Más de 100 nuevos intérpretes fortalecen el relevo generacional del folclor en Vélez
Más de 100 niños y jóvenes debutaron como intérpretes de tiple y requinto en Vélez, reforzando el relevo generacional y la preservación del folclor andino colombiano.
Más de 100 niños y jóvenes debutaron como intérpretes de tiple y requinto en Vélez, reforzando el relevo generacional y la preservación del folclor andino colombiano.
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La música andina colombiana volvió a demostrar que su futuro está asegurado en la provincia de Vélez. Más de un centenar de niños y jóvenes hicieron su debut como intérpretes de tiple y requinto durante la edición número 39 del Festival Folclórico Estudiantil del Colegio Nacional Universitario de Vélez, un evento que desde hace casi cuatro décadas se ha consolidado como el principal semillero de artistas del folclor santandereano y uno de los escenarios más importantes para la formación de las nuevas generaciones que mantienen vivas las tradiciones musicales del país.
El certamen, que tradicionalmente abre la programación cultural previa al Festival Nacional de la Guabina y el Tiple, reunió a estudiantes provenientes de diferentes municipios de Santander y Boyacá, quienes encontraron en este espacio la oportunidad de demostrar meses de preparación y de ratificar que la música tradicional continúa despertando interés entre las nuevas generaciones.
Lejos de ser únicamente un concurso artístico, el Festival Folclórico Estudiantil se ha convertido en una estrategia de formación cultural que promueve desde la infancia el conocimiento, la práctica y el amor por expresiones patrimoniales como la guabina, el torbellino, el bambuco y el pasillo, además de la interpretación de instrumentos emblemáticos como el tiple, el requinto y la guitarra.

Un semillero que garantiza la continuidad del folclor
Uno de los momentos más representativos del encuentro fue el concurso Revelaciones de Tiple y Requinto, considerado el escenario donde comienzan su trayectoria muchos de los músicos que posteriormente participan en los principales festivales nacionales de música andina.
En esta edición participaron más de cien intérpretes debutantes procedentes de municipios de la provincia de Vélez como Barbosa, Bolívar, Guepsa, Puente Nacional y El Peñón, así como delegaciones provenientes del departamento de Boyacá, entre ellas Tunja, Saboyá, Arcabuco y Santa Sofía.
La amplia participación evidenció el crecimiento que han tenido las escuelas de formación artística de la región y el trabajo permanente de instructores, maestros y gestores culturales comprometidos con transmitir los conocimientos musicales a las nuevas generaciones.
Para los organizadores, el festival constituye una de las principales herramientas para garantizar el relevo generacional del folclor colombiano, permitiendo que niños y jóvenes encuentren espacios donde desarrollar sus habilidades artísticas y fortalecer su identidad cultural.
El directivo del Festival, Hernando Ramírez Mateus, destacó la masiva respuesta de estudiantes, padres de familia y docentes, asegurando que el compromiso de las instituciones educativas resulta fundamental para preservar las tradiciones musicales que identifican a la región.
Según explicó, la participación alcanzada en esta versión demuestra que existe un interés creciente por mantener vivas las manifestaciones culturales propias de la provincia veleña y del departamento de Santander.
Tradición, música y danza recorrieron las calles de Vélez
La programación comenzó con un desfile folclórico que recorrió las principales calles del municipio, donde agrupaciones de danza y delegaciones estudiantiles llenaron de música, color y tradición el centro histórico de Vélez.
Posteriormente, los participantes interpretaron torbellinos, bambucos y pasillos, resultado de meses de preparación en las instituciones educativas y academias de formación artística.
El escenario también recibió a numerosos conjuntos folclóricos que interpretaron repertorios tradicionales utilizando tiple, requinto, guitarra y la característica percusión veleña, elementos que hacen parte de la identidad musical de esta región santandereana.
Las presentaciones estuvieron acompañadas por el tradicional canto de la guabina y las distintas modalidades del baile del torbellino, entre ellas el reconocido "moño", expresión artística que conserva las tradicionales coplas picarescas y representa una de las manifestaciones culturales más emblemáticas de Vélez.
Cada una de estas actividades permitió que niños y jóvenes fortalecieran su proceso de formación mientras compartían escenario con otros estudiantes que comparten el interés por preservar el patrimonio musical colombiano.
Formación desde la primera infancia

Uno de los aspectos más destacados del proceso impulsado por el Colegio Nacional Universitario de Vélez es que la formación artística comienza desde edades muy tempranas.
El relevo generacional inicia con el Festival de los Chiquiticos, un espacio dirigido a niños entre cero y cinco años que busca acercarlos desde sus primeros años de vida a las expresiones musicales y dancísticas propias de la región.
A partir de allí, los estudiantes continúan participando en las diferentes categorías del Festival Folclórico Estudiantil, acompañando su crecimiento académico con un proceso permanente de formación artística.
La jornada de clausura reflejó precisamente ese propósito de continuidad cultural mediante la presentación de los Pregoneros del Folclor, escenario donde numerosos niños y jóvenes realizaron su debut en el baile del torbellino frente al público.
El programa también incluyó el tradicional concurso de copleros infantiles y la elección de las Reinas del Torbellino en las categorías preescolar, infantil, juvenil y técnico universitario, promoviendo la participación de estudiantes de todas las edades.
Gracias a esta estructura formativa, el festival acompaña a los participantes desde la primera infancia hasta la educación superior, consolidándose como uno de los procesos de preservación cultural más importantes del oriente colombiano.
Con 39 años de historia, el Festival Folclórico Estudiantil del Colegio Nacional Universitario de Vélez continúa demostrando que la mejor forma de preservar el patrimonio inmaterial no es únicamente recordarlo, sino enseñarlo, vivirlo y transmitirlo a las nuevas generaciones. El entusiasmo mostrado por más de cien nuevos intérpretes de tiple y requinto confirma que la provincia de Vélez mantiene vigente su reconocimiento como una de las principales cunas del folclor colombiano y que la música andina seguirá encontrando en niños y jóvenes los herederos de una tradición que forma parte de la identidad cultural de Santander y del país.