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Hidrocarburos amenazan la vida en los caños de Barrancabermeja

Residuos de hidrocarburos en los caños Rosario y San Silvestre afectan fauna, pesca y salud de las comunidades ribereñas de Barrancabermeja.

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La muerte reciente de varios búfalos que bebían agua de los caños Rosario y San Silvestre volvió a poner en evidencia una problemática ambiental que, según las comunidades ribereñas, lleva varios años sin una solución definitiva. La Federación de Pescadores Artesanales de Santander (Fedepesan) denunció que la presencia de residuos de hidrocarburos en estos cuerpos de agua continúa afectando la fauna, la actividad pesquera y la salud de quienes dependen de este ecosistema para subsistir.

La alerta fue lanzada luego de que pescadores y habitantes de la zona documentaran la muerte de animales y reportaran nuevas evidencias de contaminación en el complejo cenagoso de Barrancabermeja. Las denuncias coinciden con una visita técnica adelantada días atrás por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), en la que, según la organización, se observaron grasas y aceites flotando sobre el agua y acumulados en los lodos y las orillas de los caños.

Yuli Velásquez, presidenta de Fedepesan, explicó que el monitoreo comunitario realizado de manera permanente permitió identificar el agravamiento de la situación durante los primeros días de julio. Según indicó, los búfalos presentaban fiebre, temblores y posteriormente morían luego de consumir agua de los afluentes.

La dirigente aseguró que el problema no solo afecta a los animales. También advirtió que varios pescadores han desarrollado salpullidos y otras lesiones en la piel después de permanecer varias horas realizando sus faenas en estos cuerpos de agua.

"Todo lo que baja por el Caño Rosario son residuos contaminantes y eso genera preocupación porque las comunidades viven de estos ecosistemas", manifestó Velásquez al reiterar el llamado para que las autoridades ambientales realicen análisis técnicos que permitan establecer el origen y la magnitud de la contaminación.

Una problemática que se repite desde hace años

La denuncia no es nueva. Fedepesan recordó que desde el año 2020 viene alertando sobre episodios recurrentes de contaminación con hidrocarburos en diferentes sectores del complejo cenagoso de Barrancabermeja, especialmente en los caños Rosario y San Silvestre.

Según la organización, durante estos años se han reportado múltiples afectaciones a la fauna silvestre, incluyendo la muerte de manatíes antillanos, chigüiros, babillas, peces y diversas especies de aves.

Por esta razón, la federación insiste en que las autoridades ambientales deben cumplir con un fallo judicial derivado de una acción popular que ordenó realizar monitoreos permanentes sobre la calidad del agua, los sedimentos y los impactos generados por la contaminación.

De acuerdo con Velásquez, aunque la comunidad ha insistido reiteradamente en la necesidad de efectuar análisis físico-químicos del agua y los lodos, estas pruebas aún no se han realizado con la frecuencia requerida para establecer responsabilidades y adoptar medidas de recuperación.

La dirigente explicó que los pescadores conocen el comportamiento natural de los caños y, gracias al monitoreo que realizan tanto de día como de noche, pueden identificar rápidamente cuando aparecen manchas aceitosas o residuos extraños sobre la superficie del agua.

Por ello, solicitó a la Corporación Autónoma Regional de Santander (CAS) y a las autoridades sanitarias intervenir de manera urgente para proteger tanto a las comunidades como a los ecosistemas afectados.

Además del impacto ambiental, Fedepesan expresó preocupación por las posibles consecuencias para la salud pública, teniendo en cuenta que numerosas familias dependen de estos cuerpos de agua para desarrollar actividades económicas relacionadas con la pesca artesanal.

Las autoridades mantienen seguimiento

Frente a las denuncias, la Secretaría Distrital de Ambiente y Transición Energética de Barrancabermeja confirmó que realiza seguimiento permanente al corredor ambiental conformado por la Ciénaga Miramar, el Caño Rosario y la Ciénaga San Silvestre.

El secretario de Ambiente, Leonardo Granados, explicó que la problemática relacionada con residuos hidrocarburados en esta zona no es reciente y recordó que históricamente el complejo cenagoso ha recibido impactos derivados de actividades relacionadas con la refinación de petróleo.

El funcionario señaló que durante las temporadas de lluvias pueden movilizarse sedimentos y residuos contaminantes acumulados en distintos puntos del sistema hídrico, alcanzando finalmente el Caño Rosario y la Ciénaga San Silvestre.

Granados confirmó que las autoridades han identificado trazas de hidrocarburos en algunos sectores y recordó que actualmente existe una investigación adelantada por la Fiscalía General de la Nación por presuntos delitos relacionados con contaminación ambiental y daños a los recursos naturales.

Al mismo tiempo, indicó que la administración distrital impulsa un plan integral de restauración ambiental para recuperar estos ecosistemas estratégicos y fortalecer el seguimiento a la calidad del agua.

Uno de los aspectos que más preocupa a las autoridades ambientales es el posible impacto sobre el manatí antillano, especie catalogada en peligro de extinción y de la cual aún sobreviven algunos ejemplares en el complejo cenagoso de El Llanito.

Según explicó Granados, los residuos de hidrocarburos pueden adherirse a las macrófitas acuáticas que constituyen parte fundamental de la alimentación de estos mamíferos, situación que podría estar relacionada con algunos episodios de mortalidad registrados en años recientes.

La administración distrital aseguró que continuará solicitando a la ANLA y a la industria petrolera el cumplimiento de los planes de manejo ambiental establecidos para prevenir nuevos episodios de contaminación y avanzar en la recuperación de los cuerpos de agua.

Mientras tanto, las comunidades ribereñas insisten en que las soluciones no pueden seguir aplazándose. Para los pescadores, cada nuevo episodio representa menos peces, mayores riesgos para su salud y un deterioro progresivo de uno de los ecosistemas más importantes del Magdalena Medio.

La muerte de los búfalos volvió a encender las alarmas y puso nuevamente sobre la mesa una discusión que Barrancabermeja conoce desde hace décadas: la necesidad de garantizar un equilibrio entre la actividad petrolera, la protección ambiental y el bienestar de las comunidades que dependen de los caños, ciénagas y humedales para vivir. Sin acciones concretas y un monitoreo permanente, advierten los habitantes de la región, las manchas de hidrocarburos seguirán dejando huellas no solo sobre el agua, sino también sobre la biodiversidad y el futuro de uno de los corredores ecológicos más valiosos de Santander.