Paloma o nunca
El artículo presenta a Paloma Valencia como la opción mejor preparada para enfrentar seguridad, salud, empleo juvenil y corrupción en Colombia.
El artículo presenta a Paloma Valencia como la opción mejor preparada para enfrentar seguridad, salud, empleo juvenil y corrupción en Colombia.
Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.
El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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Colombia tiene este domingo 31 de mayo la posibilidad de hacer algo que en más de doscientos años de vida nunca ha hecho: elegir a una mujer como presidente. No como símbolo. No como experimento. Como la persona mejor preparada para gobernar en el momento más difícil que le ha tocado vivir a esta generación de colombianos. La candidata se llama Paloma Valencia. Y la oportunidad es ahora.
El país que hereda quien gane estas elecciones no está en su mejor momento. Colombia lleva cuatro años acumulando problemas que hoy se sienten en cada hogar. El comerciante que paga vacunas. La mamá que no consigue la cita médica de su hijo. El campesino cuya cosecha se pierde porque la carretera está intransitable. El joven que terminó el bachillerato y no sabe para dónde coger. Esos no son titulares de periódico. Son las vidas reales de millones de personas que necesitan un gobierno que funcione, no uno que explique por qué no puede funcionar.
Su apuesta arranca por donde tiene que empezar: por la seguridad. En 2024, según Indepaz, Colombia registró 76 masacres con 267 víctimas y 173 líderes sociales asesinados. El primer trimestre de 2026 fue el más violento de la última década, con un aumento del 32% en homicidios colectivos frente al año anterior, según el Ministerio de Defensa.
Hay territorios enteros donde el Estado brilla por su ausencia y el crimen organizado cobra peaje hasta para sembrar. Por eso Paloma propone incorporar 30.000 nuevos militares y 30.000 nuevos policías, llevar presencia real a los municipios donde hoy manda la extorsión, y acabar con la impunidad que ha convertido a las cárceles en centros de operación criminal. Sin orden, todo lo demás es un castillo en el aire.
Desde la salud, la propuesta es concreta: nueve billones de pesos para pagar las deudas que el Estado tiene con clínicas y hospitales, y resolver diez millones de citas, medicamentos y procedimientos represados en los primeros cien días. La Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas reportó que a diciembre de 2025 las EPS les debían a 232 instituciones de salud cerca de 25,7 billones de pesos, con más de la mitad de esa cartera en mora.
Diez millones de personas que hoy escuchan "no hay" o "vuelva la semana que viene" merecen una respuesta que tenga número, fecha y responsable. Para los jóvenes hay una apuesta que merece atención. Un millón de colombianos formados en inteligencia artificial y habilidades digitales, con cursos gratuitos e internet incluido, para trabajar con empresas del mundo entero desde cualquier municipio.
Según el DANE, el desempleo juvenil llegó al 17,8% en 2024, casi el doble del promedio nacional, y seis de cada diez trabajadores colombianos laboran en la informalidad, sin contrato, sin salud ni pensión.
Darles herramientas reales a los jóvenes no es un lujo, es una urgencia. Y para quienes ya trabajan o intentan montar empresa: menos trámites, menos impuestos que asfixian, más crédito, formalidad como escalera y no como trampa. También hay una apuesta por las mujeres que va más allá del discurso. Títulos de tierra a nombre de ellas. Subsidio directo para las cabezas de hogar. Capital semilla para las emprendedoras. Contrato, salud y pensión para las cuidadoras comunitarias que hoy sostienen a miles de familias desde la invisibilidad.
Y está la pelea que Colombia lleva décadas perdiendo, la corrupción. La Auditoría General de la República confirmó que este flagelo le cuesta al país más de 50 billones de pesos al año, plata que debería llegar a colegios, hospitales y vías. Paloma propone contratación pública visible en tiempo real, herramientas para detectar irregularidades antes de que ocurran, y una línea que no se negocia: la plata pública no se toca. Lo robado vuelve al barrio.
Lo que hace diferente a esta candidatura no es solo lo que propone, sino quién y desde dónde. Paloma llega a esta elección con doce años de trabajo en el Senado de la República, con una formación sólida en derecho, filosofía y economía, y con el conocimiento de quien ha recorrido el país de punta a punta, escuchado sus problemas desde el territorio y debatido sus soluciones desde el Congreso.
Es una mujer que construyó su trayectoria propuesta a propuesta, debate a debate, ley a ley. Con el plan más detallado y serio de esta campaña, con la firmeza para tomar decisiones difíciles y el corazón para no perder de vista a la gente que más lo necesita. Una mujer que llega a la presidencia no a representar un momento histórico, sino a resolver problemas reales con propuestas reales.
Las grandes oportunidades no esperan. Llegan, se presentan un instante, y si no se aprovechan, se van. Esta es una de esas. Esta es la oportunidad, Paloma o nunca.