“No hay medicamentos”: la frase que antecedió la muerte de doña Cecilia en la droguería de la EPS

“No hay medicamentos”: la frase que antecedió la muerte de doña Cecilia en la droguería de la EPS

Anuncio publicitario
Anuncio publicitario expandido

Resumen

Cecilia Quintero, de 70 años, murió esperando medicamentos en Cúcuta. Antes de fallecer, denunció en video la falta de atención y suministro en Droguerías Cafam. Su caso resalta una crisis estructural en el sistema de salud, donde las vidas están atrapadas en trámites.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
Camilo Silvera  profile image
by Camilo Silvera

 

La escena es cruda, imposible de suavizar con eufemismos: Cecilia Quintero, una mujer de 70 años murió en una fila esperando medicamentos. Murió en la ciudad de Cúcuta aguantando la espera por atención en el sistema de salud colombiano y lo más impactante de la situación es que minutos antes de desplomarse, la adulta mayor había grabado un video denunciando la falta de atención en una sede de la Droguerías Cafam, donde según afirmó desde septiembre de 2025 no le entregaban pañales ni metadona para su hijo, una persona en condición de discapacidad que depende de silla de ruedas.

Vestida con blusa rosada, lentes y tapabocas, su voz sonaba cansada, pero firme. Denunciaba, reclamaba, exigía lo que debería ser obvio: el derecho a recibir medicamentos esenciales. Y su denuncia fue más allá.

Aseguró haber visto cómo medicamentos de uso institucional serían vendidos por fuera del sistema. También explicó que su esposo, paciente con graves problemas vasculares y antecedente de cirugía cardíaca, no recibía rivaroxabán ni propafenona, fármacos vitales para su condición. “Si no la toma, se muere”, dijo con desesperación.

Ella misma padecía enfermedad renal y llevaba seis meses sin eritropoyetina. La respuesta institucional, según relató, siempre era la misma: no hay.

Poco después, su cuerpo no resistió más. Se desplomó ante la mirada de quienes compartían la misma espera interminable. Un usuario que registraba el momento expresó lo que muchos piensan pero pocos escuchan desde las oficinas administrativas: “La no entrega de medicamentos provoca esto. Ahí tenemos a la señora a la que le dio un infarto. Esta es la realidad que estamos viviendo todos”.

No fue una tragedia aislada. Fue la evidencia brutal de una crisis estructural. Una muerte que grita lo que miles de pacientes denuncian diariamente: el sistema de salud se ha convertido en un laberinto de trámites donde la vida queda atrapada entre autorizaciones pendientes, excusas administrativas y promesas incumplidas.

 

La respuesta institucional

Tras el hecho, Droguerías Cafam emitió un comunicado lamentando el fallecimiento y aseguró que activó los protocolos de atención y solicitó asistencia de emergencia.

La empresa señaló que, según la información disponible, no se evidenció ninguna irregularidad por parte de sus funcionarios durante la atención y expresó su confianza en que las autoridades esclarecerán lo sucedido.

También reiteró su compromiso con la calidad del servicio, la seguridad y el bienestar de los usuarios.

Pero la pregunta permanece en el aire con una fuerza imposible de ignorar: ¿puede hablarse de normalidad institucional cuando una paciente muere esperando medicamentos?

Camilo Silvera  profile image
por Camilo Silvera
📰

Suscripciones Digitales

Accede a nuestras ediciones digitales y contenido exclusivo

Ver planes de suscripción
o recibe nuestro boletín gratuito

¡Listo! Revisa tu correo

Haz clic en el enlace de confirmación para completar tu suscripción.

Leer más

Anuncio publicitario
Anuncio publicitario expandido