Suscribirse Iniciar sesión
Portada / tendencia/ La Ruta de la Esperanza Chocó: Proyecto santandereano llevó 14 toneladas de solidaridad al Chocó
tendencia

La Ruta de la Esperanza Chocó: Proyecto santandereano llevó 14 toneladas de solidaridad al Chocó

Una caravana santandereana llevó 14 toneladas de ayudas a Upogodó, Chocó, tras cambiar su destino inicial y superar derrumbes y fallas mecánicas.

Únete a nuestro canal de WhatsApp Recibe lo más importante de El Frente al instante
La Ruta de la Esperanza Chocó: Proyecto santandereano llevó 14 toneladas de solidaridad al Chocó
Resumen con IA

Una caravana santandereana llevó 14 toneladas de ayudas a Upogodó, Chocó, tras cambiar su destino inicial y superar derrumbes y fallas mecánicas.

Próximamente

Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.

Próximamente

El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.

Generado con IA · puede contener errores, verifícalo antes de compartir.
Línea del tiempo · IA
····

··········

····

········

Generado con IA · puede contener errores, verifícalo antes de compartir.

Mientras las imágenes del terremoto que golpeó al Chocó, Valle del Cauca, el Eje Cafetero y parte de Antioquia mostraban un panorama desolador, en Santander un grupo de personas decidió no quedarse de brazos cruzados. Así nació La Ruta de la Esperanza Chocó, una iniciativa que convirtió la solidaridad en una caravana de 14 toneladas de ayudas que recorrió cientos de kilómetros para llegar hasta las comunidades afectadas.

La historia comenzó con una conversación. El general Jorge Jerez, el sargento primero Freddy Alexander Martínez Peña, Berenice Prada y María Isabel Pinto, quienes se identificaron como los ‘ruteros’, coincidieron en que podían hacer algo por las familias damnificadas.

Un mensaje que cambió el rumbo

En principio, la ruta tenía como destino La Guajira, pero un video enviado por una institución educativa cambió los planes. El mensaje pedía llevar primero la ayuda al Chocó. Los cuatro decidieron entonces cambiar de rumbo y emprender el viaje el domingo 16 de agosto.

Durante la semana, WhatsApp, las redes sociales y el voz a voz permitieron recolectar alimentos, productos de aseo y elementos de primera necesidad. La respuesta creció hasta alcanzar 14 toneladas de ayudas.

Reunirlas también tuvo su propia historia. El sargento primero Freddy Alexander Martínez Peña, veterano de la Fuerza Pública, recuerda que muchos colombianos esperaron hasta el último momento para aportar.

“Como buen colombiano, todo lo dejamos para lo último”, contó Martínez durante una entrevista con EL FRENTE.

La anécdota ocurrió el domingo 16 de agosto. Cerca de las 8:00 de la noche, cuando ya estaban listos para partir, recibió el mensaje de una mujer que había comprado mercado para donar: “No sea así, ¿cómo me va a dejar con el mercado comprado?”. Martínez regresó por la donación y finalmente lograron completar las 14 toneladas.

La caravana partió en un bus de Copetran de 40 puestos y una camioneta turbo NPR de seis toneladas. En el bus viajaron 11 ruteros y numerosas ayudas, entre ellas carne oreada empacada al vacío, aportada por Carfrisan.

Defender, con su brigada de rescate, ayudó a recoger y cargar los mercados. Los campesinos de la cooperativa Ecoproductiva aportaron frutas y verduras, mientras el alcalde de Güepsa, Hernando Fontecha Amado, participó en la recolección. También se sumaron el Colegio Militar General Santander, Cajasán y el José Elías Puyana.

“Tenían muchísimo. Es ahí donde uno dice: este es el compromiso total”, recordó Martínez.

El camino hacia Upogodó

El destino inicial era Quibdó y algunas comunidades cercanas, pero durante el recorrido conocieron al padre Stiwar, allegado a los ruteros, quien les habló de la situación de Upogodó, corregimiento de Condoto, y les pidió llevar allí parte de las ayudas.

El trayecto estuvo marcado por dificultades. El lunes 17 de agosto, varios derrumbes bloquearon la vía e impidieron que el bus continuara. Las ayudas tuvieron que ser trasladadas a otros vehículos.

A las 5:00 de la mañana del martes 18 retomaron el camino, pero la camioneta turbo también presentó fallas mecánicas y fue necesario hacer otro trasbordo.

Finalmente, cerca del mediodía, llegaron a Upogodó.

La comunidad los recibió con alegría y gratitud. Comenzó entonces la organización y entrega de los mercados, que contenían azúcar, sal, granos, leche en polvo, panelas y productos de aseo como papel higiénico, jabones, paños húmedos y toallas higiénicas.

También incluían pezuña o pata de cerdo, cebolla, naranjas y mandarinas, además de dulces y juguetes para que, en medio de la tragedia, los niños pudieran sonreír.

Pero mientras los ruteros ayudaban, la comunidad también encontró la manera de atenderlos.

“Algo curioso, la gente corría para hacernos un arroz para que comiéramos. Además, yo no puedo comer carne, ni otro compañero, y en medio de ese momento crítico ellos nos consiguieron huevos”, relató Martínez.

El gesto lo marcó especialmente.

“Es algo que lo deja a uno sorprendido y lo marca. Ese es el cariño de la gente, su corazón”.

En medio de la jornada, Berenice Prada sufrió una lesión y los habitantes se preocuparon inmediatamente por ella.

A las 5:30 de la tarde llegó el momento de despedirse. Martínez recuerda que recorrió el lugar saludando a cada persona.

“Salí como una reina de belleza, saludando a todos y cada uno de quienes estaban”, contó.

La alegría por las ayudas entregadas convivía con la nostalgia de observar a familias que habían perdido su techo. A las 9:30 de la noche emprendieron el regreso hacia Quibdó, donde continuaron apoyando a otras comunidades.

Santander también viajó

La Ruta de la Esperanza Chocó terminó siendo mucho más que el viaje de un grupo de personas. Fue una cadena de solidaridad en la que participaron empresarios, estudiantes, campesinos, transportadores y ciudadanos.

Copetran facilitó el transporte; Defender aportó su brigada de rescate; el Colegio Militar General Santander, Cajasán y el José Elías Puyana se sumaron con donaciones; los campesinos de Ecoproductiva aportaron frutas y verduras; Carfrisan llevó carne oreada empacada al vacío y Amapola Coffee and Brunch aportó panes artesanales.

Cada ayuda representó el esfuerzo de personas que decidieron tender la mano a quienes atravesaban uno de los momentos más difíciles de sus vidas.

Por eso, aquellas 14 toneladas llevaron mucho más que alimentos: llevaron el mensaje de que, pese a la distancia, los damnificados no estaban solos.

Un proyecto santandereano

La Ruta de la Esperanza nació de una conversación, creció gracias a cientos de voluntades y llegó hasta una comunidad que, aun después de perder su techo, recibió a sus visitantes con comida, afecto y gratitud.

Fue una travesía marcada por derrumbes, trasbordos y fallas mecánicas, pero también por abrazos, sonrisas y gestos de humanidad.

Al final, aquellas 14 toneladas demostraron que la solidaridad no entiende de distancias. Desde Santander hasta el Chocó, una cadena de manos decidió moverse para recordarle a quienes lo habían perdido casi todo que todavía había algo que nadie podía quitarles: la esperanza.