Paladas de nieve

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Resumen

Mauro dejó Medellín para alcanzar el sueño americano, llevando consigo solo sus recuerdos y valentía. Su vida es una colección de aventuras y aprendizaje, convirtiendo las dificultades en oportunidades, mientras comparte su historia con gratitud y entusiasmo.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
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by Claudio Valdivieso
Paladas de nieve

Por: Claudio Valdivieso

Mauro aceptó mi llamada, contestó, se escuchaba al fondo las paladas frías abarrotadas de nieve, su voz se escuchaba feliz, de una paz innegociable.

Llegó al sueño americano sin más equipaje que sus recuerdos y el valor de salir adelante, de aprender y enseñar simultáneamente en medio de las carcajadas que extrae de sus aventuras norteñas. Nada me extrañó, Mauricio ha sido un fiel servidor de la felicidad, sabe gobernar sus afectos y sus emociones siempre lo conducen a la victoria de los recuerdos. Cada vez es mejor, sostiene mi amigo de juventud, de Medellín, del viejo Robledo que por tantos años fue mi anfitrión insuperable.

Para fortuna suya, tiene estampa de gringo hasta que abre la boca y pierde el control del eh, Ave María pues” y se delata. Medellín y sesenta años de escuela fueron los argumentos que lo llevaron al norte a demostrarse que cada principio no es el lindero de un final, es una prueba que la vida le ha facilitado para acomodarse a las herramientas de la supervivencia, a la paz que construye cada día. Cada vez que sale de casa en su bicicleta o en patín a cumplir el itinerario de sus sueños trabaja, aprende hasta el cansancio, y con la enseñanza de servir descansa.   

La barra de Robledo es un impecable testimonio de lealtad protegido por sabiduría que mantiene intacto el afecto desde la década del setenta; es una “novela” que aún se escribe y se lee a diario. Un simple hola es suficiente, es un abrazo que recuerda la presencia sin que el frío de la nieve importe. Mauricio desarmó su carrito de perros, se despidió con gratitud de su tierra, de Robledo y de Belén; de sus dificultades, y de sus inolvidables amigos porque de ellos recibe la suficiente tinta para imprimir su voz en letras y cuentos.

Allá, entre nieve, revuelca las ideas que transfiere a la creatividad y como buen paisa, sin exagerar, porta un carriel de historias que narra al estilo de su oratoria en un rústico inglés, además de ser un experto polígloto en cuestiones de gratitud.  Su vida en la voz de las memorias se convierte en una enciclopedia de aventuras; puede sostener monólogos y llenar auditorios por la versatilidad de su oratoria para compartir las increíbles aventuras que rejuvenece su alma, así el plateado de su cabello pretenda contradecirlo. ¡Es incansable!

Al escucharlo fue inevitable invitarlo a escribir el mamotreto de historias que conserva su memoria. Mi curiosidad aumentó cuando pausó su respiración por una fracción de tiempo donde una milésima de segundo podría convertirse en una eternidad.  ¿escribir?

Su habilidad paisa abre las puertas de su experiencia, sabe conquistar, y administra con dignidad sus dificultades; caricaturiza sus defectos y los procesa en cualidades… así sobrevive, vive bien, cuenta cada espacio que recorre el tiempo sin más afanes que reconocerle a la vida todo lo que está aprendiendo.

Mauro el hijo de Urrao (Antioquia) continuó paleando nieve sin importar la fatiga el frio y se despidió con la calidez de sus palabras.

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