Juan Carlos Pinzón debe ser el próximo presidente de Colombia
Resumen
El sistema político en Colombia ha evolucionado de partidos organizados a clanes familiares y cambio constante de candidatos de partido. La anarquía prevalece en la política, afectada por intereses personales y falta de filosofía doctrinaria.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
Cuando existían los directorios políticos, que fueron como las catedrales de la democracia en Colombia, era fácil saber con suficiente anticipación quienes podían librar la batalla para llegar a la presidencia de la república. Pasado el tiempo y abiertas las ventanas de la constitución nacional de 1981, los partidos políticos se hicieron pedazos y se convirtieron en clanes familiares, que ejercen el usufructo de toda clase de negocios a la sombra de la actividad política.
Como lo dice una canción del compositor Juan Carlos Rodríguez, el maestro de escuela del municipio de El Playón que se solaza con los avatares de los cambios que han tenido las organizaciones electorales, ‘eso es muy bueno para los que reparten sancocho y licores, para seducir a la turba campesina, que se mete en las campañas electorales’.
En esta oportunidad, en la cual Colombia lleva el campeonato mundial de la proliferación de candidaturas presidenciales y es tan peligroso el enredo en que han caído amplios sectores de la opinión nacional que, hasta para reunir a los aspirantes a los cargos de elección popular hay que mirar como se puede llegar a cambiar esta anarquía, que se ha apoderado de la actividad política y del país.
Durante muchos años los partidos históricos alternaban en el ejercicio del poder y se respetaban las organizaciones electorales, porque existía una filosofía y había mística alrededor de los principios doctrinarios de las principales colectividades. Ahora, los aspirantes a los cargos de elección popular se cambian de partido como cambiarse de ropa.
Algunos parlamentarios en el departamento de Santander llevan años calentando los fríos sillones en el hemiciclo del Capitolio Nacional, esperando que se multipliquen los multimillonarios salarios que les pagan a congresistas y cortesanos. ‘Es que esto es tan bueno’, diría el cantautor de música de carranga, que le hace recordar los bazares y las fiestas a los campesinos de los municipios de El Playón y de La Esperanza, que fueron fuente de su inspiración para su repertorio musical.
Estaban muy apretados los cupos en los tarjetones electorales al momento en que el exalcalde de Bucaramanga Jaime Andrés Beltràn quiso ser nuevo senador de la república por el Movimiento de ‘Salvación Nacional’. Pero la evidencia de una inhabilidad lo hizo regresar al cargo que le ofreciera uno de los candidatos presidenciales, porque al profesor Beltràn Martìnez también le gustan las oportunidades ministeriales, que estarían a su disposición.