Estudiar para cambiar el futuro ya es posible en Santander: UPB prepara a jóvenes para conquistar la era de la IA
La UPB lanzó en Santander su programa de Ingeniería en Inteligencia Artificial y Ciencia de Datos para formar profesionales capaces de crear soluciones, analizar datos y responder a la demanda laboral que crecerá con la IA.
La UPB lanzó en Santander su programa de Ingeniería en Inteligencia Artificial y Ciencia de Datos para formar profesionales capaces de crear soluciones, analizar datos y responder a la demanda laboral que crecerá con la IA.
Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.
El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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Échele un ojoto a esta historia: Un muchacho de 15 años entra a trabajar a un restaurante. No llega allí como empresario, chef o comerciante. Su primer oficio consiste en lavar platos, atender mesas y ayudar con lo que haga falta. Nadie, mirando aquella escena cotidiana, podría imaginar que varios años después ese joven terminaría al frente de una de las compañías que hoy están en el centro de la revolución mundial de la inteligencia artificial. Ese muchacho se llama Jensen Huang y su historia podría ser perfectamente la de cualquier joven bumangués humilde, sin mayores comodidades, pero con una mirada inquieta sobre su realidad.
Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Economía / EL FRENTE
Hijo de inmigrantes procedentes de Taiwán, Huang comenzó su vida laboral en Denny’s, donde, según ha contado él mismo, fue lavaplatos, auxiliar y mesero. Años después estudió ingeniería eléctrica, trabajó en empresas de tecnología y, en 1993, fundó NVIDIA junto con otros dos ingenieros. La compañía comenzó trabajando en gráficos para computadores y posteriormente desarrolló tecnologías que terminaron siendo fundamentales para el desarrollo de la inteligencia artificial moderna.
La historia tiene una enseñanza poderosa y gigante: el lugar donde comienza una persona no determina el lugar al que puede llegar. Y esa posibilidad es precisamente una de las puertas que la Universidad Pontificia Bolivariana acaba de abrir para las nuevas generaciones de Santander con el lanzamiento de su programa de Ingeniería en Inteligencia Artificial y Ciencia de Datos.
La apuesta académica parte de una realidad que ya está transformando el mercado laboral. De acuerdo con las cifras presentadas durante el lanzamiento del programa, el Foro Económico Mundial estima que la inteligencia artificial y las tecnologías de procesamiento de información podrían generar cerca de 11 millones de empleos hacia 2030. Al mismo tiempo, se advierte sobre la falta de personas suficientemente preparadas para ocupar muchos de esos nuevos perfiles profesionales.
La cifra puede resultar difícil de imaginar para un estudiante que hoy está sentado en un salón de bachillerato. Once millones de empleos parecen una cantidad lejana, casi abstracta. Pero la explicación puede ser sencilla: cada vez más empresas necesitan personas capaces de trabajar con enormes cantidades de información y convertir esos datos en soluciones.
Una computadora puede almacenar millones de datos. Pero alguien tiene que enseñarle qué hacer con ellos. Ahí aparece la inteligencia artificial.
¿Qué significa realmente estudiar inteligencia artificial?
Cuando se habla de inteligencia artificial, muchas personas piensan inmediatamente en un chatbot, un robot o una aplicación que responde preguntas. Sin embargo, la disciplina es mucho más amplia. De acuerdo con lo que explicaron los directivos de la UPB a EL FRENTE, la inteligencia artificial busca desarrollar sistemas capaces de aprender a partir de información, reconocer patrones, hacer predicciones o ejecutar determinadas tareas que antes requerían directamente la intervención humana.
Un ejemplo sencillo puede encontrarse en una fotografía. Una persona puede mirar una imagen y reconocer rápidamente que allí aparece un perro. Para una computadora, en cambio, esa tarea requiere analizar miles o millones de datos que le permitan identificar formas, colores, características y patrones. Eso es parte de lo que estudia un ingeniero especializado en inteligencia artificial.
“La nueva carrera de la UPB está diseñada precisamente para formar profesionales capaces de diseñar, entrenar y validar modelos de inteligencia artificial y aprendizaje automático, además de trabajar con grandes volúmenes de datos y construir sistemas capaces de procesarlos. La universidad no pretende formar solamente personas capaces de utilizar las herramientas que ya existen. La intención declarada durante el lanzamiento es preparar estudiantes para convertirse en quienes diseñen las próximas herramientas”, indicó la docente Maryory Patricia Villamizar León.
Del salón de clases a los problemas reales
Según la catedrática, los primeros semestres comienzan con matemáticas, estadística, programación y lógica. Esto significa que un joven que hoy no sabe programar no necesariamente parte con desventaja ya que el programa contempla una etapa inicial destinada precisamente a fortalecer esas competencias. Después aparece el mundo de los datos.
“Los estudiantes aprenderán a organizar, limpiar, analizar y visualizar información. Puede parecer una tarea poco emocionante cuando se explica en esos términos, pero en realidad allí está una de las claves de la inteligencia artificial: una máquina aprende a partir de los datos que recibe. Por eso, el programa avanza posteriormente hacia la construcción de modelos de inteligencia artificial, aprendizaje automático, visión artificial y procesamiento del lenguaje natural, herramientas que permiten desarrollar soluciones para problemas cada vez más complejos”, agregó Villamizar León, quien enfatizó en que la idea de la universidad es que esos conocimientos no permanezcan encerrados en el tablero de un salón en el contexto de que los estudiantes tendrán proyectos aplicados en áreas como salud, finanzas y logística, y durante los últimos semestres podrán desarrollar soluciones directamente relacionadas con empresas. El programa contempla además una práctica profesional en el octavo semestre. En otras palabras, la carrera intenta que el estudiante aprenda haciendo.
Además, la universidad plantea que formar ingenieros en inteligencia artificial no significa únicamente enseñarles a programar. También implica enseñarles a preguntarse para qué se desarrolla una tecnología, para quién se desarrolla y cuáles pueden ser sus consecuencias.
Nunca olvidar el aspecto humano
Esto resulta especialmente importante porque una inteligencia artificial puede ser muy poderosa y, al mismo tiempo, cometer errores. Una herramienta que ayuda a un médico puede contribuir a analizar información, pero necesita supervisión humana. Un sistema utilizado por un banco puede ayudar a estudiar datos, pero debe evitar discriminaciones. Un algoritmo que selecciona candidatos para un empleo puede facilitar un proceso, pero también puede reproducir sesgos existentes en los datos con los que fue entrenado.
Por eso la carrera incorpora ética, gobierno de datos y desarrollo de soluciones interpretables, seguras y responsables. El propósito expresado por la universidad es formar ingenieros que contribuyan a proteger lo humano durante la transformación tecnológica. En términos sencillos: no basta con preguntarse si una máquina puede hacer algo. También hay que preguntarse si debe hacerlo y cómo debería hacerlo.
¿Y en qué puede trabajar un graduado?
La respuesta tampoco se limita a un único cargo. Según la presentación del programa, el egresado podrá desempeñarse como ingeniero en inteligencia artificial, científico de datos, ingeniero de datos o ingeniero de aprendizaje automático. Con formación adicional podrá avanzar hacia perfiles como arquitecto de datos, consultor en inteligencia artificial y analítica, profesional de inteligencia de negocios o líder de proyectos de transformación digital.
Traducido al lenguaje de un estudiante de colegio: hay diferentes caminos para llegar al mismo gran territorio tecnológico. Algunos podrán concentrarse en crear modelos de inteligencia artificial. Otros preferirán trabajar con datos. Otros podrían dedicarse a diseñar sistemas. Otros encontrarán su espacio en las empresas. Y algunos terminarán investigando tecnologías que hoy todavía ni siquiera existen.
Una carrera universitaria no solamente prepara para los empleos que existen hoy. También puede preparar a una persona para crear los empleos y las tecnologías que todavía no existen.