Gigantesco escándalo del gobierno de PETRO
Escándalo por un contrato de US$32 millones para reparar helicópteros MI-17, con presuntas irregularidades en la adjudicación y llamados a juicio de exfuncionarios.
Escándalo por un contrato de US$32 millones para reparar helicópteros MI-17, con presuntas irregularidades en la adjudicación y llamados a juicio de exfuncionarios.
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El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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Cobraron 32 millones de dólares para reparar helicópteros MI-17.
Uno de los escándalos de corrupción más grande del expresidente Gustavo Petro Urrego, en el pasado Gobierno, fue el del mantenimiento de los helicópteros militares MI-17, que se realizó siendo ministro de Defensa el antioqueño Iván Velásquez. El negocio fue por un valor de 32 millones de dólares, de los cuales 16,2 millones fueron entregados como anticipo. Entre los hechos más llamativos del contrato figura una presunta actuación irregular en medio de las fiestas de fin de año, el 31 de diciembre de 2024. En ese momento se presentó un documento para habilitar a la empresa Vertol Systems Company, que se quedó con este lucrativo negocio.
En este acto de corrupción están comprometidos el exviceministro de Defensa Luis Edmundo Suárez, el ex secretario general del ministerio de defensa Hugo Alejandro Mora, el exdirector de Logística de la Dirección de Contratación Estatal del Ministerio Herbert Arnulfo Buitrago y el excomandante de la Brigada de Aviación del Ejército, coronel Julián Ferney Rincón, quienes fueron llamados a juicio esta semana. El expediente, documentado por la Fiscalía y la Contraloría, tiene como principal acusado al viceministro Luis Edmundo Suárez.
Según el documento, que tiene contra las cuerdas al exviceministro, Suárez no solo dio órdenes ilegales, sino que habría coordinado la etapa precontractual, convirtiéndose en el eje articulador del proceso; incluso al conocer que Vertol Systems no contaba con las acreditaciones técnicas, habría ordenado flexibilizar los requisitos. Suárez habría señalado que “no se debía ser tan legalistas”, que había que “ser creativos”, “buscar soluciones”, “tener una mente abierta”, hasta el punto de que los calificó de ser “más papistas que el papa”.