El fenómeno de Bad Bunny
Resumen
Bad Bunny impactó en el Super Bowl al realizar un show totalmente en español en la mayor vitrina americana. Reclamó la identidad latina y redefine América en un acto simbólico que incomodó hasta al presidente de EE.UU.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
Por: Maura Samara Suárez
La semana pasada, en el show de medio tiempo del Super Bowl, se presentó Bad Bunny. Una presentación histórica que, incomodó incluso al presidente de Estados Unidos. ¿Por qué es importante? Porque el Super Bowl no es solo un evento deportivo, es una vitrina más grande de los Estados Unidos y que representa su nacionalismo. Durante décadas, los artistas invitados han cantado mayoritariamente en inglés, celebrando la cultura estadounidense desde su narrativa tradicional. Esta vez fue distinto. Todo el espectáculo fue en español, el segundo idioma más hablado en el país, con referencias latinas por todas partes y canciones que funcionan como protesta frente al trato histórico del gobierno estadounidense hacia Puerto Rico.
La realidad es que Bad Bunny no es mi artista favorito. De hecho, fue después de este show que empecé a interesarme más por lo que hace y lo que dice. Pero precisamente por eso el fenómeno me parece más revelador. No se trata de fanatismo; se trata de lo que simboliza. Bad Bunny lleva años hablando de las problemáticas de la isla. En el apagón denunció cómo, tras el huracán María, Puerto Rico pasó meses sin electricidad; en estamos bien intentó levantar el ánimo colectivo después de la tragedia; en Andrea abordó el acoso callejero y la violencia contra las mujeres. Su música busca impactar de alguna forma en las problemáticas de la isla.
La mayoría de los artistas latinos que habían alcanzado el número uno del Billboard 200 lo hicieron cantando en inglés, como Ricky Martín o Shakira. Bad Bunny fue el primero en lograrlo exclusivamente en español. El álbum Un Verano Sin Ti rompió récords en Spotify y fue nominado a Álbum del Año en los Grammy anglo. Encabezó Coachella, convirtiéndose en el primer artista de habla hispana en hacerlo. Y con Debi Tirar más Fotod volvió a incomodar, crítica a la gentrificación, a la situación migratoria y a la transformación de Puerto Rico en destino turístico mientras su identidad se diluye.
Pero lo más potente del show fue un gesto político muy simple. En Estados Unidos existe la costumbre de llamarse “americanos”, como si América fuera solo ese país y el resto fuera un anexo llamado “Suramérica”. Benito tomó la frase más estadounidense posible: “God bless America”. Y acto seguido empezó a nombrar uno a uno los países del continente, desde Argentina hasta Canadá. Redefinió el mapa del continente en el momento más visto del país, y además rompió el récord de vistas.
La relación del presidente fue la más interesante, declaró que era una falta de respeto que en el escenario más importante de “América” no se hablara inglés porque “nadie entendía”. También criticó el baile, calificándolo de inapropiado para los niños. Algunos seguidores fueron más lejos y pidieron que lo deportaran, ignorando un detalle elemental, Puerto Rico es territorio estadounidense. Benito estaba, literalmente, en su propio país y hablando el idioma de un territorio que está dentro del país.
En 2025, cuando el debate sobre migración y pertenencia vuelve a endurecerse, este show no fue solo entretenimiento. Fue un recordatorio incómodo de que lo latino no solo es un invitado en Estados Unidos, es parte constitutiva de su historia, su economía y su cultura. Lo que ocurrió esa noche no fue simplemente un artista cantando en español en el Super Bowl. Fue una disputa simbólica por el significado de “América”. Mientras algunos intentan reducirla a una frontera, Benito la amplió hasta convertirla en continente. Algo impensable para la doctrina histórica del país.