La continuidad de la estupidez

La continuidad de la estupidez

Resumen

El Derecho Internacional Humanitario busca humanizar la guerra regulando el combate y protegiendo a civiles y bienes en conflictos armados. Aunque persisten los conflictos, su aplicación es crucial, especialmente cuando actores ilegales restringen el apoyo humanitario.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
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by Danilo Pérez

Por:  Rodrigo González Márquez*

Es un reto encontrar en los albores académicos y jurídicos UNA frase más contradictoria que “humanizar la guerra a través de normativas”. Esa es la misión del Derecho Internacional Humanitario - DIH, darle un enfoque humano y sensible al escenario menos humano del teatro universal.

Henry Dunant, empresario suizo, viajaba presuroso a cumplir una cita a Napoleón III. EL 24 de junio de 1859 supo que incumpliría la anhelada cita mientras pasaba por Solferino, una pequeña población rural italiana que no alcanzaba al millar de almas. La preocupación se transformó en terror al ver la escena: una sábana de sangre que cubría a mutilados, órganos a la vista, cientos de hijos austriacos e italianos en coro de gritos clamando por piedad. Dunant sintió el ahogo de una empatía, una necesidad frustrada de interceder. Más de 40.000 víctimas perecieron en la “Batalla de Solferino”, atendidos por la comunidad organizada en la iglesia con esmeradas pero improvisadas acciones, en las que la fraternidad y fe sostenían el ánimo. Se convertiría en propósito de vida de Dunant velar por la “humanización” en atrocidades del conflicto, tejiendo lo que hoy conocemos como DIH, el Derecho de la Guerra, normas que regulan el combate, el propósito en un contexto de despropósito, el grito de piedad en medio de intenciones impías; la supervivencia en un campo de batalla diseñado por quienes, en la mayoría de los casos, no conocen ni el sonido de un disparo.

Tal vez el sueño de Dunant apuntara a que en un futuro no lejano las normas de la guerra no fuesen necesarias ante la ausencia de conflictos bélicos. Siglo y medio después, penosamente el DIH sigue vigente, pero con una vigencia cautelosa, tímida, irrespetada, tanto por actores ilegales como por quienes deben responder desde cargos dignos.

En este mundo de ironías, nos acostumbramos fácilmente al “menos peor” de los escenarios. Ante la continuidad de los conflictos armados, y las nefastas decisiones de quienes lo impulsan, hay que “echarle mano” a lo que hemos construido para minimizar sus efectos. El DIH intenta “sacudir la cabeza” de aquellos que están en el campo disparando y dando órdenes, para disminuir agresiones contra los seres humanos, para respetar al capturado, para intentar blindar los bienes de interés públicos como escuelas, iglesias, centros de salud, ambulancias, casas de los civiles que no participan. Es una especie de llamado a la “mínima cordura” en el vaivén de la locura sangrienta; de rescatar vestigios de lo humano ante las intenciones cruelmente diseñadas para hacer daño. Es una herramienta que pone en evidencia la estupidez de la guerra, pero que intenta hacerla lo menos estúpida posible.

Es por ello por lo que, el anuncio de algunos Actores Armados Ilegales en Colombia, en el que dan a conocer las restricciones que imponen con su única arma, ilegítima, pero arma al fin, la violencia, genera preocupación, indignación y desesperanza. Es realmente imposible digerir que, en medio del eterno flagelo, se restrinjan las loables y necesarias acciones de acompañamiento de la Defensoría del pueblo y organismos internacionales. Aislar a quienes sufren estos embates multiplica exponencialmente los daños, la anarquía y mata la fe. Hoy, más que en 1859, el grito de auxilio de las poblaciones que desayunan balas cruzadas debe ser escuchado, nunca acallado. Llevamos siglos sufriendo y haciendo sufrir. Es momento de desescalar la estupidez, y darle cabida a la razón.

Memento Mori: razonaba Mefistófeles acerca de la guerra, aquel demonio personificado por Goethe: “bátense, a lo que dicen, por los derechos de la libertad, y bien mirado, no son más que esclavos contra esclavos”.

* Exdefensor Regional para Santander y Magdalena Medio. Docente y Consultor en manejo de conflictos X: @rodrygonzalezma

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