria, donde alertaban sobre el incumplimiento contractual y los riesgos para la continuidad del servicio. Incluso mencionan la terminación unilateral justificada de contratos de suministro, una decisión que no suele tomarse a la ligera y que pinta un panorama de relaciones institucionales tensas, casi al borde del colapso.

 

Traslocación de culpas

Hay un giro interesante en la narrativa: OFFIMEDICAS utiliza palabras de la propia Superintendencia como espejo crítico. Cita el principio según el cual la responsabilidad de asegurar la prestación del servicio recae en los aseguradores, no en los prestadores. Es un movimiento retórico potente: tomar la doctrina del regulador y devolvérsela para cuestionar el señalamiento público de su cabeza visible. El mensaje implícito es claro: no se puede trasladar la falla estructural al eslabón que, paradójicamente, está poniendo la cara y el bolsillo.

La empresa también defiende su trayectoria como un escudo reputacional. Más de 25 años en el sector, dicen, con indicadores altos de calidad y oportunidad. No es un actor improvisado ni marginal, sino uno de esos engranajes que, silenciosamente, mantienen en marcha una maquinaria que a menudo cruje. Por eso, consideran especialmente grave que se les exponga en redes sin el “contexto completo”, una expresión que en este caso suena casi como una acusación de juicio mediático.

Y entonces llega la invitación que, en realidad, es un desafío. OFFIMEDICAS le propone a Quintero abrir un debate de fondo, no sobre un caso puntual viralizado, sino sobre la sostenibilidad del sistema y el papel de los gestores farmacéuticos. Traducido: menos trinos y más soluciones estructurales. Piden, con nombre propio, que las EPS bajo vigilancia garanticen el flujo oportuno de recursos, porque sin ese combustible financiero, cualquier promesa de acceso universal a medicamentos se vuelve retórica hueca.

Lo que queda tras es el retrato de un sistema donde cada actor lanza responsabilidades como si fueran fichas calientes. El regulador señala, el prestador se defiende, el asegurador acumula deudas y, en medio, el paciente espera. OFFIMEDICAS intenta reescribir la escena: no somos el villano de esta historia, viene a decir, somos uno de los pocos que siguen sosteniendo el telón mientras el teatro amenaza con venirse abajo.

 

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