País de blasfemias
Resumen
Durante periodos electorales en Colombia, la política se entrelaza con la religión. Declaraciones controversiales sobre la Virgen María y conversiones religiosas de candidatos destacan cómo la fe es usada estratégicamente en campañas políticas en un país mayoritariamente católico.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
Por: Reynaldo Pérez
En tiempos electorales, Colombia se convierte en un país de opinadores profesionales, encontramos expertos que manejan temas de obras de civiles, “maestros de la ley” versados en temas legales. Esta semana encontramos que la sociedad de nuestro amado y lastimado país también se llenó de teólogos; en tiempos de Justiniano I, declarar que el cristianismo es la religión oficial del imperio fue políticamente correcto, el emperador Bizantino tuvo un impacto definitivo en la consolidación del cristianismo y su duradera relación con el derecho Romano.
Justiniano I pregunto ¿Cómo voy a tener el favor del imperio, si mis dioses siguen siendo paganos?, ahí es donde verdaderamente cambia nuestra historia reciente, el ser cristo-simpatizante también se hizo ley. Hasta hace poco, nuestra constitución de 1886 también convertía a la religión católica, apostólica y romana en ley, siendo Colombia un país mayoritariamente católico, (me incluyo), donde por más de un siglo, toda la institucionalidad del Estado garantizaba únicamente los derechos de la comunidad católica.
Esto lo saben aprovechar muy bien la mayoría de políticos codiciosos, que han deshumanizado la función pública, despojan las tierras de campesinos víctimas del conflicto armado, o que cambian cargos por cualquier clase de favor, ante la opinión pública se muestran moralmente correctos, es de conocimiento público que tienen una preferencia sexual bastante diversa, pero en campaña terminan casados con una hermosa dama para proyectar una imagen correctamente electora, personalmente no tengo nada en contra de las preferencias sexuales diversas, pero si en contra de la moral diversa y aparente.
En la anterior campaña presidencial, a Rodolfo Hernández se le ocurrió poner a nuestra Virgen María, en el mismo dialogo de las prostitutas, “yo recibo a la Virgen santísima y a todas las prostitutas que vivan en el mismo barrio con ella. A todo el mundo lo recibo, pero no les cambio el discurso. Yo no puedo estar cambiándolo”, un país con más de 100 años de formación católica, apostólica y romana, no se le pude decir eso, Ingrith Betancourt termino pidiendo perdón de rodillas, por las blasfemias de su entonces candidato presidencial, que hablo de forma despectiva de nuestra Virgen María, en un país con más de 30 millones de marianos.
El testimonio de Pablo de Tarso, es una experiencia de fe maravillosa, quien perdió la visión en las puertas de Damasco, no conoció personalmente a nuestro señor Jesucristo, pero sus cartas a los Corintios, a los Gálatas, su propio evangelio basado en su experiencia de conversión, también es uno de los pilares fundamentales de la iglesia, hoy vemos en las calles a un “Tigre” convertido disfrazado de Pablo de Tarso, en nuestro país mariano y cristo dependiente, se evidencia la conversión de un candidato que era abiertamente ateo; en una entrevista del año 2017, ”el tigre” declaró que no era creyente, “No creo en nada que la razón no pueda explicar”, inexplicablemente esta semana el abogado ateo y el candidato convertido en la fe de Cristo, no pudo contener sus lágrimas ante el Milagroso de Buga.
En mi propia fe, la mejor premisa que nos dejó nuestro señor Jesucristo fue, “el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”. Esta semana el presidente Petro escandalizo a la Conferencia Episcopal y a medio país, al sugerir que nuestro amado Dios hecho hombre, nacido hace 2026 años había disfruta de su sexual, yo no me habría atrevido a tanto, pero recuerdo lo dicho por Jaime Garzón, “Este país se escandaliza porque uno dice hijueputa en televisión, pero no se escandaliza cuando hay niños limpiando vidrios y pidiendo limosna. Eso sí no, eso es folclor”