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La perversión colombiana y la semántica

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Resumen

El artículo destaca que la corrupción es una amenaza destructiva en la sociedad que alimenta la desigualdad económica y la pobreza. Denuncia la falta de controles y transparencia en los programas sociales y criticas al actual gobierno de Colombia por supuestamente permitir la impunidad.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
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Por: Edgar Julián Muñoz González

La corrupción es el entramado más vulgar y dañino al que se puede someter una sociedad. Es tan perjudicial que socava los cimientos mismos de la civilización y tiene impactos tan devastadores que se vuelve la principal amenaza para destruir el mundo. Solo mirando por un precipicio nos daremos cuenta de la magnitud de su desfalco porque, a falta de piso, se puede seguir cayendo tanto que ya no quedará nada de nosotros.

Al desviar los recursos destinados a los programas sociales y los servicios públicos, mantienen a las personas en la miseria, mientras se vuelven la primera fuente de financiación para los políticos perversos. No es casualidad que programas como el PAE, la pandemia del COVID y ahora, el agua para los niños en la guajira, sean los más vulnerables. La corrupción exacerba la desigualdad económica y la pobreza.

Según un análisis de Trasparencia por Colombia, el tipo de corrupción más frecuente es la administración pública y la política. Ocupan más del 70% de los hechos reportados en prensa. Las entidades más afectadas son la rama ejecutiva, con el 73% de casos corruptos entre el Gobierno nacional, Gobernaciones y Alcaldías. Pero en nuestro país es difícil que alguien pague por esto, mucho menos ahora, en manos de un gobierno tan mezquino y ladrón.

Es imperdonable que ningún programa social de los propuestos por Gustavo Petro cuente con mecanismos de quejas y denuncias para verificar su funcionamiento. Tampoco que presenten información detallada en cuanto a la dispersión geográfica de los recursos y ni siquiera informe si los proyectos se realizan alineados al presupuesto versus lo implementado. Adicionalmente, ni la prensa ni los influyentes detractores hablan de la fiscalización de los programas y no sabemos si cuentan con auditorías financieras. ¿Cuántos programas nacionales han estado sujetos a una evaluación de diseño en términos de referencia (TdR) establecidos por el DANE?

No obstante, ya no me cabe la menor duda que la tarea de los militantes del "Pacto Histórico" y del propio presidente es destruir a Colombia. No puede ser casualidad que los grupos armados se estén fortaleciendo mientras nuestra fuerza pública decae gradualmente. ¿Cuántas veces la guerrilla o los paramilitares tumbaron un helicóptero? Pues Petro les ayuda fácilmente al no hacerles mantenimiento. Ya van 6 destruidos con complicidad del gobierno nacional. Así mismo, ¿será que esa retórica tonta sobre Israel no es la excusa perfecta para seguir debilitando nuestra seguridad? Pierde el ejército, gana la guerrilla. Todo es parte del mismo juego para cuando venga su deseada guerra civil. Está nivelando las fuerzas a favor del bandido.

Sin embargo, este entramado de corrupción que ha logrado el gobierno del cambio no va a prosperar. La ineficiencia y falta de intelecto de sus militantes es el obstáculo para el desarrollo de sus iniciativas. Al distorsionar la asignación de recursos en los proyectos públicos, están alimentando a los menos eficientes, de menor calidad, menos humanos e inteligentes. Y me refiero a los políticos vendidos y funcionarios bazuqueros, tan débiles que un billete los deslumbra. Eso dificulta su progreso y crecimiento como criminales.

La violación a los derechos humanos a la que nos tiene sometidos Gustavo Petro con su paz total está perpetuando la impunidad en Colombia. La imagen de Petro sonriendo es la alegoría a la exención para aquellos con poder y recursos, mientras que las personas vulnerables enfrentan injusticias y abusos. Él ha querido normalizar el comportamiento deshonesto y oportunista al erosionar los valores éticos y morales de nuestra sociedad. No perdamos la cohesión social ni la solidaridad. Estos actos pérfidos impactan la moral y los valores sociales, no podemos negarlo, aunque debemos evitar que nos acaben. Requerimos de un esfuerzo conjunto para promover la trasparencia, obligarlos a rendir cuentas y a que nos muestren una cultura integral. A las buenas o a las malas. El impulso está en eso, en hacerles sentir que no nos los mamamos más.

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