“Nanai cucas”, la respuesta de Juan Daniel Oviedo a la propuesta de apoyar a De La Espriella en segunda vuelta
Resumen
Juan Daniel Oviedo descartó comprometer un apoyo anticipado en segunda vuelta y dijo que decidirá su postura el 31 de mayo, al cierre de la jornada electoral.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)En el ajedrez movedizo de la campaña presidencial colombiana, donde cada ficha parece deslizarse con cálculo milimétrico hacia la primera vuelta del 31 de mayo, el economista Juan Daniel Oviedo decidió no comprometer su jugada más codiciada: el respaldo en una eventual segunda vuelta.
En declaraciones entregadas al periodista Luis Carlos Vélez, Oviedo, fórmula vicepresidencial de la senadora Paloma Valencia, fue tajante al descartar cualquier acuerdo anticipado con otros aspirantes, en particular con Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella.
“No tengo ningún compromiso alrededor de eso”, afirmó, cerrando la puerta a las especulaciones que ya empiezan a hervir en los corrillos políticos sobre posibles alianzas postelectorales.
La declaración no es menor. Llega en un momento en el que las campañas, más que correr, parecen reconfigurarse en tiempo real, como un mapa que se redibuja mientras se observa. Oviedo dejó claro que su prioridad es una sola: empujar hasta el último aliento la candidatura de Valencia. “Voy a trabajar hasta que me dé toda la energía y el tiempo de aquí al 31 de mayo para que ella pueda ser la próxima presidenta”, enfatizó, subrayando una lealtad que, por ahora, no admite bifurcaciones.
Pero también sembró una expectativa calculada. Ante la insistencia sobre qué ocurriría si su fórmula no logra avanzar al balotaje, el exdirector del DANE optó por patear el tablero hacia el futuro: su decisión, dijo, se conocerá únicamente al cierre de la jornada electoral. “Te doy la entrevista el mismo 31 de mayo a medianoche”, respondió, dejando en suspenso una definición que podría resultar decisiva.
Mientras tanto, el resto del escenario político se mueve con lógica distinta. El candidato Iván Cepeda ha optado por consolidar alianzas tempranas, como la alcanzada con el exministro Juan Fernando Cristo, en una apuesta por construir una plataforma amplia bajo la bandera de una “Alianza por la Vida”. Este bloque busca sumar sectores independientes y progresistas en torno a reformas sociales, en una estrategia de acumulación que contrasta con la cautela de otros actores.
En el otro extremo, Abelardo de la Espriella ha decidido recorrer la contienda sin el respaldo formal de grandes maquinarias partidistas, apostando a una campaña más personalista. Sin embargo, ha logrado atraer figuras como Jaime Andrés Beltrán y Mauricio Gómez Amín, configurando un núcleo de apoyos heterogéneo.
Entre tanto, los partidos tradicionales (Liberal, Conservador, La U, Alianza Verde y Cambio Radical) mantienen en pausa sus decisiones, prolongando la incertidumbre y convirtiendo el voto de centro en un territorio aún sin dueño claro.
En ese contexto, la postura de Oviedo adquiere un valor estratégico: no comprometerse es, en sí mismo, una forma de conservar poder. Su silencio anticipado funciona como una ficha en reserva, una carta que podría inclinar la balanza cuando el tablero quede reducido a dos nombres.
Por ahora, la política colombiana sigue su curso como un río crecido: turbio, impredecible y lleno de corrientes cruzadas. Y en medio de ese caudal, Oviedo ha decidido no saltar a ninguna orilla… al menos, no todavía.