Más de 7 millones de colombianos podrían padecer hígado graso asociado a disfunción metabólica
Resumen
El hígado graso asociado a disfunción metabólica, MASLD, es común en adultos y vinculado a obesidad, resistencia a la insulina y diabetes. Es silencioso, pero puede traer complicaciones cardiovasculares y hepáticas. La detección temprana y cambios de estilo de vida son cruciales.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
El hígado graso asociado a disfunción metabólica, conocido como MASLD (por sus siglas en inglés), se ha convertido en una de las enfermedades más frecuentes y silenciosas en la población adulta. En Colombia, se estima que entre el 20% y el 30% de los adultos podrían padecer esta condición, lo que equivale a más de 7 millones de personas potencialmente afectadas.
A diferencia de lo que comúnmente se cree, esta enfermedad no está relacionada exclusivamente con el consumo de alcohol. El MASLD está estrechamente vinculado a factores como el sobrepeso, la obesidad, la resistencia a la insulina y la diabetes tipo 2, lo que la convierte en una manifestación de alteraciones metabólicas más amplias que afectan al organismo.
Uno de los principales desafíos de esta condición es que suele desarrollarse sin síntomas evidentes en sus etapas iniciales. Mientras la persona mantiene su rutina diaria, el hígado puede estar acumulando grasa en exceso, desarrollando inflamación progresiva e incluso iniciando procesos de fibrosis, que es la cicatrización del tejido hepático y un indicador de posibles complicaciones a largo plazo.
Los especialistas advierten que el impacto del MASLD no se limita al hígado. Desde fases tempranas, esta enfermedad incrementa el riesgo de problemas cardiovasculares, debido a su relación con trastornos metabólicos. Por ello, se considera una condición que requiere un enfoque integral, más allá del tratamiento exclusivamente hepático.
Entre las personas con mayor riesgo de desarrollar esta enfermedad se encuentran aquellas con sobrepeso u obesidad, niveles elevados de triglicéridos, colesterol HDL bajo, perímetro abdominal aumentado, así como quienes llevan una dieta rica en grasas y azúcares o un estilo de vida sedentario.
Según la doctora Alejandra Villalba, vocera de Heel Colombia, el diagnóstico suele darse de manera incidental durante chequeos médicos de rutina. La especialista enfatiza que, si no se busca activamente en pacientes con factores de riesgo, la enfermedad puede pasar desapercibida y retrasar la intervención oportuna.
El hígado desempeña un papel clave en la regulación del azúcar, las grasas y el colesterol, por lo que cualquier alteración en su funcionamiento puede afectar múltiples sistemas del cuerpo. De ahí la importancia de la detección temprana y el seguimiento médico adecuado para evitar la progresión del daño.
En cuanto al manejo, los expertos coinciden en que debe ser integral e incluir cambios en el estilo de vida, como la alimentación saludable y la actividad física. Adicionalmente, existen enfoques complementarios, como la medicina biorreguladora, que pueden apoyar la función hepática bajo supervisión médica, aunque no sustituyen los tratamientos convencionales.
Finalmente, los especialistas recomiendan consultar con el médico ante la presencia de factores de riesgo, con el fin de realizar diagnósticos oportunos y reducir la probabilidad de complicaciones asociadas a esta enfermedad silenciosa.