Familia de Piedecuesta vive calvario por un medicamento
Resumen
Una familia de Piedecuesta denunció demoras en la entrega de Tacrolimus para una menor trasplantada, mientras Offimedicas asegura que sí ha cumplido con el suministro.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)Offimedicas señala que sí ha cumplido con la entrega
Este complicado caso quedó en manos de las autoridades sanitarias, que deberán establecer responsabilidades y garantizar que no se repitan ya de por sí inhumanas fallas en la entrega de medicamentos.
Una denuncia por la falta de entrega de un medicamento vital para una menor trasplantada en Santander desató un fuerte choque entre su familia y la empresa dispensadora Offimedicas, que enfrenta cuestionamientos por presuntas fallas en la atención.
El caso surgió tras la denuncia pública de la madre de la paciente, quien aseguró que durante más de mes y medio no recibió el medicamento Tacrolimus de un miligramo, esencial para evitar el rechazo del órgano trasplantado.
La mujer indicó que acudió en repetidas ocasiones al dispensario sin obtener respuesta efectiva, pese a que la menor requiere una dosis diaria de cuatro miligramos.
Según su versión, la entrega sólo ocurrió después de la intervención de la Superintendencia Nacional de Salud, lo que generó reacciones a nivel nacional y el anuncio de investigaciones.
Problemas del sistema
Offimedicas rechazó la acusación y afirmó que no ha negado el servicio, al señalar que existen registros que evidencian la entrega oportuna del tratamiento desde 2024.
La empresa también admitió posibles episodios de desabastecimiento, asociados a problemas financieros del sistema de salud y a deudas acumuladas por parte de las EPS.
Pese a las explicaciones, la familia insistió en nuevas dificultades para acceder al medicamento en mayo, lo que mantiene la alerta y reabre el debate sobre el acceso oportuno a tratamientos esenciales en el país.
En este contexto, expertos advirtieron que la continuidad terapéutica resulta determinante en pacientes trasplantados, ya que cualquier interrupción eleva el riesgo de complicaciones graves y compromete la vida de los menores que dependen de estos fármacos.