El bolívar se desploma en 2026 y agrava la presión sobre la economía venezolana
Resumen
El bolívar cayó 36,4% frente al dólar en el primer trimestre de 2026, mientras la inflación siguió alta y el salario mínimo quedó en apenas 27 centavos de dólar.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
El bolívar venezolano registró una fuerte depreciación durante el primer trimestre de 2026 al perder 36,4% de su valor frente al dólar estadounidense en el mercado oficial. Según datos del Banco Central de Venezuela, la divisa norteamericana cerró el período en 473,87 bolívares, reflejando un incremento de 57,2% respecto a los 301,37 bolívares con los que inició el año.
Este aumento sostenido del dólar ha tenido un efecto directo sobre la economía local, ya que la mayoría de bienes y servicios en el país están referenciados en moneda extranjera. Como consecuencia, el alza cambiaria ha provocado una pérdida significativa del poder adquisitivo, especialmente entre los trabajadores que reciben ingresos en bolívares. En este contexto, el salario mínimo mensual equivale actualmente a apenas 27 centavos de dólar, lo que evidencia la magnitud del deterioro económico.
A la depreciación de la moneda se suma un entorno inflacionario persistente. El Banco Central reportó una inflación acumulada de 51,9% en los dos primeros meses del año, con incrementos de 32,6% en enero y 14,6% en febrero. Con estos datos, el país acumula once meses consecutivos con inflación de dos dígitos, siendo enero el mes con el mayor aumento de precios en los últimos tres años.
El escenario ha generado tensiones sociales, reflejadas en protestas de trabajadores y estudiantes que exigen mejoras salariales. En paralelo, el gobierno encabezado por Delcy Rodríguez ha anunciado medidas como la creación de un fondo de “protección social” alimentado con 300 millones de dólares provenientes de la venta de combustibles, en medio de un contexto de acercamientos con Estados Unidos y cierta flexibilización de sanciones.
En los últimos años, la política salarial en Venezuela se ha basado en bonificaciones adicionales que no forman parte del salario formal ni inciden en prestaciones laborales. Estos pagos, que suman alrededor de 160 dólares mensuales, se entregan en bolívares a la tasa oficial, lo que reduce su impacto real frente a la inflación y la devaluación.
La brecha entre el mercado oficial y el paralelo continúa ampliándose. Mientras la tasa oficial se ubica por debajo de los 500 bolívares por dólar, en el mercado informal la divisa supera los 560 bolívares, generando distorsiones en los precios y mayor incertidumbre económica. Esta diferencia complica la planificación financiera tanto de empresas como de hogares.
En este contexto, Venezuela también ha comenzado a reactivar sectores estratégicos como la minería, tras decisiones del gobierno de Estados Unidos que flexibilizan sanciones para facilitar la explotación de recursos como oro, bauxita y tierras raras. No obstante, estas medidas aún no se traducen en una mejora tangible para la población, que continúa enfrentando un deterioro sostenido en sus condiciones de vida.