Nuevo impuesto al patrimonio: ¿qué impacto real podría tener en el bolsillo de los santandereanos?

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Resumen

El nuevo impuesto al patrimonio de 2026 impactará a grandes empresas y, aunque no afectará directamente a las personas, podría influir en la economía de Santander, afectando la inversión y el empleo en la región.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
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by Camilo Silvera
Nuevo impuesto al patrimonio: ¿qué impacto real podría tener en el bolsillo de los santandereanos?

Aunque el gravamen solo lo pagarán grandes empresas, expertos advierten que sus efectos podrían sentirse en empleo, inversión y confianza económica en regiones como Santander.

Cada vez que se anuncia un nuevo impuesto, la pregunta en hogares de Bucaramanga, Floridablanca o Barrancabermeja es la misma: ¿esto me va a afectar a mí? En el caso del impuesto al patrimonio 2026, la respuesta directa es no. El tributo no lo pagarán las personas naturales, sino las grandes empresas con patrimonios superiores a 200.000 UVT —cerca de $10.400 millones este año— con tarifas entre 0,6% y 1,2%, según el Ministerio de Hacienda.

El Gobierno espera recaudar alrededor de $8 billones para atender la emergencia económica derivada de la ola invernal, especialmente en la región Caribe. No se trata de una reforma estructural, sino de una medida puntual dentro de una declaratoria de emergencia que deberá ser revisada por la Corte Constitucional.

Sin embargo, que no llegue un nuevo cobro a la factura de los hogares no significa que el anuncio sea irrelevante para Santander.

 

Empleo y dinámica empresarial en la región

Santander tiene un tejido empresarial compuesto en su mayoría por micro, pequeñas y medianas empresas, pero también alberga compañías de sectores estratégicos como el financiero, el energético —particularmente en Barrancabermeja—, construcción, infraestructura y agroindustria.

En Colombia existen más de 1,6 millones de empresas registradas, según Confecámaras, y el nuevo gravamen alcanzaría a cerca de 15.000 compañías, principalmente de gran tamaño. Varias de ellas tienen operación directa o indirecta en el oriente del país.

Roger Roman, socio de Impuestos de Russell Bedford Colombia, explica que “el impacto directo en la declaración de renta de las personas naturales es cero. Sin embargo, la pregunta correcta es cómo puede incidir este nuevo tributo en el comportamiento general de la economía”.

En 2025, la tasa de desempleo nacional cerró en 9,8%, según el DANE, y para 2026 el Banco de la República proyecta un crecimiento cercano al 2,4%. En Santander, el comportamiento del empleo ha estado ligado al dinamismo del comercio, la construcción y los servicios.

“Las decisiones de empleo responden principalmente al comportamiento general de la economía. Un gravamen temporal no determina por sí solo el mercado laboral”, señala Roman.

Esto significa que no se prevé un impacto automático en despidos o reducción de salarios en Bucaramanga. Sin embargo, la evolución de la inversión empresarial sí es un factor clave para una región que depende en buena medida de la ejecución de proyectos y del consumo interno.

 

Ahorros, pensiones y consumo: el efecto indirecto

Otro punto que interesa a los hogares santandereanos es el destino de sus ahorros y fondos de pensiones. Muchas de las grandes empresas que serán gravadas cotizan en bolsa y hacen parte de los portafolios de fondos de pensiones e inversión colectiva.

A enero de 2026, el índice MSCI Colcap acumulaba una variación anual cercana al 11%, y los fondos de pensiones administran más de $400 billones, según la Superintendencia Financiera.

“Los mercados financieros incorporan distintos escenarios tributarios. Un impuesto focalizado no implica automáticamente pérdidas para pequeños inversionistas”, afirma Roman.

Para quienes cotizan en fondos obligatorios o voluntarios desde Santander, el efecto no depende exclusivamente del nuevo tributo, sino del comportamiento general del mercado, la estabilidad jurídica y el crecimiento económico.

En cuanto a los precios, uno de los temores recurrentes es que las empresas trasladen la mayor carga fiscal al consumidor final. La inflación anual a enero de 2026 se ubicó en 4,8%, dentro del rango meta del Banco de la República, cuya tasa de interés de referencia permanece en 8,25%.

No hay cambios en el IVA ni en los aportes a salud o pensión. En sectores altamente competitivos, como comercio o servicios —clave en el área metropolitana de Bucaramanga— trasladar mayores costos a precios no es inmediato ni sencillo, pues las empresas deben evaluar la demanda y la capacidad de pago de los consumidores.

Donde sí podría haber un efecto es en la percepción de estabilidad jurídica. La claridad y temporalidad de las reglas fiscales influyen en la confianza empresarial. Y la confianza impacta la inversión, el crecimiento y, en última instancia, el empleo regional.

En síntesis, el impuesto al patrimonio 2026 no toca de forma directa el bolsillo de los santandereanos. Su posible incidencia será indirecta y dependerá de cómo evolucione la economía nacional y regional en los próximos meses. Para los hogares de Santander, la clave no es reaccionar con alarma, sino seguir de cerca el crecimiento, la inversión y el comportamiento del empleo durante el año.

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por Camilo Silvera
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