Párele bolas al andamio de insultos que dejó caer JP Hernández sobre Iván Cepeda en el Congreso
Resumen
JP Hernández lanzó duros insultos contra Iván Cepeda, cuestionó sus ausencias y puso en duda sus incapacidades médicas en el Congreso.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)El menosprecio con el que JP Hernández le habla a Gustavo Petro y a Iván Cepeda está alcanzando niveles de acides altamente cáusticos. En el más reciente episodio de confrontación política el senador santandereano Jota Pe Hernández arremetió con dureza contra Cepeda, a quien acusó de ausentismo, “vagancia” y de usar excusas médicas (presuntamente falsas) para eludir sus funciones legislativas. Y preciso, justo cuando JP Hernández empezaba su andanada contra Cepeda, este prefirió abandonar el recinto.
Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Política / EL FRENTE
El señalamiento, cargado de ironía y descalificaciones personales, abre un nuevo capítulo en la ya crispada atmósfera del Congreso de la República de Colombia porque el senador no solo cuestiona la asistencia de Cepeda a las plenarias, sino que construye un relato que mezcla sospechas administrativas, insinuaciones sobre su estado de salud y ataques personales.
Por ejemplo, habla de “huir cobardemente”, lo tilda de “el más vago del Senado” y pone en duda la legitimidad de sus incapacidades médicas, llegando incluso a ironizar con la figura del “doctor Chapatín”, al tiempo que dice que prefiere verse abrazo entre miembros de la guerrilla colombiana que verse criticado por la oposición.
EN otras palabras, JP Hernández intenta instalar la idea de que Cepeda estaría incumpliendo sus deberes mientras mantiene actividad pública en otros escenarios, como ruedas de prensa o eventos políticos. Es decir, no se trataría, según su versión, de una incapacidad real, sino de una supuesta maniobra para evadir el control político y la deliberación legislativa.
Uno de los puntos centrales del discurso es el anuncio de un derecho de petición para conocer las razones médicas de las ausencias de Cepeda. En teoría, se trata de un mecanismo legítimo de control ciudadano y político. Sin embargo, en este contexto adquiere un matiz distinto: más que una herramienta técnica, parece convertirse en un instrumento de presión mediática.
La pregunta de fondo es si este tipo de acciones buscan transparencia institucional o si forman parte de una estrategia de exposición pública y desgaste político. Hernández no solo pide explicaciones, sino que anticipa sospechas y construye un juicio previo en la opinión pública, lo que debilita el carácter objetivo del mecanismo.
La sombra de la campaña presidencial
El ataque no se limita al presente legislativo. Hernández proyecta sus críticas hacia un eventual escenario electoral, cuestionando la viabilidad de Cepeda como candidato presidencial. En ese punto, introduce una comparación directa con Gustavo Petro, sugiriendo que el país podría enfrentarse a “otro presidente vago”.
Este giro no es menor: desplaza la discusión de la asistencia al Congreso hacia la narrativa política nacional, donde la figura de Petro sigue siendo un eje de polarización. Así, Cepeda no es solo un senador ausente, sino un símbolo de un modelo de liderazgo que Hernández busca desacreditar.
Para reflexionar hay que decir que el problema no solo se central en el ausentismo, la asistencia de los congresistas es un asunto de interés público, sino en la forma en que se plantea. El uso de calificativos como “cobarde” o “vago” y las insinuaciones sobre la salud personal cruzan una línea delicada entre el control político y el ataque ad hominem.