No hay garantías para que el elector pueda votar libremente: grave denuncia en el Congreso

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Resumen

La violencia electoral en Colombia aumenta las preocupaciones sobre la seguridad y la libertad de votación. El Gobierno intenta proteger, pero persiste el temor sobre las garantías para un ejercicio político libre y seguro.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
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by Camilo Silvera
No hay garantías para que el elector pueda votar libremente: grave denuncia en el Congreso

 

 

 

 La escalada de acciones violentas contra candidatos y comunidades en medio del proceso electoral ha encendido las alarmas en varias regiones del país. El Gobierno ha anunciado refuerzos en las estrategias de protección, pero el temor persiste y crece la preocupación sobre si existen garantías suficientes para el ejercicio del proselitismo político y para la participación libre de los ciudadanos.

Uno de los congresistas que vivió en carne propia esta situación fue el senador Temístocles Ortega, quien a finales de 2025 sobrevivió a un atentado a bala contra la camioneta en la que se movilizaba en el departamento del Cauca.

Aunque anunció que no aspirará nuevamente al Congreso, el senador respondió sobre el futuro de la propuesta de Paz Total del presidente Gustavo Petro, los efectos que dejó su trámite fallido y el papel que tendría el Legislativo frente a un eventual sometimiento de estructuras armadas que continúan afectando la seguridad en Colombia.

 

¿Qué opinión le merece el aumento de las acciones de las organizaciones criminales?

 Es un tema histórico y complejo. El diseño de la política de paz, desde sus inicios, no fue bien concebido, en consecuencia, la pretensión que se ha tenido que todos los actores armados puedan sentarse a una mesa de negociación con el gobierno y llegar a acuerdos, fue una ilusión.

 

¿Los actores armados al margen de la ley se han fortalecido e incrementado?

Están cada día más y muy fortalecidos, por esa razón, la inseguridad y los delitos asociados a la violencia se han incrementado.

 

¿Cómo legislador que visión tiene de la actitud del Congreso frente al incremento de las acciones delincuenciales de esas organizaciones?

 El Congreso ha debatido ese tema. Las instancias de la propuesta del gobierno de una ley de sometimiento para facilitarle a estos grupos un sometimiento a la justicia, no ha podido surtir los trámites porque hay muchas inquietudes sobre los resultados de estos procesos.

 

¿Ese proyecto de sometimiento no avanza, cuáles son esas inquietudes?

No ha hecho curso en razón a que el balance de lo que hasta ahora tenemos no es el mejor, debe ser un debate amplio, detallado, complejo. Los proyectos han sido presentados realmente en los últimos días de la legislatura y eso hace imposible un debate de esa naturaleza.

 

¿Cree que el Congreso ha sido consecuente con leyes para permitir diálogos con esas organizaciones?

Se han aprobado unos proyectos de ley para facilitar acuerdos, otros no han hecho tránsito porque no hay condiciones para eso y hay que seguir intentándolo. Me parece que en esto lo más importante es que haya más eficacia, más eficiencia, más resultados de los diálogos que el gobierno adelante, precisamente facultados por el Congreso.

 

¿Mejor el garrote para acabarlos o la zanahoria a través del diálogo para lograr la paz?

Hay que acudir a muchos elementos. Por supuesto la acción de la fuerza pública es importante y necesaria porque está constituida para proteger la vida y bienes ciudadanos, pero también se requieren diálogos, acuerdos, pero algo importante: la presencia del Estado en los territorios con inversión pública, inversión social y sin duda alguna la presencia activa de las comunidades.

 

¿Hasta el momento ni lo uno ni lo otro, de ninguna de las dos hay avances para alcanzar la paz?

Ha sido muy difícil y creo que todo eso hoy está desafortunadamente muy fracturado.

 

¿Grave en estos momentos de un proceso electoral para elegir nuevo Congreso y al nuevo presidente de las República?

Desafortunado ya en plena campaña. El presidente del Senado, Lidio García Turbay evaluó con las fuerzas legítimas del Estado, buscar mecanismos para que haya una congruencia entre los mismos candidatos y las fuerzas legítimas del Estado. Una buena intensión, pero ha sido difícil.  No hay garantías hasta este momento para el desarrollo de este proceso electoral y ya lo estamos viendo con los hechos.

 

¿Es una campaña permeada por el riesgo, la prevención?

 Una campaña difícil, riesgosa. Quién sabe si los actores armados intentarán forzar la voluntad de electores en situaciones apartadas y eso vuelve más complejo el proceso electoral. No hay garantías para que el elector pueda votar libremente una vez esté informado de todas las propuestas de los candidatos.

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por Camilo Silvera
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