La muerte ronda el fútbol en Colombia
Resumen
La falta de control en estadios permite que hinchas entren armados, resultando en violencia mortal, como el asesinato de un joven en Colombia. Se destaca la necesidad de medidas de seguridad efectivas para proteger la vida de los aficionados.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
Por: Jorge E. Solís
No es una alarma, es una realidad de aplomo por la falta de un control exhaustivo por parte de las autoridades competentes en el ingreso de los hinchas de los diferentes equipos de fútbol a los estadios, permitiendo el porte de diferentes tipos de armas camufladas, droga y otros elementos no permitidos, convertidos en bombas de tiempo que estallan cuando el hincha enardecido, eufórico y furibundo la emprende con los seguidores de camiseta contraria, sin que importe las incidencias del juego o el resultado, acá la contienda se juega en la tribuna o a las afueras, sin árbitro y a otro precio, con resultados nefastos.
En el clásico histórico del Nororiente colombiano, que no se jugaba desde el 2020, contó con un número importante de seguidores del equipo Leopardo que viajaron a la frontera, pese a estar restringido su ingreso. En el encuentro que terminó con marcador 2 – 2, se presentaron desmanes en la tribuna entre hinchas. Camilo Andrés Rojas, seguidor del Atlético Bucaramanga, salió del estadio General Santander para dirigirse al terminal de transporte ya a su regreso, pero fue abordado por hinchas del Cúcuta Deportivo, quienes a golpes y puñaladas lo asesinaron sin que se sepa del paradero de los autores.
En un estudio de la Universidad Central, se registra que en Colombia cada 20 días muere un hincha por eventos relacionados con el fútbol, resaltando que entre 2008 y 2024, murieron 262 hinchas. Jóvenes entre 18 y 24 años, son quienes más asisten a los eventos del fútbol profesional. Se han identificado cerca de 400 macro barras, de las cuales 33 barras sociales han sido referenciadas y avaladas por los clubes de fútbol. La caracterización de hinchas y barristas no se ha dado. El fútbol se sigue viendo “como un momento en la vida de los aficionados, cuando el barrismo es un estilo de vida en sí mismo”.
Uno de los mayores problemas en la seguridad de los estadios es poder lograr una responsabilidad compartida entre clubes y autoridades. Acá debe prevalecer el derecho a la vida, la libertad y la seguridad de la persona, adoptando las medidas de protección necesarias como lo establece la ley, independientemente si el espectáculo es privado o no, Se dice que son pocos los malandros infiltrados al interior de estas mal llamadas “Barras Bravas”, lo cierto es que no se necesitan muchos para generar caos y zozobra. Las autoridades deben reunirse con los líderes de estas barras y adoptar políticas de control y seguridad.
Se han apagado los sueños y la vida de Camilo Rojas, un joven de 24 años próximo a graduarse como veterinario zootecnista, tiñendo de rojo la bandera del deporte nacional, todo por la pasión desenfrenada, lascivia y anárquica de ‘algunos’ desadaptados mentales que no les importa la vida y matan solo por un color para justificar la violencia, empañando el deporte. No permitamos que la pasión por el fútbol se convierta en una lamentable tragedia. Que la muerte de Camilo no quede impune y sea referente para la toma de medidas de seguridad efectivas.