El alumbrado de Bucaramanga que desaparece en Manizales
Denuncian presuntas irregularidades en contratos del alumbrado de Bucaramanga, incluyendo interventoría y un estudio técnico con millonarios anticipos sin claridad sobre su ejecución.
Denuncian presuntas irregularidades en contratos del alumbrado de Bucaramanga, incluyendo interventoría y un estudio técnico con millonarios anticipos sin claridad sobre su ejecución.
Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.
El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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Ya ha pasado una semana, y el abogado Cristian Portilla, quien está a cargo de la alcaldía de Bucaramanga, sigue guardando silencio frente a las posibles acciones ilegales de la Universidad de Pamplona con los dineros del alumbrado público de la ciudad. La propuesta que presentaron JM Construcción y Consultoría S.A.S. y GAM Ingeniería S.A.S., -con quienes subcontrataron los servicios- incluía el nombre y la hoja de vida de Andrés Fernando Pastrana Gómez, dueño de la empresa Genercom. Pero Pastrana fue contundente: ni él ni su empresa tienen relación alguna con ese contrato, y no ha recibido un solo peso por esa patraña.
Entonces: ¿por qué la universidad le cobró al municipio más de 483 millones de pesos por una interventoría cuyos propios profesionales dicen no tener ninguna vinculación laboral? Si esa interventoría es una farsa y la Universidad de Pamplona ayudó a desaparecer esa plata, la Contraloría Municipal y la Fiscalía están en mora de iniciar una investigación seria en contra de los involucrados.
Pero esta no es la única irregularidad. Al escándalo de la interventoría se suma otro contrato, firmado con la Promotora Energética del Centro S.A.S. E.S.P., de Manizales, por 2.500 millones de pesos, para realizar el estudio técnico de referencia de determinación de costos del alumbrado público (ETR). A esa entidad le entregaron un anticipo de 1.250 millones de pesos. Y nadie en Bucaramanga sabe a dónde fue a parar ese dinero. Su trabajo consistía en levantar todo el inventario del alumbrado en la ciudad en tres meses, identificando luminarias, postes, transformadores, cableado, etc. Georeferenciar cada elemento, crear una base de datos y detectar las fallas del sistema, más 50 obligaciones más, siendo la más importante, establecer si el valor del servicio que se está cobrando puede bajar del 10% a incluso un 2%.
Ese contrato debía terminarse el 31 de diciembre de 2025, pero sin ninguna justificación seria, lo suspendieron el día 22 de ese mismo mes y estaño en mayo del 2026, no aparece el estudio ni la plata. Pero quien sí aparece en todo este cuento, es alguien experto en hacer esa clase de estudios: el ingeniero electricista Juan Carlos Oquendo. ¿Y dónde creen ustedes que está contratado? Pues nada más y nada menos que en la Secretaría de Infraestructura de Bucaramanga (CPS 2643 de 2026).
Y es así como la contratación llevada a cabo por la ex secretaria María del Rosario Torres, se especializó en casualidades y en poner plazos que ningún contratista podría cumplir, para imposibilitar así la presentación de propuestas serias, y una vez firmados los contratos, cambian todas la condiciones favoreciendo a los “ganadores”, y perjudicando a la ciudad que tiene que ver como los dineros de los impuestos se desaparecen ante los ojos de los ciudadanos, y de los concejales, quienes al parecer, con el cambio de tercio en la alcaldía, se volvieron ciegos, sordos y mudos. Difícil de asimilar todo esto, pero créanme que aún falta más.