Líderes en Los Santos piden ejecutar contrato de mejoramiento vial lo más pronto posible
Los Santos y Piedecuesta esperan el inicio de obras viales rurales, retrasadas por trámites administrativos pese a convenios ya firmados.
Los Santos y Piedecuesta esperan el inicio de obras viales rurales, retrasadas por trámites administrativos pese a convenios ya firmados.
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En municipios como Los Santos, donde buena parte de la economía depende de la producción agrícola y pecuaria, el estado de las vías terciarias tiene un impacto directo sobre la competitividad de los campesinos, quienes llevan años con la promesa del mejoramiento de sus vías. En esta ocasión, el contrato lo ven cerca, pero la tramitorlogía lo ubica muy muy lejos.
Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Política / EL FRENTE
La expectativa que despertó a comienzos de 2026 el anuncio de un ambicioso plan para mejorar las vías rurales de Los Santos y Piedecuesta se ha transformado en preocupación entre las comunidades campesinas. A pesar de que la Gobernación de Santander suscribió diez convenios solidarios con las Juntas de Acción Comunal (JAC), las obras aún no han comenzado en la mayoría de los sectores priorizados, situación que ha generado inconformidad entre líderes comunales, autoridades locales y habitantes de las veredas beneficiarias.
De acuerdo con lo que informaron a EL FRENTE algunos líderes locales, el programa contempla una inversión cercana a los $1.600 millones, destinados a intervenir corredores rurales mediante la construcción de placas huella, adecuación de calzadas, aplicación de recebo, construcción de cunetas, taponamiento de huecos y atención de puntos críticos que dificultan la movilidad, especialmente durante la temporada de lluvias. Se trata de seis convenios para el municipio de Los Santos y cuatro para Piedecuesta.
Cuando la iniciativa fue presentada en enero, la Secretaría de Infraestructura de Santander destacó que el propósito era fortalecer el trabajo conjunto con las organizaciones comunales para que fueran las propias comunidades quienes ejecutaran las obras, reduciendo tiempos de contratación y promoviendo la participación ciudadana en el mantenimiento de la red vial secundaria y terciaria. La estrategia buscaba, además, beneficiar a decenas de veredas que dependen de estas carreteras para sacar sus productos agrícolas hacia los centros de comercialización.
Sin embargo, más de seis meses después de la firma de los convenios, las máquinas aún no llegan a la mayoría de los frentes de trabajo.
De acuerdo con dirigentes comunales consultados, el principal obstáculo ha sido el cumplimiento de los requisitos administrativos necesarios para efectuar los desembolsos de los recursos públicos. La constitución de pólizas, la apertura de cuentas bancarias, la presentación de documentación y otros procedimientos financieros han retrasado el cronograma inicialmente previsto.
Es tanta la demora que ha obligado, en varias veredas, a que sean los propios habitantes quienes, mediante mingas comunitarias, consigan maquinaria o aporten materiales para realizar intervenciones temporales que permitan mantener habilitados algunos corredores rurales.
Estas soluciones, aunque alivian parcialmente la situación, no reemplazan las obras estructurales contempladas en los convenios, especialmente en sectores donde el deterioro de la vía dificulta el transporte de productos agrícolas, el acceso de vehículos de emergencia y el desplazamiento de estudiantes hacia las instituciones educativas.
Lo que se ha sabido hasta el momento es que los convenios fueron diseñados bajo la figura de "convenios solidarios", un mecanismo contemplado en la legislación colombiana que permite a las Juntas de Acción Comunal ejecutar directamente pequeñas obras públicas, aprovechando el conocimiento que tienen sobre las necesidades de sus territorios y reduciendo los costos administrativos de contratación.
La Gobernación de Santander ha señalado que este modelo busca fortalecer el papel de las organizaciones comunales como aliadas estratégicas en el desarrollo regional y agilizar la atención de necesidades históricas en materia de infraestructura rural.
Las comunidades sostienen que una intervención oportuna no solo reducirá los costos de transporte y mejorará la seguridad vial, sino que también facilitará el acceso de turistas a uno de los municipios con mayor atractivo paisajístico del departamento, especialmente en la Mesa de Los Santos.
Productos como café, mora, aguacate, cítricos, hortalizas y leche deben recorrer diariamente carreteras rurales que, en muchos casos, presentan deterioro por el paso constante de vehículos pesados y por las intensas lluvias.
Con algunos desembolsos ya efectuados y los trámites administrativos entrando en su etapa final, la expectativa está puesta en que durante las próximas semanas comiencen las primeras intervenciones sobre los corredores priorizados.
Las obras contemplan la construcción de placas huella en sectores con alta pendiente, mejoramiento de calzadas, estabilización de puntos críticos y mantenimiento general de vías rurales que benefician directamente a numerosas comunidades campesinas de Los Santos y Piedecuesta.