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Lupus: cuando el sistema inmune se convierte en adversario

El lupus es una enfermedad autoinmune crónica que puede afectar piel, articulaciones y órganos internos, con mayor prevalencia en mujeres jóvenes.

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Lupus: cuando el sistema inmune se convierte en adversario
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El lupus es una enfermedad autoinmune crónica que puede afectar piel, articulaciones y órganos internos, con mayor prevalencia en mujeres jóvenes.

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Las enfermedades autoinmunes son condiciones en las que el sistema inmune ataca diferentes órganos del cuerpo. Existen aproximadamente 110 diferentes tipos y se estima que más del 10% de la población tiene alguna de ellas.  El Lupus Eritematoso Sistémico (LES) es una de las más prevalentes, con 91,9 casos cada 100.000 personas.

El lupus, una enfermedad crónica e incurable, se clasifica en varios tipos, el más común de ellos el lupus eritematoso sistémico (LES). Cuando se presenta esta condición, el sistema inmunológico, que nos protege contra infecciones y otras afecciones, ataca los tejidos sanos, lo que aumenta el riesgo de lesiones y complicaciones que podrían incluso llevar a la muerte.

El LES puede afectar diversas partes del cuerpo, como la piel, las articulaciones y los órganos internos, tales como los riñones y el corazón. Sus síntomas pueden incluir inflamación, dolor en las articulaciones, fatiga extrema y erupciones en la piel, como el eritema en forma de mariposa, característico en las mejillas de algunos pacientes (3). Dentro de estos síntomas las manifestaciones en la piel son los más comunes, pues afectan al 90% de los que padecen esta condición.

Según la Lupus Fundation of America, los grupos más susceptibles a la enfermedad son: Mujeres de entre 15 y 44 años. Personas de grupos étnicos específicos, como afroamericanos, asiáticos americanos, hispanos/latinos, nativos americanos o isleños del pacífico. Aquellos con antecedentes familiares con lupus o enfermedades autoinmunes.

“El lupus no tiene en cuenta edad o género, cualquiera lo puede desarrollar. No obstante, nueve de cada diez pacientes son mujeres, usualmente en edad reproductiva. Por esto es tan necesario que ellas entiendan sobre esta enfermedad, sus factores de riesgo, síntomas y formas de tratarlo para prevenir complicaciones” señaló la Dra. María Claudia Cruz, Specialty Medical Affairs para GSK Colombia.

¿Qué pasa con el diagnóstico?

Diagnosticar el lupus es complejo pues, además de los síntomas, se requiere un examen físico y análisis de sangre. Un hallazgo frecuente es el recuento bajo de leucocitos, linfocitos y plaquetas.

 

Lupus y mortalidad

La mortalidad por lupus varía según factores genéticos, edad y gravedad de la enfermedad. Gracias a los avances en tratamientos, la tasa de supervivencia a 5 años mejorado del 50% en la década de los 50 al 90% en los 2000. Llama la atención que las mujeres y los afrodescendientes aún enfrentan altas tasas de mortalidad.

Es importante tener en cuenta que las enfermedades cardiovasculares, la insuficiencia renal y las infecciones graves en personas que viven con lupus aumentan el riesgo de mortalidad. Por lo tanto, es fundamental que estos pacientes mantengan hábitos saludables, asistan periódicamente a sus controles médicos, sean adherentes a los tratamientos y controlen condiciones de base como la hipertensión y la diabetes para mejorar su salud general.

Importancia del Tratamiento y la Adherencia

"Dado que no hay cura para el lupus, el objetivo del tratamiento es lograr y mantener el control de la enfermedad, prevenir los brotes y evitar daños en los órganos y tejidos. La combinación de tratamientos farmacológicos y no farmacológicos es crucial para mejorar la calidad de vida de quienes viven con esta condición. Últimamente, las terapias biológicas han demostrado un impacto positivo en el control de la enfermedad, al proteger los órganos comúnmente afectados y mejorar la calidad de vida de los pacientes" puntualizó la Dra. Cruz.