La docente que convirtió la investigación en una forma de enseñar y transformar
Eliany Pedrozo convirtió la investigación en una herramienta para enseñar, formar estudiantes y responder a necesidades reales desde la Terapia Ocupacional.
Eliany Pedrozo convirtió la investigación en una herramienta para enseñar, formar estudiantes y responder a necesidades reales desde la Terapia Ocupacional.
Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.
El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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Cuando Eliany Pedrozo Araque llegó a la Universidad de Santander (UDES) en agosto de 2013, no imaginaba que la investigación terminaría convirtiéndose en uno de los principales ejes de su trayectoria como docente. Su llegada al programa de Terapia Ocupacional estuvo marcada por un reto concreto: aprender a investigar para, posteriormente, enseñarles a otros a hacerlo.
En aquel momento, acercarse a la investigación no resultaba sencillo para muchos estudiantes. Los proyectos presentaban retrasos, algunos terminaban cancelados y las asignaturas relacionadas con este campo eran percibidas como una de las mayores dificultades dentro de la formación profesional.
El desafío, entonces, no era solamente enseñar metodologías o explicar cómo desarrollar un proyecto. Era encontrar una manera diferente de acercar a los estudiantes a la investigación y demostrarles que esta podía partir de situaciones reales, necesidades concretas y preguntas surgidas de las comunidades.
Más de una década después, aquel reto inicial se convirtió en una parte fundamental de su ejercicio profesional. Eliany se define como una mujer apasionada por la enseñanza y creyente en el amor de Dios, una perspectiva que también permite comprender el hilo conductor de su recorrido en la UDES: enseñar, investigar y continuar aprendiendo como procesos que están estrechamente relacionados.
Investigar para responder a necesidades reales
Una de las primeras experiencias investigativas que Eliany recuerda con especial afecto fue desarrollada junto a profesionales de diferentes disciplinas y tuvo como población a madres comunitarias de un Centro de Desarrollo Infantil de Zapamanga, en Floridablanca.
El proyecto reunió conocimientos de Terapia Ocupacional, Fonoaudiología y Enfermería para trabajar con personas encargadas del acompañamiento de niños entre los 2 y los 6 años.
La investigación permitió trasladar el conocimiento académico hacia un escenario concreto. Las madres comunitarias recibieron herramientas para orientar procesos relacionados con el desarrollo psicomotor, el lenguaje y las habilidades sociales de los niños.
Para Eliany, esta experiencia significó comprender que investigar también implica escuchar, reconocer necesidades y construir respuestas desde diferentes disciplinas.
Sin embargo, otro proyecto desarrollado entre 2018 y 2019 marcaría especialmente su trayectoria.
Una experiencia que trascendió las aulas
Junto a las profesoras Laura Marcela Uribe Calderón, de Fonoaudiología, e Isabel Cristina Gómez Díaz, de Fisioterapia, y con la participación de Angela Bush, profesora emérita de la Universidad de Saskatchewan, Eliany hizo parte del proyecto ‘Fortalecimiento de las capacidades de rehabilitación en Honduras a través de talleres comunitarios’.
La iniciativa la llevó a recorrer municipios de la costa norte de Honduras, entre ellos Tocoa, Trujillo y La Ceiba, además de la isla de Roatán y Tegucigalpa.
El proyecto contempló talleres, conferencias, paneles y tutorías en neurorehabilitación dirigidas a profesionales vinculados con los procesos de rehabilitación, entre ellos licenciados en terapia funcional, directivos de centros de rehabilitación y profesores.
Pero la experiencia no se limitó al componente académico.
El contacto con familias, cuidadores y terapeutas que acompañaban a personas con diferentes discapacidades permitió identificar necesidades relacionadas con la salud y vacíos de conocimiento en el abordaje interdisciplinario desde la Terapia Ocupacional, la Fonoaudiología y la Fisioterapia.
El viaje también le permitió conocer las costumbres, la gastronomía y la cultura del territorio, además de establecer relaciones personales que permanecen en sus recuerdos.
Del aula al semillero de investigación
De regreso en la UDES, esa manera de comprender la investigación encontró otro escenario en el semillero GINTO.
Allí, Eliany ha trabajado para que los estudiantes puedan acercarse a la investigación desde situaciones que reconocen directamente en comunidades o grupos de personas.
El punto de partida es identificar una necesidad ocupacional y, a partir de ella, construir una propuesta de investigación.
Este proceso ha permitido que los estudiantes participen en encuentros institucionales, regionales y nacionales de semilleros, escenarios en los que deben presentar sus proyectos y defenderlos frente a estudiantes y docentes de otras universidades.
Para la profesora, estas experiencias tienen un valor que va más allá de los conocimientos metodológicos. Presentar una investigación implica aprender a explicar lo realizado, responder preguntas y sustentar las decisiones tomadas durante el proceso.
De esta manera, la investigación deja de ser exclusivamente un ejercicio académico para convertirse en una herramienta que puede acompañar al futuro profesional durante sus prácticas y su vida laboral.
Una enseñanza que también la transforma
La relación de Eliany con sus estudiantes también ha modificado su propia manera de enseñar.
Reconoce que en la UDES adquirió las bases que le permitieron acercarse al ejercicio investigativo y que, con el paso del tiempo, ese aprendizaje la llevó cada vez más hacia el conocimiento científico aplicado a su profesión.
Ahora busca transmitir ese interés a quienes se están formando.
Su propósito no se limita a enseñar cómo formular una pregunta, seleccionar una metodología o estructurar un proyecto. Busca que los estudiantes comprendan por qué la generación de nuevo conocimiento puede hacer parte de su ejercicio profesional y cómo las competencias investigativas pueden ser útiles en diferentes escenarios.
En ese proceso, sus estudiantes también se convierten en maestros para ella.
Eliany reconoce que ellos le aportan vitalidad y motivación, pero también la mantienen atenta a las transformaciones del contexto, a las nuevas ocupaciones y a herramientas emergentes como la inteligencia artificial.
La interacción cotidiana también le exige paciencia y, al mismo tiempo, mantiene vigente su deseo de continuar aprendiendo.
Uno de los momentos que más satisfacción le genera ocurre cuando una idea que inicialmente parece difícil para un estudiante comienza a tomar forma hasta convertirse en un proyecto que llega al campo real y posteriormente debe ser presentado ante un público.
Ese tránsito, entre una inquietud inicial y una investigación capaz de responder a una necesidad concreta, representa buena parte del sentido que Eliany encuentra en su labor.
Una nueva línea de investigación
Aunque su trayectoria continúa vinculada con la enseñanza y la investigación, Eliany ya proyecta una nueva línea de trabajo: Justicia Ocupacional y Transiciones del Ciclo Vital Femenino, desde la menarquía hasta el climaterio.
La propuesta busca generar conocimiento desde la Terapia Ocupacional alrededor de la salud menstrual y la transición hacia el climaterio.
El interés está puesto en comprender cómo los cambios hormonales, físicos, cognitivos y sensoriales propios de estas etapas pueden incidir en la autonomía, el bienestar y la participación de las mujeres.
La investigación pretende abordar estas experiencias desde las ocupaciones cotidianas y las barreras que pueden limitar su desarrollo, con el propósito de aportar a procesos más saludables, dignos y con mayor capacidad de decisión.
Se trata de una nueva etapa que mantiene la esencia de su recorrido: identificar necesidades, formular preguntas y buscar respuestas que puedan tener utilidad para otras personas.
Una trayectoria marcada por la enseñanza
Después de más de una década vinculada con la UDES, Eliany Pedrozo resume su relación con la institución en dos palabras: amor y pasión.
Su historia comenzó con el desafío de aprender a investigar para poder enseñarles a otros a hacerlo. Con el tiempo, ese desafío se convirtió en una manera de comprender la docencia y de acercar a los estudiantes a la generación de conocimiento.
Su recorrido también demuestra que la investigación puede comenzar mucho antes de un laboratorio o de un artículo científico. Puede surgir cuando un profesional observa una necesidad en una comunidad, cuando un estudiante identifica una situación durante su formación o cuando una pregunta cotidiana se transforma en una propuesta capaz de buscar respuestas.
Para Eliany, investigar no termina cuando se obtiene un resultado. También comienza cuando alguien aprende a mirar una necesidad, convertirla en una pregunta y buscar una respuesta que pueda ser útil para otros.