La historia de la Quinta Brigada, la Antorcha al Viento que nunca se apaga
La Quinta Brigada del Ejército Nacional cumple 116 años protegiendo a Colombia y fortaleciendo su vínculo con Santander.
La Quinta Brigada del Ejército Nacional cumple 116 años protegiendo a Colombia y fortaleciendo su vínculo con Santander.
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116 años custodiando la esperanza
Hay instituciones que trascienden el paso del tiempo porque su historia se escribe, día tras día, junto a la gente. La Quinta Brigada del Ejército Nacional es una de ellas. Este 17 de junio, la emblemática Brigada de la Antorcha al Viento celebra 116 años de existencia, un legado construido con disciplina, sacrificio y la convicción inquebrantable de servir a Colombia.
Su historia comenzó el 17 de junio de 1910, cuando el país apenas buscaba consolidar sus instituciones un siglo después del grito de independencia. Inicialmente establecida en Cali y adscrita a la Tercera División, esta unidad militar fue concebida para responder a los desafíos de una nación que anhelaba estabilidad y protección. Dos décadas después, en 1931, su destino quedó ligado para siempre a Santander. Bucaramanga se convirtió en su hogar y los santandereanos en testigos de una relación forjada entre el respeto, la cercanía y la confianza.
Desde entonces, generaciones enteras han crecido viendo desfilar a sus soldados, escuchando el eco de sus botas en las ceremonias patrias y encontrando en su presencia un símbolo de tranquilidad en momentos de incertidumbre.

Siempre presentes
A lo largo de más de un siglo, la Quinta Brigada ha acompañado las transformaciones del país. Ha enfrentado épocas difíciles, ha evolucionado con los retos de cada tiempo y ha permanecido firme en su misión de defender la soberanía y proteger a la población civil.
Hoy, bajo el mando del coronel José Darío Rodríguez Gómez, la unidad tiene la enorme responsabilidad de velar por la seguridad de 95 municipios de Santander, Norte de Santander, Antioquia y Cesar. Más de 6.000 hombres y mujeres integran sus filas, desempeñando labores operacionales, logísticas, administrativas y de apoyo humanitario.
Detrás del uniforme hay historias silenciosas: padres y madres que se despiden de sus hijos para cumplir una misión; jóvenes que eligieron el servicio como proyecto de vida; soldados que han auxiliado comunidades durante emergencias; hombres y mujeres que, lejos de sus hogares, permanecen vigilantes para que otros puedan dormir tranquilos.

La Quinta Brigada protege corredores estratégicos fundamentales para el desarrollo del país, como la Ruta del Sol Sector II; custodia infraestructura vital como la Refinería de Barrancabermeja, la Central Hidroeléctrica de Topocoro y el Aeropuerto Internacional Palonegro; y resguarda escenarios emblemáticos como el majestuoso Cañón del Chicamocha, orgullo turístico de Santander.
Pero su verdadera fortaleza no está únicamente en su capacidad operativa ni en la tecnología que respalda sus misiones. Su esencia habita en el valor humano de quienes la integran y en el vínculo construido durante décadas con las comunidades del nororiente colombiano.
Disciplina, honor y vocación
Conocida como la Brigada de la Antorcha al Viento, nombre otorgado por el general Álvaro Valencia Tovar, esta unidad continúa siendo un referente de disciplina, honor y vocación de servicio. Una antorcha que ha permanecido encendida durante 116 años, incluso en medio de las adversidades.
Hoy, más que una conmemoración institucional, este aniversario es un homenaje a miles de hombres y mujeres que han entregado parte de su vida a una causa mayor: servir a Colombia. A quienes ya no están y dejaron su huella en la historia; a quienes hoy continúan en la primera línea del deber; y a quienes vestirán el uniforme en el futuro.
Porque detrás de cada misión hay sacrificios invisibles, despedidas silenciosas y promesas de regreso. Y porque, después de 116 años, la Quinta Brigada sigue representando para millones de colombianos una certeza invaluable: que mientras la Antorcha al Viento permanezca encendida, también lo hará la esperanza de un país que no deja de creer en el honor, la lealtad y el servicio.