Escándalo: piden a de la Espriella que aclare relaciones contractuales con sus clientes ¿Acaso engañaba a sus clientes?
Resumen
Mónica Mazzilli Rossi acusa a Abelardo De La Espriella de cobros millonarios, promesas de influencias judiciales y abandono en su defensa; el caso contra él fue archivado por prescripción sin fallo de fondo.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
En plena carrera presidencial, el candidato enfrenta un dilema que no es menor: responder con claridad a acusaciones que, aunque antiguas, resurgen con fuerza y detalle documental. Hasta ahora, no hay una versión pública completa que desmonte, punto por punto, los señalamientos.
El nombre de Abelardo De La Espriella vuelve a quedar en el ojo del huracán. A las recientes acusaciones del controvertido empresario David Murcia Guzmán se suma un expediente judicial aún más detallado, el de Mónica Mazzilli Rossi, quien lo acusa de haberla engañado, abandonado en momentos críticos y exigirle sumas multimillonarias bajo la promesa de influir en la justicia.
La gravedad del caso no solo radica en los montos, que superan fácilmente los miles de millones de pesos, sino en el patrón que se dibuja: clientes en situaciones judiciales límite que aseguran haber sido persuadidos, exprimidos económicamente y luego dejados a su suerte. Se trata de una defensa que, según la denunciante, nunca llegó.
El episodio se remonta a 2008, cuando estalló el escándalo por el desfalco de cerca de 70 mil millones de pesos a la Fiduciaria del Banco de Bogotá, recursos ligados al fondo de pensiones de Ecopetrol. Mazzilli, señalada como una de las responsables, decidió contratar a De La Espriella para enfrentar cargos por estafa agravada, concierto para delinquir y falsedad en documento público.
Según su versión, el entonces abogado viajó hasta Milán para formalizar su representación y habría recibido 300 mil dólares, pese a que el contrato fijaba honorarios por 250 mil. Desde ese momento, asegura, comenzaron las inconsistencias.
La acusación más delicada aparece cuando Mazzilli afirma que De La Espriella le recomendó regresar a Colombia con la tranquilidad de que no existía orden de captura. Sin embargo, apenas aterrizó en Bogotá el 23 de abril de 2009, fue detenida por Interpol. Lo que sigue en su relato es aún más inquietante: su abogado no se presentó a la audiencia clave ni habría ejercido oposición efectiva a la medida de aseguramiento.
El expediente recoge una afirmación que, de comprobarse, tendría implicaciones gravísimas: Mazzilli asegura que De La Espriella le habló de supuestos contactos con el entonces fiscal general Mario Iguarán y que le habría sugerido entregar cerca de mil millones de pesos como “regalo” para facilitar su salida de prisión.
El relato no se detiene ahí. La denunciante sostiene que el hoy candidato le exigió posteriormente 1.700 millones de pesos adicionales por su defensa, pagos que, según ella, se hicieron en efectivo y con bienes inmuebles.
Pero el giro más polémico llega el 2 de junio de 2009: en plena audiencia, De La Espriella habría aparecido también como representante de la Fiduciaria del Banco de Bogotá, reconocida como víctima en el proceso. Para Mazzilli, esto constituyó una traición directa a sus intereses.
Más dinero, más promesas…
Cuando el proceso judicial avanzaba en su contra, Mazzilli asegura que el abogado le solicitó otros 250 millones de pesos, con dos propósitos: cubrir supuestos impuestos y, nuevamente, entregar dinero a funcionarios para “agilizar” su salida de la cárcel.
El miedo a una condena mayor la llevó, según su testimonio, a entregar bienes como una camioneta y propiedades. Sin embargo, poco después, De La Espriella habría cambiado el discurso: le recomendó aceptar cargos porque sus supuestos contactos en la Fiscalía “le habían quedado mal”.
El desenlace fue abrupto. El abogado dejó de asistir a las audiencias y delegó el caso a un socio. La defensa, según la denunciante, fue tan deficiente que el propio juzgado le sugirió cambiar de abogado. En octubre de 2009, Mazzilli rompió definitivamente la relación profesional.
Condena, millonaria reparación…
En 2011, la justicia condenó a Mazzilli a 14 años de prisión y le impuso una reparación cercana a los 67.500 millones de pesos. Años después, en 2016, presentó una queja disciplinaria contra De La Espriella, alegando haber sido “defraudada y engañada”.
Pero el proceso no avanzó. En 2017, la Judicatura archivó el caso por prescripción, al considerar que habían pasado más de cinco años desde los hechos. Incluso, el alto tribunal sostuvo que los dineros entregados correspondían a honorarios o a posibles actos irregulares, lo que no suspendía el término. Es decir, nunca hubo un pronunciamiento de fondo sobre las acusaciones.
Las similitudes con las denuncias de David Murcia Guzmán son difíciles de ignorar. El creador de DMG asegura que también pagó sumas millonarias a De La Espriella, que fue mal defendido y que incluso le solicitaron dinero para supuestos sobornos.
Ambos relatos coinciden en tres puntos sensibles: cobros elevados, promesas de influencias en la justicia y un resultado adverso acompañado de abandono profesional.