El campo necesita conocimiento, disciplina e innovación para avanzar
Jornada en Piedecuesta destacó la lombricultura como herramienta para transformar residuos orgánicos en fertilizantes y mejorar la productividad rural.
Jornada en Piedecuesta destacó la lombricultura como herramienta para transformar residuos orgánicos en fertilizantes y mejorar la productividad rural.
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El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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Compaginación de agricultores, maestros y estudiantes en Piedecuesta
En la vereda Guatiguará, sector La Vega, en Piedecuesta, una jornada sobre lombricultura reunió a emprendedores rurales, habitantes del campo y estudiantes, con un mensaje sobre el manejo de residuos orgánicos que puede convertirse en una herramienta de productividad, ahorro y sostenibilidad para la agricultura y la ganadería regenerativa.
Durante el encuentro, los asistentes conocieron cómo la materia vegetal y animal se transforma en lombrinaza y en otros subproductos útiles para la fertilización natural de los suelos.
Wilson Gamboa (foto), profesional de extensión orgánica, explicó que esta práctica permite aprovechar desechos de origen orgánico y convertirlos en biofertilizantes que fortalecen y mejoran el rendimiento de los cultivos.
Sistemas más limpios
La jornada también mostró el valor de la lombriz californiana como biomasa para la elaboración de concentrados dirigidos a cerdos, gallinas y peces. Esa visión integral, según los presentes, abre opciones para reducir costos de producción y reforzar sistemas limpios desde las fincas.
Más allá de la capacitación, el espacio dejó una conclusión compartida: el campo necesita conocimiento, disciplina y constancia para avanzar hacia modelos productivos que cuiden el suelo, eleven la rentabilidad y respondan a las exigencias ambientales actuales.
Los asistentes destacaron que este tipo de encuentros acerca la innovación al territorio y fortalece una cultura rural basada en el uso responsable de los recursos, la autonomía productiva y la regeneración de la tierra.
Además, la experiencia impulsó el intercambio entre generaciones y dejó herramientas prácticas para que cada productor replique el modelo en su parcela con resultados medibles y duraderos.