El santandereano que dirige las regalías lanzó en Bucaramanga nueva metodología para evitar la corrupción y los elefantes blancos
Resumen
Se implementa nueva metodología en Santander para evaluar el uso de regalías, promoviendo transparencia y eficiencia. El sistema diferencia categorías territoriales para mejorar las gestiones de proyectos financiados, combatiendo la percepción de corrupción.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
La nueva metodología de evaluación, el fortalecimiento del seguimiento territorial y la verificación directa de obras buscan consolidar una gestión más transparente y eficiente. En regiones como Santander, donde la explotación de recursos naturales ha sido históricamente motor económico, el reto consiste en transformar esos ingresos en proyectos sostenibles y visibles para la ciudadanía.
Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Política / EL FRENTE
Para Rubén Ariel Huffington, el director nacional de regalías del Departamento Nacional de Planeación, Santander no es tierra extraña, aunque su apellido tiene aires rimbombantes y tintes europeos, lo cierto es que es originario de Providencia y a muy corta edad llegó a Barrancabermeja, a mediados de la década de los 50s, donde sus padres desempeñaron un papel importante en la continuidad de las obras de la primera refinería del país; en el Puerto Petrolero cursó su primaria y bachillerato, y su primera formación técnica antes de iniciar la trayectoria académica.
Estudió ciencias sociales en la Universidad Pedagógica Nacional y obtuvo un doctorado en geografía en la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, en convenio con el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, además de una doble titulación con la Universidad de São Paulo. Todo un Kumis en términos formativos.
Por eso su regreso a Santander es tan significativo, pues siempre ha tenido la preocupación por contribuir a los procesos territoriales y el desarrollo regional.
Durante su presencia en el departamento llevó a cabo una agenda que estuvo marcada por dos momentos clave: por un lado, el lanzamiento de una nueva metodología para medir el desempeño en la ejecución de estos recursos y por el otro la visita a obras financiadas con regalías, algunas heredadas de gobiernos anteriores y concluidas recientemente. En sus palabras, la apuesta del Gobierno es clara: “Demostrar que el sistema puede ser más eficiente, más vigilado y más útil para las regiones”, indicó el alto integrante del gobierno nacional a lo largo de un diálogo detallado con EL FRENTE.
Pero antes de entrar en materia hagamos in recorderis de lo que son las regalías: Para explicar su origen, Huffington recurrió a una metáfora sencilla: una gran bolsa alimentada por los pagos que realizan las empresas que extraen recursos naturales del país. “Petróleo, carbón, oro y otros minerales generan ingresos que luego son redistribuidos entre las regiones. Inicialmente, estos recursos surgieron como una forma de compensar los impactos ambientales y sociales derivados de la explotación. Con el tiempo, el sistema evolucionó hasta convertirse en un instrumento de desarrollo territorial”.
Hoy, además de financiar obras de infraestructura, los recursos también se destinan a programas dirigidos a poblaciones vulnerables, municipios afectados por el conflicto armado y comunidades étnicas, ampliando su alcance social.
La batalla contra el estigma de los “elefantes blancos”
El recorrido por tres proyectos financiados con regalías en Santander tuvo un simbolismo especial. Una de las obras inspeccionadas venía arrastrándose desde administraciones pasadas y solo pudo concluirse en 2025.
Para Huffington, ese tipo de casos refleja una realidad compleja: las regalías han sido señaladas históricamente como sinónimo de obras inconclusas, pero también han permitido construir infraestructura vital para las regiones y, si bien reconoce que representan un sistema que ha sido juzgado con severidad desde el discurso público, debido a que han existido problemas de corrupción y fallas estructurales, insistió en que el panorama no puede reducirse únicamente a esa lectura: ¿Cuál? Esa que habla de Regalías igual a corrupción.
Desde su perspectiva, los recursos de regalías representan una de las principales herramientas de inversión regional del Estado colombiano. “Son el motor de proyectos que muchas administraciones locales no podrían financiar por sí solas: infraestructura educativa, programas sociales, iniciativas de desarrollo territorial e incluso servicios esenciales como transporte escolar o alimentación estudiantil. Las regalías no solo producen titulares por escándalos, también generan transformaciones concretas en la vida cotidiana de miles de personas”, insistió el funcionario nacional.
Nuevo sistema para medir
lo que realmente ocurre
Dicho lo anterior, Rubén Ariel Huffington pasó el tema principal de su visita: la implementación de una nueva metodología para evaluar el desempeño en la ejecución de los recursos de regalías, decisión que, según sus palabras, responde a una preocupación histórica: el control del gasto público en territorios con capacidades administrativas muy distintas, precarias y escasas en muchos casos, alcaldías o gobernaciones que por sí solas no podrían acceder a recursos de las regalías debido a la languidez de su personal para construir proyectos de infraestructura que puedan postularse como financiables con esta bolsa de dineros del gobierno nacional.
“Durante años todos los municipios del país fueron medidos bajo los mismos parámetros, sin considerar sus diferencias institucionales. La nueva metodología rompe con esa lógica y establece criterios diferenciados según las categorías territoriales, reconociendo que no es lo mismo evaluar a una entidad con amplia estructura técnica que a un municipio con recursos limitados. De esta manera, el nuevo sistema observa el ciclo completo de los proyectos: desde aquellos que aún no tienen contrato, pasando por los que están en ejecución, hasta los que han sido finalizados. A partir de esta información se construye un puntaje que permite medir el desempeño de cada territorio y detectar tanto avances como retrocesos”, explicó el director nacional de regalías.
En otras palabras, el nuevo enfoque busca algo más que una calificación técnica. La intención es generar alertas tempranas, identificar fallas en la gestión pública y construir planes de mejora que eviten retrasos o irregularidades.
También introduce un cambio importante en el tipo de proyectos evaluados. Solo se analizan procesos activos, mientras quedan por fuera los proyectos ya evaluados o aquellos con situaciones jurídicas definitivas. Con ello, el sistema pretende concentrarse en el seguimiento real y oportuno de la ejecución.
Una pieza clave en esta estrategia es la presencia institucional del DNP en Bucaramanga, donde funciona una oficina regional dedicada exclusivamente al seguimiento de regalías a nivel nacional.
Desde allí opera un equipo multidisciplinario encargado de monitorear proyectos, brindar asistencia técnica a alcaldías y gobernaciones y acompañar los procesos de ejecución en varios departamentos del nororiente del país. No se trata solo de vigilar, sino también de orientar a los territorios en la formulación y gestión de iniciativas financiadas con estos recursos.
La oficina se ha convertido en un punto de contacto regional que cubre no solo Santander, sino también Boyacá y Norte de Santander, permitiendo una supervisión más cercana del uso de los dineros públicos.
Sin embargo, el sistema enfrenta nuevos desafíos. El funcionario advirtió que la transición energética y la disminución del consumo de hidrocarburos han reducido el recaudo de regalías. Aunque no existe una cifra definitiva, estimó que los ingresos podrían haber disminuido cerca de un 20 por ciento.
Esta reducción obliga al Gobierno a replantear estrategias de asignación de recursos, revisar prioridades de inversión y buscar mecanismos que permitan sostener el flujo de financiación para proyectos regionales.
La situación refleja una paradoja contemporánea: mientras el país avanza hacia modelos energéticos más sostenibles, también disminuyen los recursos provenientes de la actividad extractiva que durante décadas financiaron el desarrollo territorial.