Omar Lengerke Pérez destaca el carácter de las Remembranzas Uteístas
Resumen
Las UTS presentaron en la FILBo un libro que recorre 136 años de historia institucional, desde sus orígenes en 1888 hasta su papel actual en la educación pública de Santander.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)Un recuento de anécdotas que empieza a recorrer el planeta
Las Unidades Tecnológicas de Santander no sólo son motivo de orgullo regional, sino que ahora su historia vívida se riega por el planeta a través de una obra inmortal, el libro “Remembranzas Uteístas, 1888-2021”.
Las Unidades Tecnológicas de Santander, UTS, no sólo presentaron un libro en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, FILBo, sino que abrieron una puerta a 136 años de historia, memoria y lucha académica.
En Bogotá, durante la FILBo, el rector Omar Lengerke Pérez (foto) puso sobre la mesa “Crónicas de “Remembranzas Uteístas, 1888-2021”, una obra que rescata el origen de la institución, sus momentos de crisis, su crecimiento y su papel como respuesta pública a una necesidad educativa superior del del departamento.
El texto elaborado con meticulosidad, no se limita a contar hechos. Ordena una trayectoria que comenzó en la Escuela de Artes y Oficios y que hoy sostiene a más de 30.000 estudiantes bajo una misma bandera que ondea enfocada en la educación pública, con impacto regional.
Una vez concluida la presentación de este libro en la FILBO, en un evento en donde estuvo el Rector Omar Lengerke Pérez acompañado del abogado y Periodista Jaun Diego Alvira, y en el cual se reveló por qué este libro importa, qué episodios marcaron a la institución y cómo las UTS proyectan su futuro en Santander.
Dialogamos en Diario EL FRENTE y el Noticiero regional de Santander en Radio Bucarica con el Rector de las UTS, Omar Lengerke Pére, sobre el libro y otros aspectos vitales de esta universidad pública.
¿Qué representa para las Unidades Tecnológicas de Santander la publicación de Crónicas de Remembranzas Uteístas, 1888-2021?
“Representa un acto de memoria. Este libro recoge 136 años de historia institucional y ordena, en páginas concretas, el camino de una universidad pública que nació para responder a una necesidad real del departamento. No es un ejercicio nostálgico ni un simple recuento de anécdotas. Es una mirada a los orígenes, a las dificultades y a los logros de una institución que hoy atiende a más de 30.000 estudiantes y forma técnicos, tecnólogos y profesionales para Santander y para el país”.
¿Por qué era necesario escribirlo ahora?
“Porque la institución acumulaba una trayectoria larga y todavía no contaba con una obra que reuniera sus momentos decisivos. Durante casi once años de rectoría, surgió la necesidad de revisar actas, testimonios, graduados y etapas fundacionales. En ese proceso apareció una verdad histórica que no podía quedar dispersa: las UTS no se explican solo desde 1963, cuando adquieren forma jurídica moderna, sino desde 1888, cuando la educación técnica empezó a tomar cuerpo con las escuelas de artes y oficios. Ese hallazgo le da profundidad al libro y cambia la forma de contar la institución”.

El sepulturero de las UTS
¿Qué encontró en esa revisión?
“Encontré una institución construida con esfuerzo, vocación pública y mucha resistencia. En sus inicios, la formación se orientó a oficios, talleres y saberes útiles para el desarrollo regional. Luego vino el crecimiento académico, la consolidación del antiguo Tecnológico Santandereano y la relación con espacios como el Instituto Técnico Superior Dámaso Zapata. Allí hubo apenas dos salones y alrededor de 250 estudiantes, pero también programas en electromecánica, telefonía rural, electricidad y ebanistería. Ese pasado explica por qué las UTS surgieron como una respuesta concreta a la brecha entre el colegio y la universidad”.
¿Cuál es el capítulo más impactante del libro?
“El que relata los dos momentos en que la institución estuvo al borde del cierre. Esa parte produce una reflexión fuerte, porque hoy resulta difícil imaginar a Santander sin esta universidad. En uno de esos episodios, estudiantes defendieron la permanencia de la entidad ante la falta de recursos y la amenaza de desaparición. En el otro, el Rector Víctor Raúl Castro Neira asumió la conducción en un escenario crítico y sostuvo una postura firme contra la liquidación. Ese capítulo, titulado con ironía El sepulturero de las UTS, no busca ofender: busca dejar testimonio de una resistencia que salvó a la institución”.
¿Por qué ese nombre?
“Porque el propio Doctor Castro usó esa expresión en tono sarcástico para describir la presión que recibió en esos años. A partir de ahí, el capítulo tomó forma como un homenaje a su carácter, a su defensa de la universidad y a su aporte en tiempos difíciles. También recuerda a otras figuras que fortalecieron el proyecto institucional, entre ellas directivos, docentes, investigadores y personas que aportaron desde distintos momentos. La historia de las UTS no cabe en un solo nombre; es una obra colectiva”.

A convertirse en universidad
¿Qué deja esta historia para la región?
“Deja una certeza: la educación pública intermedia fue una solución estratégica para Santander. El departamento necesitaba instituciones que formaran en el medio del camino, entre el colegio y la universidad, y las UTS nacieron para ocupar ese lugar. Esa función sigue vigente. Hoy la institución se proyecta como una puerta de acceso a programas presenciales y virtuales, con oferta en 60 programas académicos, sedes en varios municipios y una política de gratuidad que amplía las oportunidades para jóvenes de todo el territorio”.
Usted habló de ir a los municipios. ¿Qué encontró allí?
“Encontré una realidad que exige respuesta. Muchos jóvenes desean marcharse de sus pueblos por falta de oportunidades, por las distancias y por las condiciones de movilidad. Ver estudiantes que tardan horas para recorrer pocos kilómetros obliga a pensar en el desarrollo con mayor seriedad. Por eso la presencia institucional en Curití, San Gil, Socorro, Málaga, Cimitarra, Vélez y otros municipios no es un capricho: es una necesidad. La educación superior debe acercarse al territorio para evitar que la gente abandone sus comunidades”.
¿Qué sigue para las UTS?
“Seguir con ese crecimiento que palpita sin perder su esencia pública. La meta institucional apunta a convertirse en universidad, ampliar su oferta en salud, maestrías y doctorados, y fortalecer su presencia en Santander. También queda el reto de llevar el libro a bibliotecas, librerías y municipios, para que los egresados y las nuevas generaciones conozcan una historia que les pertenece. Esta obra no cierra una etapa, sino que abre otra. Y lo hace con una convicción clara, la de una institución que nació para servir y que aún tiene mucho por contar”.