La agenda legislativa de Manuel Antonio Virgüez
Resumen
El senador Manuel Antonio Virgüez propone proyectos para fortalecer turismo rural, reactivar la industria local y ampliar el rol de la industria militar en infraestructura, buscando una articulación territorial y desarrollo sostenido en regiones como Santander.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
Turismo rural, reindustrialización y soberanía productiva
En un contexto de creciente preocupación por la pérdida de biodiversidad, el debilitamiento industrial regional y la falta de articulación institucional en los territorios, el senador Manuel Antonio Virgüez Piraquive impulsa una batería de proyectos de ley orientados a estructurar una política pública integral con impacto directo en las regiones, especialmente en Santander.
Suboficial naval retirado de la Armada de la República de Colombia y senador desde 2006 por el Partido MIRA, Virgüez ha centrado su agenda reciente en tres frentes estratégicos: el fortalecimiento del turismo rural, la reactivación de la industria marroquinera y textil mediante compras públicas, y la ampliación del papel de la industria militar en infraestructura y desarrollo territorial.
Turismo rural como política de Estado
El proyecto de ley sobre turismo rural parte de un diagnóstico estructural: Colombia posee una oferta natural y cultural extraordinaria, pero carece de un sistema institucional que formalice, conecte y promocione de manera coherente los destinos rurales emergentes.
La iniciativa propone impulsar y fortalecer el turismo rural mediante medidas concretas que incluyan:
- Ruta especial de formalización para prestadores informales.
- Facilitación del Registro Nacional de Turismo.
- Incentivos fiscales para el sector.
- Programas de innovación, marketing y transformación digital.
- Creación de un sistema oficial de registro de rutas turísticas.
- Agenda intersectorial con entidades públicas, privadas y comunitarias.
El enfoque es sistémico. No se trata únicamente de promocionar destinos, sino de construir un “clúster rural” donde el campesino o finquero que posea un atractivo natural —pozos, cascadas, reservas forestales o senderos ecológicos— pueda convertirse en prestador formal de servicios turísticos con acompañamiento del Estado.
El modelo contempla capacitación a través del SENA, apoyo tecnológico del Ministerio TIC, articulación con cámaras de comercio y fortalecimiento de competencias en idiomas y atención al visitante. La meta es que el turismo rural sea sostenible, de calidad y ambientalmente responsable.
En departamentos como Santander, donde confluyen corredores consolidados como San Gil, Socorro y el Parque Nacional del Chicamocha, el proyecto apunta a expandir la oferta hacia sitios no visibilizados, integrándolos a rutas oficiales y dotándolos de infraestructura básica y acompañamiento institucional.
La política también incorpora una dimensión ambiental y de seguridad territorial, con participación de la Policía de Carabineros y coordinación con autoridades ambientales, especialmente relevante en zonas sensibles como el Magdalena Medio.
Compras públicas para reactivar la industria nacional


El segundo eje legislativo tiene un énfasis económico e industrial. Virgüez impulsa un proyecto orientado a fortalecer la industria marroquinera, del cuero, calzado y textil, sectores históricamente representativos en Santander pero afectados por el contrabando y las importaciones masivas.
La propuesta establece que el Estado adquiera un porcentaje mínimo de bienes producidos por la industria nacional para abastecer entidades públicas como Fuerzas Militares, Policía Nacional, hospitales y otras dependencias. El objetivo es generar demanda estable que permita a los productores locales modernizarse y competir.
El proyecto contempla además:
- Creación de un banco de proyectos sectorial.
- Fondo de fortalecimiento tecnológico.
- Apoyo en innovación y modernización productiva.
- Articulación con el SENA para formación técnica especializada.
Desde la perspectiva económica, la medida busca utilizar el poder de compra estatal como herramienta contracíclica y de desarrollo productivo regional. Santander, que hace una década era referente nacional en calzado y confección, podría recuperar competitividad si logra consolidar un ecosistema de innovación y tecnología aplicado a la manufactura.
La propuesta no solo tiene un componente económico, sino también estratégico: reducir dependencia de importaciones en bienes básicos de dotación pública y combatir indirectamente el contrabando mediante fortalecimiento de la oferta nacional formal.
Industria militar e infraestructura estratégica
Un tercer frente legislativo gira en torno al fortalecimiento de la industria militar colombiana como actor clave en infraestructura y soberanía productiva. El senador plantea ampliar la capacidad de contratación de los ingenieros militares, actualmente limitada, para que puedan ejecutar más proyectos de carreteras, puentes, hospitales y acueductos.
El argumento central es doble: eficiencia y control. Según la experiencia acumulada por la industria militar, las obras pueden ejecutarse con menores costos y mayor celeridad, al operar bajo una lógica institucional distinta a la de los grandes concesionarios privados.
La propuesta también resalta el desarrollo de capacidades navales y aeroespaciales del país, incluyendo la construcción de patrulleras y el potencial uso de monitoreo satelital para vigilancia ambiental y territorial. Desde esta óptica, la infraestructura no solo es un asunto de movilidad, sino un componente de soberanía y presencia estatal efectiva.
En regiones con déficit vial, como varios tramos críticos en Santander, la ampliación del margen de acción de los ingenieros militares podría acelerar proyectos estratégicos que impacten directamente el turismo y la competitividad regional.

Articulación territorial e impacto regional
El denominador común de los tres proyectos es la articulación institucional. Turismo, industria y defensa convergen en una visión de desarrollo territorial donde el Estado no actúa de manera fragmentada, sino coordinada.
El turismo rural requiere vías en buen estado; la industria regional necesita demanda pública estable; la infraestructura estratégica demanda capacidad ejecutiva eficiente. Bajo esta lógica, la agenda legislativa busca integrar instrumentos económicos, fiscales y administrativos para potenciar las regiones.
Adicionalmente, el senador impulsa una iniciativa para que trabajadores independientes puedan acceder al subsidio familiar a través de cajas de compensación, ampliando cobertura social y formalización laboral.
Una agenda con énfasis regional
Para Santander, los proyectos tienen un significado particular. El departamento combina riqueza histórica, biodiversidad, vocación industrial y ubicación estratégica. Sin embargo, enfrenta rezagos en infraestructura y pérdida de competitividad manufacturera.
La apuesta legislativa de Virgüez plantea que el desarrollo regional no depende únicamente de grandes inversiones externas, sino de organizar, formalizar y potenciar lo existente: el campesino con un atractivo natural, el taller de calzado con tradición artesanal, la capacidad técnica de la industria militar.
En términos estructurales, se trata de convertir ventajas comparativas en ventajas competitivas mediante intervención normativa, incentivos fiscales y fortalecimiento institucional.
El trámite legislativo determinará el alcance final de estas iniciativas. Lo cierto es que la agenda presentada configura una propuesta integral que articula turismo sostenible, reindustrialización y soberanía productiva como ejes de desarrollo para las regiones colombianas.