Es oficial: restos del cura Camilo Torres, muerto en combate en Santander, están bajo análisis forense en poder del gobierno
Resumen
El Gobierno confirmó que se están analizando restos atribuidos a Camilo Torres, líder insurgente en Colombia. La UBPD sigue verificando hipótesis para encontrar a miles de desaparecidos en el conflicto armado, usando avanzadas técnicas forenses y científicas.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)La UBPD reiteró que continuará avanzando en la verificación de las hipótesis planteadas, no solo para dar respuesta a los buscadores de Camilo Torres, sino como parte del esfuerzo más amplio por esclarecer la suerte de las 135.896 personas desaparecidas en el marco del conflicto armado. En los últimos nueve años, el trabajo de la entidad ha permitido la recuperación de 4.303 cuerpos, frente a los cuales se aplican todas las herramientas tecnológicas y científicas disponibles para su identificación y entrega digna a las familias.
El Gobierno Nacional confirmó que los restos atribuidos al sacerdote Camilo Torres Restrepo, figura emblemática de la insurgencia armada en Colombia, se encuentran actualmente bajo análisis técnico en el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.
En paralelo, fuentes oficiales señalaron que en las próximas horas se dará a conocer la trazabilidad completa del hallazgo, es decir, el recorrido histórico, documental y científico que permitió llegar hasta la presunta localización de sus despojos mortales, más de seis décadas después de su muerte en combate en Santander.
El anuncio se produce tras los avances logrados por la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), entidad que desde 2019 asumió la investigación humanitaria y extrajudicial del caso.
Gracias a la contrastación de fuentes históricas, revisión de archivos militares, testimonios y la aplicación combinada de técnicas geomáticas, antropológicas y forenses, la UBPD logró formular hipótesis sólidas sobre el destino final del cuerpo del sacerdote, considerado uno de los desaparecidos más emblemáticos del conflicto armado colombiano.
De acuerdo con la información oficial, los restos óseos recolectados hacen parte de un proceso técnico-científico que aún no concluye. Medicina Legal precisó que actualmente adelanta análisis forenses especializados para establecer si una de las muestras corresponde efectivamente a Camilo Torres Restrepo.
La entidad aclaró, no obstante, que no tiene bajo su custodia un cuerpo plenamente identificado, sino muestras que hacen parte del proceso de verificación.
La glorificación de un símbolo
La revelación de la trazabilidad del hallazgo será clave para esclarecer uno de los capítulos más opacos de la historia del conflicto.
Durante décadas, el paradero del cuerpo de Torres estuvo rodeado de versiones contradictorias y de un prolongado silencio institucional.
Tras su muerte en un enfrentamiento armado en zona rural de San Vicente de Chucurí, en Santander, en febrero de 1966, el Ejército recogió el cadáver sin que existan registros públicos claros sobre su sepultura.
Nunca hubo entrega del cuerpo a su familia, ni actas oficiales que dieran cuenta de su inhumación, lo que alimentó la incertidumbre y convirtió el caso en símbolo de los cuerpos ocultados en los primeros años de la guerra interna.
Camilo Torres Restrepo, sacerdote, sociólogo y profesor universitario, ingresó al Ejército de Liberación Nacional (ELN) pocos meses antes de morir, consolidando una figura que trascendió su breve paso por la lucha armada.
Para esa guerrilla, encarnó la unión entre fe cristiana y revolución social; para amplios sectores de la sociedad, su trayectoria sigue siendo motivo de debate, al ubicarse en la frontera entre el compromiso social radical y la legitimación de la violencia como herramienta política.
Su pensamiento estuvo influenciado por el clima revolucionario latinoamericano de los años sesenta y por la experiencia cubana. Aunque no mantuvo un vínculo personal sostenido con Ernesto Che Guevara, compartió con él una afinidad ideológica marcada por la convicción de que las transformaciones estructurales no podían lograrse únicamente por la vía institucional.
En sus últimos escritos, Torres retomó ideas sobre la coherencia entre pensamiento y acción y formuló el concepto de “amor eficaz”, entendido como un compromiso que implica asumir riesgos personales en nombre de la justicia social.