Miles de vehículos invaden calles de Bucaramanga y Zona Metropolitana
Resumen
La capital de Santander enfrenta caos en sus calles debido a la proliferación de vehículos comerciales y la falta de ejecución en proyectos viales planificados hace 30 años. Las administraciones pasadas agravaron el problema, sin ampliación de vías.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
La ‘Ciudad Bonita’ ha perdido su encanto, luego de las administraciones del Ingeniero Rodolfo Hernández Suárez (q.e.p.d.) y de Juan Carlos Cárdenas Rey, que patrocinaron la anarquía, que cerraron vías y revolcaron la zona histórica de la capital de Santander, como si fuera una pesebrera, invadiendo las calles céntricas con camiones repletos de mercancías y mercaderías, como si se tratara de un mercado persa.
En la reciente temporada navideña no había por donde pasar, porque los grupos de invasores y los vendedores callejeros se apoderaron de las aceras de las vías públicas, como si fuera patrimonio personal. Hace treinta años se realizó el trazado para la ampliación de las vías públicas, pero las calles y carreras no se han ampliado por falta de presupuesto.
Fue la administración municipal del abogado Luis Francisco Bohórquez Pedraza, – que a fe cierta ha sido uno de los mejores alcaldes que haya tenido Bucaramanga – y que, sin embargo, ejecutó grandes obras de la Avenida Quebrada Seca, del Intercambiador de Tráfico del Mesón de los Búcaros y de la Avenida ‘Feisal Mustafá’, ubicada sobre la prolongación de la carrera novena hacia el Barrio Mutis.
La Zona Metropolitana de Bucaramanga ha debido crearse hace treinta años. La ampliación y construcción de nuevas vías de acceso a la capital de Santander están aplazadas, después de la aplicación de la ‘valorización por beneficio general’, donde los contratistas le quedaron debiendo a la ciudadanía la construcción y ampliación de la Calle 56 para conectar con la ‘Ciudadela Real de Minas’.
Produce escozor y sensación de peligro recorrer las calles y carreras de la capital de Santander. No hay por donde pasar en las calles de Bucaramanga, a pesar de haberse diseñado el ‘Plan Vial’ desde hace mas de treinta (30) años. Ahora, los propietarios de vehículos de carga y pasajeros, los automovilistas y los camioneros, invaden las vías arterias y no existen los agentes del tránsito para poner orden en las diferentes zonas de Bucaramanga y en los municipios de Girón, Floridablanca, Lebrija y Piedecuesta, luego de multiplicarse la población por encima de los dos millones y medio de habitantes.
Hemos observado la multiplicación de las zonas de tugurios ubicadas en la margen de la carretera a Cúcuta. Mas de cien mil personas están colgadas de las montañas de Morrorrico, donde ocurren todos los días accidentes de tránsito, especialmente de motocicletas que invaden el espacio público. A los alcaldes de la zona metropolitana se les olvidó que un día prometieron construir la variante del ‘Kilómetro Dieciocho’ de la carretera a Cùcuta, pasando por la ampliación de la doble calzada hacia las poblaciones de Tona, Berlín y Pamplona. Todo eso se quedó en el tintero, mientras fracasaba la construcción de las redes de Metrolìnea, que fueron igualmente otro rotundo fracaso.
El nuevo alcalde de Bucaramanga está creando unas brigadas para el servicio de aseo; para devolverle a la capital de Santander su encanto y alegría. Para que los niños puedan visitar, junto con sus padres, los parques de la gran ciudad, que se van quedando en el olvido. La seguridad en los barrios la debe cumplir la policía, pero el orden lo deben imponer los señores alcaldes que son los administradores de los bienes públicos.